La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. / ARCHIVO

Los inspectores de Trabajo convocan tres días de huelga general por primera vez en la historia

El primer paro de 24 horas tendrá lugar el próximo 21 de diciembre para denunciar que las ministras Montero y Díaz les han dejado «en el olvido»

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Después de meses y meses de amenaza, la inspección de Trabajo ha consumado su órdago: convocarán la primera huelga general en la historia de España antes de que termine el año para denunciar que la ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, y la de Trabajo, Yolanda Díaz, les han dejado «en el olvido». Se tratará de un paro de 24 horas al que están llamados todos los empleados del organismo de todos los centros nacionales, sin importar el nivel o la categoría, por lo que será secundado desde la escala más baja como son los auxiliares, administrativos, hasta el nivel superior, donde estarían los subinspectores e inspectores, ya sean funcionarios o personal laboral, fijos o interinos. 

La primera huelga de 24 horas se celebrará el próximo 21 de diciembre, pero se repetirá el 25 de enero y el 22 de febrero si la situación de precariedad que denuncian no cambia, según un comunicado enviado este jueves a los medios por los cincos sindicatos convocantes: CC OO, CIG, SITSS, SISLASS y USESS. Otras cuatro organizaciones de trabajadores, entre las que se incluyen UGT y CSIF, esperarán a final de año para decidir si se suman a estos paros.

Los sindicatos acusan al Gobierno de no cumplir «nada de lo acordado» en el pacto firmado con ellos en la mesa de negociación hace año y medio (el 7 de julio de 2021), en el que se configuraba un nuevo modelo de inspección y se recogían «las medidas capaces de paliar los numerosos problemas que afectan a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y cuya intensidad crece día a día», según precisa el escrito.

En concreto, denuncian «graves carencias de plantilla, falta de carrera profesional y de horizonte laboral que contribuye a la descapitalización de la plantilla, falta de reconocimiento y de dignificación de las funciones desarrolladas en cada uno de los puestos de la inspección con una relación de puestos de trabajo obsoleta e injusta, todo ello unido a mayores cargas de trabajo y mayor complejidad del mismo, déficit en recursos técnicos y materiales».

«Las deficiencias de la inspección son cada día más severas y más palpables, en paralelo la interlocución es ahora inexistente», advierten los sindicatos, que consideran una «irresponsabilidad abandonar de semejante manera al organismo y a su plantilla» y exigen «soluciones urgentes».