Estrechos pasillos de tajinastes azules guían la senda entre calderas

G. FLORIDO Valsequillo

Esta es una ruta por un estallido de color, por entre los tonos blancos, azules y violetas de la floración del tajinaste azul ( 'Echium Callithyrsum'). Pero es también una senda de interés geológico que discurre entre calderas, una de explosión, la Caldera de los Marteles, y otra de erosión, la de Tenteniguada, ambas en Valsequillo.

La caminata está señalizada y es sencilla, siempre de bajada, y parte de una zona cumbrera que acaba en otra de medianías. Solo tiene una condición: es estacional. Para disfrutarla en su plenitud, hay que hacerla justo ahora en primavera, entre marzo, abril y mayo.

El protagonismo del sendero se lo lleva el tajinaste azul, uno de los endemismos más representativos de Gran Canaria. Hay tramos en los que los ejemplares son tan altos que parecen árboles y entre los que la senda muda en pasadizo. Y junto al tajinaste disfrutará de tomillos, salvias, retamas amarillas o cañahejas.

La ruta le deparará otros dos regalos, la presencia siempre constante del Roque Grande de Tenteniguada, un tótem de piedra que preside parte de la ruta, y la sobrecogedora panorámica, casi a vista de pájaro, de la cuenca de Tenteniguada.