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Directo Igualdad entre Zverev y Nadal en el tercer set
Protestas por la lucha de un nuevo modelo turístico.I Cober
Manifestación 20-A

La protesta tomó la calle y aguarda la respuesta

Movilizaciones ·

Límites al turismo, alquileres más baratos... fueron los mensajes más coreados en las concentraciones ciudadanas

CANARIAS7

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 20 de abril 2024

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Llegó el 20 de abril, se produjeron las manifestaciones bajo el lema 'Canarias tiene un límite' y ahora queda ver los efectos prácticos. ¿Se pondrá coto al crecimiento turístico?, ¿se aprobará una ley de residencia, como también se pedía?, ¿se refundará el modelo económico canario? y ¿cómo se garantiza un reparto diferente de la riqueza que genera el turismo? Esas y otras preguntas están en el origen de las concentraciones, que se desarrollaron este sábado en las ocho islas -solo La Palma se salió del guion matinal y celebró la suya por la tarde-, pero también en Madrid, Barcelona, Palma, Málaga y algunas capitales de provincia peninsulares más. También hubo concentraciones de canarios, aunque minoritarias, en Londres y Berlín, así como en otros lugares del Viejo Continente.

¿Cuánta gente salió? Sobre eso, sin novedad: todo dependía de quién contase. Mientras en la capital grancanaria los organizadores hablan de unos 50.000 asistentes, la Policía Nacional rebaja la cifra a 14.000. En Santa Cruz de Tenerife el cálculo policial es de 30.000 asistentes, con los organizadores cifrando también en al menos 50.000 los participantes; unos 9.000 en Lanzarote (ahí sí había consenso casi generalizado); alrededor de 2.800 en Fuerteventura, según la Policía Nacional, mientras que los organizadores hablaban de al menos 5.000; unos 300 en La Gomera, 250 en La Palma y 120 en El Hierro.

El público joven fue mayoritario en casi todas las concentraciones. Y junto a ellos, se detectaba una especie de salto generacional: el siguiente grupo importante en cantidad estaba conformado por cincuentones y sesentones, esos que vivieron y movilizaciones como la de salvar Veneguera y que ahora han salido espoleados por la reacción de una generación que usó las redes sociales para dar mucha visibilidad a la convocatoria.

En la capital grancanaria el sonido de bucios, chácaras y tambores acompañó buena parte del recorrido. Esa banda sonora se vía acompañada de banderas canarias, muchas de ellas con siete estrellas verdes, otras palestinas, y también saharauis, al igual que alguna ikurriña y también con símbolos de la cultura amazigh o montajes visuales contra la OTAN.

Los asistentes corearon consignas orientadas básicamente a pedir un límite al turismo, reclamando más viviendas para residentes, precios dignos para el alquiler y también una normativa que limite la llegada de residentes foráneos. Mensajes similares se podían leer en las pancartas, ya fueran de grandes dimensiones o simplemente cartulinas llevadas a título individual por manifestantes.

Los más madrugadores fueron los canarios en la capital de España, que se reunieron en la Puerta del Sol para criticar un modelo económico que «nos está expulsando de nuestra tierra». «Hoy estamos aquí porque no podemos estar allí», se afirmó en el manifiesto.

Imagen de la manifestación en Barcelona.
Imagen de la manifestación en Barcelona. C7

Puntual fue la salida en Las Palmas de Gran Canaria, donde miles de personas discurrieron desde el exterior del auditorio Alfredo Kraus por el paseo de Las Canteras, para confluir en la plaza del Pilar. Allí se había fijado el final pero, siguiendo indicaciones policiales para evitar aglomeraciones, parte del público acabó desplazándose hasta el auditorio de nuevo. Hay que subrayar que cuando la cabecera llegó a la plaza del Pilar, todavía había gente saliendo a los pies de la gigantesca escultura de Alfredo Kraus.

El baile de cifras es descomunal: según los organizadores, unas 116.000 en todas las islas; la Policía Nacional lo rebaja a 56.000

En la capital tinerfeña, la plaza de Weyler fue el punto de salida y quedó muy pronto abarrotada, mientras continuaba el goteo constante de viajeros que descienden de tranvías y guaguas abarrotadas.

También desfilaron dos marionetas gigantes con los rostros del presidente de Canarias, Fernando Clavijo, y el de la patronal Ashotel, Jorge Marichal; y una figura de una vaca con un mensaje inscrito: «no doy para tanta gente», en referencia a la advertencia de los empresarios hoteleros de que «a la vaca que da leche hay que dejarla tranquila».

En la plaza de España, los seis activistas que llevan diez días en huelga de hambre han asistido a la lectura del manifiesto y han ratificado su voluntad de mantener esta medida extrema de presión hasta que no se paralicen las obras del Hotel de La Tejita (Granadilla) y Cuna del Alma (Adeje).

Noticia relacionada

El germen de las marchas fue la denuncia del agotamiento del modelo del motor económico de las islas (35 % del PIB de Canarias y cerca del 40 % del empleo) y la reclamación de una moratoria, una ecotasa y la regulación de la compra de vivienda por parte de extranjeros.

Pero con el paso de las semanas, el debate se ha ido extendiendo hacia los altos índices de pobreza, los bajos salarios, la escalada de los precios de los alquileres o la saturación de las carreteras y de los espacios naturales.

Reacciones

«Ya no somos cuatro sino todo un pueblo el que clama que se reconsidere el modelo y que revierta en la gente»

Víctor Martín

Canarias se agota

Los precedentes

Esta movilización es la última de una serie de grandes acciones en defensa del medio ambiente que se han producido en las islas desde principios de siglo.

La más mítica y probablemente la más concurrida fue la del 26 de noviembre de 2002 promovida por el Ayuntamiento de Vilaflor y los colectivos ecologistas para detener la instalación de un tendido de alta tensión que iba a atravesar la corona forestal en el sur de la isla.

Fue un éxito rotundo no solo porque reunió a unas 100.000 personas en una de las manifestaciones más grandes que se recuerdan en Santa Cruz de Tenerife y la movilización social logró que se paralizara el proyecto.

Imagen principal - La protesta tomó la calle y aguarda la respuesta
Imagen secundaria 1 - La protesta tomó la calle y aguarda la respuesta
Imagen secundaria 2 - La protesta tomó la calle y aguarda la respuesta

Aunque no es habitual, la cifra de 100.000 asistentes fue confirmada no solo por los convocantes de la marcha, sino también por la Policía.

Era tal el clamor social que conforme se acercaba la fecha de la convocatoria iban adhiriéndose a las reivindicaciones las mismas instituciones y partidos políticos que anteriormente promovían las torres eléctricas.

Hasta tal punto arrastró seguidores la manifestación que se sumaron los máximos responsables del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Miguel Zerolo, y del Ayuntamiento de La Laguna, Ana Oramas, quienes tuvieron que abandonar la marcha escoltados por la policía ante las protestas de los manifestantes contra su presencia.

Dos años después, el 27 de noviembre de 2004, se produjo otra gran manifestación del movimiento ecologista, esta vez contra la construcción del puerto de Granadilla.

También fue gran un éxito de convocatoria (50.000 según las fuentes policiales y 100.000 según los convocantes), pero finalmente el puerto fue construido.

Esta vez, los colectivos ecologistas encontraron enfrente un bloque sin fisuras en los partidos que lo promovían, CC, PP y PSOE, a los que los manifestantes bautizaron como «los trillizos».

Un año después en noviembre de 2005, se repitió la convocatoria, ya con menos éxito de asistencia (60.000 según los convocantes, menos de 10.000 según la Policía).

Lo mismo ocurrió en noviembre de 2006, en noviembre de 2007 y en marzo de 2009 con cifras similares, entre 10.000 y 50.000, según quien contara. En noviembre de 2011 la convocatoria bajó a una cifra entre 5.000 a 10.000.

La lucha contra el puerto de Granadilla fue larga, el movimiento ecologista consiguió retrasar el proyecto y reducir su tamaño, pero no consiguió frenarlo. La instalación finalmente fue inaugurada por Mariano Rajoy el 2 de marzo del año 2018.

El movimiento ecologista volvió a las calles en 2014, esta vez contra las prospecciones petrolíferas de Repsol frente a Lanzarote y Fuerteventura con la autorización del Gobierno de España y el apoyo del PP.

En esta ocasión la novedad era la comunión reivindicativa entre las instituciones canarias y los colectivos ecologistas, pero también que las manifestaciones del 7 de junio y del 18 de octubre se organizaron de forma simultánea en todas las islas, incluida La Graciosa, a donde se desplazó a protestar el entonces presidente de Canarias, Paulino Rivero.

Las más numerosas fueron en las islas orientales, con unas 80.000 personas en Las Palmas de Gran Canaria, 30.000 en Lanzarote y 12.000 en Fuerteventura.

Repsol no atendió a las protestas ni a los pronunciamientos de las instituciones canarias y procedió con las prospecciones, aunque finalmente abandonó la exploración al verificar que el yacimiento de gas que encontró no tenía ni la cantidad ni la calidad suficiente para que su comercialización fuera rentable.

¿Ocurrirá ahora lo mismo con la movilización que reclama poner freno al crecimiento turístico? Es la incógnita y el debate está servido.

Lo mismo ocurrió en noviembre de 2006, en noviembre de 2007 y en marzo de 2009 con cifras similares, entre 10.000 y 50.000, según quien contara. En noviembre de 2011 la convocatoria bajó a una cifra entre 5.000 a 10.000.

La lucha contra el puerto de Granadilla fue larga, el movimiento ecologista consiguió retrasar el proyecto y reducir su tamaño, pero no consiguió frenarlo. La instalación finalmente fue inaugurada por Mariano Rajoy el 2 de marzo de 2018.

El movimiento ecologista volvió a las calles en 2014, esta vez contra las prospecciones petrolíferas de Repsol frente a Lanzarote y Fuerteventura con la autorización del Gobierno de España y el apoyo del PP.

En esta ocasión la novedad era la comunión reivindicativa entre las instituciones canarias y los colectivos ecologistas, pero también que las manifestaciones del 7 de junio y del 18 de octubre se organizaron de forma simultánea en todas las islas, incluida La Graciosa, a donde se desplazó a protestar el entonces presidente de Canarias, Paulino Rivero.

La más numerosa fueron en las islas orientales, con unas 80.000 personas en Las Palmas de Gran Canaria, 30.000 en Lanzarote y 12.000 en Fuerteventura.

Repsol no atendió a las protestas ni a los pronunciamientos de las instituciones canarias y procedió con las prospecciones, aunque finalmente abandonó la exploración al verificar que el yacimiento de gas que encontró no tenía ni la cantidad ni la calidad suficiente para que su comercialización fuera rentable.

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