Los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez. / europa press

Los sindicatos se rearman con la reforma laboral pero evitan las movilizaciones

UGT y CC OO ganan poder en la negociación de los convenios pero siguen lejos de los niveles máximos de militantes y delegados en empresas

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Los sindicatos saldrán este 1 de mayo a las calles –en las más de 60 manifestaciones convocadas para hoy– con mayor poder y con un objetivo claro: reclamar una subida salarial acorde a los precios para que los trabajadores no vuelvan a ser los perdedores de esta nueva crisis.

La negociación de un nuevo acuerdo (AENC) con la patronal que fije el ritmo de subida para este año y los siguientes -junto con otras condiciones- está paralizado, pero ahora tienen un arma con la que no contaban en la última década. La contrarreforma laboral aprobada recientemente en el Congreso les ha devuelto la capacidad de negociación que les cercenó el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012.

Pero desde el pasado enero han ganado protagonismo a la hora de negociar los convenios de los más de 7,6 millones de trabajadores que están protegidos bajo este paraguas, según datos a cierre de 2021. El principal apoyo con el que cuentan de cara a esta negociación que se presenta más que complicada es que los convenios (y por tanto los derechos conseguidos) no decaen y mantendrán su vigencia hasta que no haya uno nuevo, lo que se conoce por ultraactividad indefinida.

También se ha recuperado otro elemento fundamental: la prevalencia del convenio sectorial sobre el de empresa, que ya no podrá utilizarse para rebajar los salarios y situarlos por debajo de lo que marca el sector. De igual manera, las contratas y subcontratas se rigen ahora por el convenio sectorial de referencia, lo que va a evitar que se cometan situaciones de abuso y ha elevado los salarios de una buena parte de trabajadores.

La contrarreforma laboral también ha vetado el despido para aquellas empresas que se acojan a uno de los mecanismos de flexibilidad interna que han creado (es decir, los ERTE) para hacer frente a futuras crisis y ha establecido claros límites a la temporalidad, hasta el punto de que la contratación indefinida se está disparando en estos primeros meses del año.

Logros alcanzados

Los logros alcanzados en estos dos últimos años por los sindicatos son muchos (trece concretamente) y muy relevantes, con aspectos clave como son todas las ayudas puestas en marcha en época de pandemia para paliar los efectos de esta crisis (ERTE, prestaciones a autónomos, avales ICO, etc.), las pensiones, la regulación de derechos de los trabajadores como el teletrabajo, la ley rider o la histórica subida que ha experimentado el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que ha alcanzado por fin el nivel de los 1.000 euros al mes (en 14 pagas), una de las grandes reivindicaciones de UGT y CC OO, los dos principales sindicatos.

Atrás quedan ya los casos de corrupción como las tarjetas 'black', los ERE en Andalucía o los cursos de formación que les pasaron factura.

Sin embargo, y pese a que han ido remontando, ganando protagonismo y recuperado prestigio en estos dos últimos años complicados, en los que se ha vivido una pandemia, un volcán y ahora una guerra, UGT y CC OO aún están lejos de sus niveles máximos de representación. Por el camino han perdido entre ambos algo más de 400.000 afiliados.

Si en 2009 cada organización superaba los 1,2 millones de simpatizantes, en la actualidad se acercan el millón, aunque no han conseguido aún rebasarlo. Bien es cierto que desde que tocaron mínimos en 2015, cuando CC OO descendió hasta por debajo de los 910.000 afiliados y UGT se situaba en los 928.000, han crecido año a año y de forma significativa.

Una década desde la última huelga general contra el Gobierno

Los sindicatos mantienen un perfil bajo en la calle. Los tiempos en los que día sí y día también se manifestaban contra los diferentes gobiernos y patronales quedan lejos. Hay que remontarse a noviembre de 2012 para la última huelga general contra un presidente, contra Mariano Rajoy, que se convirtió en el único jefe del Ejecutivo que sufrió dos huelgas consecutivas en el mismo año.

Además de Rajoy, Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar e incluso José Luis Rodríguez Zapatero vivieron momentos de tensión con los sindicatos, que convocaron sendas huelgas generales contra ellos. No contra Pedro Sánchez, que de momento solo ha tenido una leve movilización por la subida de los precios. Y todo apunta a que así seguirán. «No hay justificación para hacerlo», defiende Mariano Hoya, vicesecretario general de Política Sindical de UGT. «En los últimos dos años se han recuperado derechos como nunca en democracia. ¿En base a qué justifica un sindicato una movilización contra un Gobierno con el que firmas? ¿Por qué? ¿Porque lo digan los medios de comunicación? ¿Porque lo diga la derecha?», sostiene.

Por el contrario, los sindicatos sí vaticinan un otoño caliente contra la patronal si no se desatasca el acuerdo salarial y se garantiza el mantenimiento del poder adquisitivo de los trabajadores. «Si no hay negociación colectiva, las movilizaciones irán creciendo y tensionándose», advierte Mari Cruz Vicente, secretaria de Acción Sindical de CC OO.

Aún así, no hay otras organizaciones en España que consigan un nivel tal de simpatizantes. Ningún partido político concita ese grado de adhesión: PP ronda los 780.000 militantes y el PSOE a duras penas llega a los 180.000.

Por el contrario, los que sí están mejor que nunca son los otros dos grandes sindicatos: USO, que roza los 120.000 afiliados, y CSIF, la organización mayoritaria entre los empleados públicos, con más de 230.000.

Y no solo han perdido simpatizantes, sino que tampoco tienen el mismo grado de representación que antes de la crisis de 2008. Así, el peso de CC OO en las compañías ha caído desde el 39% que representaba en 2010 al actual 35,5%: de más de 116.000 a cerca de 97.500 delegados.

Y el descenso de UGT también es notorio: su cuota de poder se ha reducido desde el 37,7% al 31,7% y la brecha entre ambos se amplía hasta situarse por encima de los cuatro puntos. Por el contrario, USO, el tercer sindicato, con más de 11.200 delegados, y CSIF, con más de 10.500, han ganado terreno, así como otra serie de sindicatos que ganan cuota, a semejanza de lo que ocurre en la política.