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Espectacular imagen realizada desde Tejeda, Gran Canaria, donde se aprecia el admirable Roque Bentayga y, al fondo, el Teide -Tenerife- JUAN CARLOS ALONSO
Gran Canaria: Donde mayor variedad es imposible

Gran Canaria: Donde mayor variedad es imposible

CANARIAS7

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 7 de junio 2024, 22:56

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Lo de continente en miniatura empezó siendo un lema publicitario pero la realidad demuestra que se ajusta a lo que puede encontrar quien elige la isla para unas vacaciones: profundos barrancos, valles, imponentes roques y calderas volcánicas, impresionantes acantilados… lugares increíbles para recorrer a través de senderos y pararnos a contemplar los paisajes que se abren ante nuestros ojos. O también desde la comodidad del automóvil o del transporte público, pues Gran Canaria cuenta con una extensa y bien conservada red de carreteras.

Al igual que el resto de las islas, está bendecida por un clima envidiable, una eterna primavera que invita a vivir intensamente su rica naturaleza y diversidad paisajística, sus encantadoras localidades marineras y del interior, sus tradiciones, cultura e historia. También la modernidad de los núcleos turísticos y urbanos como Las Palmas de Gran Canaria. La cosmopolita y animada capital guarda una de las joyas más preciadas de la isla que siempre sorprende al visitante.

 Gran Canaria completa su innumerable oferta con la variada propuesta de actividades culturales, de ocio y deportivas, así como una amplia gama de alojamientos, restaurantes, establecimientos comerciales y centros de bienestar.

Sin duda, las playas están en los primeros puestos de la lista de atractivos que posee Gran Canaria. Las hay para todos los gustos: extensas, pequeñas calas, animadas, solitarias, de arena dorada. En el sur están las más amplias, de aguas tranquilas y en su mayoría de arena rubia. Al estar situadas en los principales núcleos turísticos, cuentan con todos los servicios, además de ser las de más fácil acceso.

Las del norte son bien distintas: pequeñas calas de arena oscura o de roca volcánica, con mayor oleaje y algunas con accesos más complicados, aunque también existe la opción de refrescarse en acogedoras piscinas naturales. Eso sí, son playas bellas y salvajes, capaces de hacernos conectar con la naturaleza en su estado más puro.

En el corazón natural de la isla

Gran Canaria es mucho más que sol y playa. Es también naturaleza y paisajes agrestes de gran belleza, como el que se extiende en el corazón de la isla presidido por el Roque Nublo, un imponente monolito volcánico al que se puede llegar por un sendero apto para casi todos los públicos. Desde esta atalaya natural, las vistas son impresionantes.

Coronando los grandiosos acantilados del noroeste de la isla, un paisaje conocido como cola de dragón, se encuentra el Parque Natural de Tamadaba, uno de los bosques primigenios de pino canario mejor conservados de las Islas Canarias junto al de Inagua, el refugio del pinzón azul, una pequeña ave exclusiva de esta isla. Estos y muchos otros atractivos de gran valor paisajístico están incluidos en la Reserva de la Biosfera, un amplio territorio que ocupa una superficie importante de la isla. La naturaleza, las labores tradicionales propias de estas zonas, los alojamientos y las actividades turísticas de carácter rural conviven bajo una estrategia sostenible y respetuosa destinada a garantizar su pervivencia.

Espacios naturales y rurales que se pueden recorrer gracias a la amplia red de senderos que atraviesan bosques de pino endémico y barrancos, discurren junto a grandes embalses de agua dulce o coladas de lava… Entornos donde también encontramos caseríos y pueblos encantadores en los que detenernos a reponer fuerzas con productos de la gastronomía tradicional o, simplemente, conversar con los habitantes locales.

Alejados de los animados núcleos urbanos y turísticos de la costa, en el interior de Gran Canaria encontramos tranquilos pueblos y caseríos en los que todo sucede sin prisas. Remansos de paz donde el concepto tiempo cobra otra dimensión, la que nos permite conectar con la vida sencilla, y donde las tradiciones continúan bien arraigadas. 

Uno de estos lugares con ese encanto tan especial es Tejeda, la localidad grancanaria que forma parte de Los pueblos más bonitos de España. Por algo será. Aquí se encuentra el Parador Nacional de la Cruz de Tejeda, un moderno hotel perfectamente integrado en el entorno y desde donde se divisa uno de los paisajes más bellos de la isla. Muy cerca de Tejeda está Artenara, el pueblo más alto de Gran Canaria, situado a las puertas del frondoso pinar de Tamadaba.

Otra visita imprescindible nos lleva a los bonitos cascos históricos de los municipios de la Mancomunidad del Sureste; o Fataga, con su exuberante palmeral y casas blancas que han conservado la arquitectura rural de Gran Canaria. Más al norte se llega a Teror para conocer su basílica y los hermosos balcones típicos de las casas que rodean la plaza; y Arucas, cuyo centro declarado de interés histórico artístico alberga una magnífica obra arquitectónica, la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, con labrados en piedra y cristaleras de gran riqueza. La lista de pueblos y caseríos que salpican la isla sería interminable. Recorrerlos es, sin duda, la mejor manera de conocer la identidad e idiosincracia de Gran Canaria.

De ruta cultural por museos

Es prácticamente imposible encontrar una localidad en la isla que carezca de al menos un museo, aunque es la capital, Las Palmas de Gran Canaria, la que alberga la oferta más amplia y variada. En el corazón del magnífico casco histórico de la ciudad son de visita obligada El Museo Canario, un recorrido que muestra distintos aspectos de la vida de los aborígenes, con piezas muy curiosas como la colección de cráneos o las momias; la Casa de Colón, edificio singular que, además de dar testimonio del paso de Cristóbal Colón por la isla, muestra también la historia de Canarias y sus relaciones con América; y el CAAM-Centro Atlántico de Arte Moderno, con exposiciones de artistas de Europa, América y África vinculadas a la cultura contemporánea. Para quienes se apasionen con la tecnología y la ciencia, el Museo Elder es imprescindible.

En el resto de la isla podemos descubrir verdaderas curiosidades como el Museo Etnográfico Casas Cuevas de Artenara, enclavado en una antigua vivienda que probablemente fuera morada de los habitantes aborígenes. El museo muestra mobiliario y objetos domésticos cuya sencillez nos conecta con la vida modesta de antaño. Otros establecimientos de carácter etnográfico son el Museo de la Historia y Tradiciones de Tejeda donde, entre otras singularidades, ofrece la recreación de una antigua tienda de alimentación y enseres de todo tipo; o el Museo de la Rama en Agaete, dedicado a una de las fiestas más conocidas y populares de las Islas, a la que acuden miles de personas cada verano.

La huella arqueológica

La isla conserva una parte importante de su patrimonio histórico y arqueológico, vestigios que nos ayudan a conocer y comprender mejor la cultura y el modo de vida de los antepasados que habitaban Gran Canaria.

Un buen ejemplo de ello es el paisaje cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, declaradas Patrimonio de la Humanidad, lo cual da idea del valor que atesoran estos espacios. Se trata de una extensa zona montañosa del centro de la isla que acoge las huellas de un proceso cultural único que evolucionó durante más de 1500 años sin apenas influencia del exterior, desde sus raíces bereberes del norte de África hasta la conquista castellana.

En el norte de Gran Canaria encontramos una joya de la arqueología canaria: el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada de Gáldar, un poblado de más de cincuenta casas y cuevas artificiales que formaban parte de un asentamiento prehispánico. Una de las cuevas contiene un excepcional ejemplo de pintura mural de los aborígenes. También en esta zona se encuentra el Parque Arqueológico Maipés de Agaete, un enorme y espectacular campo de rocas volcánicas rodeado de la belleza del valle que los aborígenes utilizaron como espacio funerario.

Mimarse en la isla del bienestar

Gran Canaria es una gran conocida en Europa como destino de salud. Allá por el siglo XIX, viajeros del continente llegaban a la isla para reponerse de todo tipo de dolencias gracias a las bondades de su clima. Con el paso del tiempo, el concepto de descanso y recuperación ha evolucionado, pero la revitalización y el consiguiente bienestar físico y mental siguen estando garantizados en la isla.Arena, sol, mar, aire puro, piedras volcánicas, modernos tratamientos e instalaciones, cualificados profesionales… Gran Canaria tiene todo lo necesario para mimarse, dedicar tiempo a reponer energías y regresar como nuevo, ya sea en alguno de los numerosos centros wellness que ofrece la isla o dando un relajado paseo al atardecer respirando la brisa marina o el aire puro de los bosques

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