La formación será obligatoria para las empresas en los ERTE tras la pandemia

El Gobierno planea dar incentivos a las compañías que contraten a personas afectadas en otra por una suspensión de empleo

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

La nueva prórroga de los ERTE que este martes aprobó el Consejo de Ministros pone el foco ahora en la formación de los trabajadores afectados, de forma que las empresas que les impartan cursos para recualificarse tendrán mayores descuentos que si no lo hacen. Pero en el momento en que entre en vigor la nueva reforma laboral que está negociando el Gobierno con los agentes sociales, todas las compañías deberán formar a sus trabajadores si quieren acogerse a un ERTE. Así lo avanzó la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien además precisó que aquellas que se acojan a los nuevos ERTE tendrán que adaptarlos al nuevo mecanismo estructural de flexibilidad interna en el momento en que se apruebe la nueva norma.

«Vamos a desplegar mecanismos de formación. Esa es la condición que les vamos a imponer», señaló la ministra de Trabajo, quien, al igual que su homólogo de Seguridad Social, José Luis Escrivá, no desveló si el nuevo mecanismo vinculará también las rebajas en las cuotas a la formación, aunque todo hace indicar que será así, ni tampoco cómo se financiarán estos ERTE.

Escrivá sí adelantó que el nuevo mecanismo conllevará dos modalidades de ERTE: los estructurales y los cíclicos, que se destinarán a situaciones más sistémicas como una crisis. Asimismo, el ministro anunció que están trabajando para ofrecer incentivos para las empresas que contraten trabajadores que están en un ERTE en otra empresa.

Lo que sí auguró Díaz es que se cumplirán los plazos que el Gobierno se ha dado para aprobar la reforma laboral, ya que «los trabajos están muy avanzados». Esto supondría que si finalmente ve la luz antes de final de año –como así se han comprometido con Bruselas– en enero las empresas podrían tener que volver a adaptar los ERTE a la nueva norma, con nuevas condiciones y diferentes ayudas. Hasta entonces, seguirán en vigor las condiciones que este martes aprobaron.

Prórroga en dos fases. Todos los ERTE se renovarán automáticamente hasta el 31 de octubre, sin necesidad de hacer ningún trámite, con las mismas condiciones que ahora. Pero si quieren ampliarse a partir de noviembre, deberán solicitar a la autoridad laboral la prórroga de todos los expedientes para extender los beneficios hasta el 28 de febrero de 2022 y se aplicarán diferentes requisitos y descuentos.

Trámites. Deberán presentar el listado de horas o días de trabajo suspendidos o reducidos desde julio de 2021. Para el caso particular de los ERTE por razones económicas, técnicas organizativas o de producción –los llamados ERTE ETOP– aportarán el informe de la representación legal de las personas trabajadoras. Se mantiene la simplificación de trámites para pasar de un ERTE de impedimento a uno de limitación y viceversa, con lo que será suficiente una comunicación a la autoridad laboral y a la representación de los trabajadores.

Silencio positivo. Si la autoridad laboral no ha contestado a la solicitud en el plazo de diez días, se considerará el ERTE aprobado.

Exoneraciones. Todas empresas tendrán una exoneración del 80% de las cuotas de sus trabajadores en ERTE si ofrecen formación, independientemente de su tamaño. Pero si no les den cursos para recualificarles, la rebaja en la cuota se reduce al 40% para las compañías que tengan más de 10 trabajadores, y al 50% si tienen 10 empleados o menos. Además, se mantienen los ERTE de impedimento para aquellas que tengan que cerrar por restricciones administrativas y tendrán una exoneración del 100%.

Formación. El número mínimo de horas de formación de cada trabajador será de 30, en las empresas de 10 a 49 empleados, y de 40 para las que tienen 50 o más. Los cursos tendrán que realizarse antes del 30 de junio de 2020 y durante la jornada suspendida. Además, las empresas tendrán derecho a un incremento del crédito para financiar estas actividades formativas: de 160 euros por persona para las de menos de 10 empleados, de 240 euros por persona para las de 10 a 40 y de 320 euros para las más grandes.

Condiciones. Se mantienen las mismas condiciones para que las empresas puedan beneficiarse de los ERTE. Así, no podrán acceder a estas ayudas las compañías domiciliadas en paraísos fiscales. Además, se les exige mantener el empleo de toda la plantilla durante seis meses, así como se les prohíbe realizar nuevas contratas, hacer horas extraordinarias, contratar nuevos trabajadores o repartir dividendos.

Derechos de los trabajadores. En ningún caso pierden derechos, sino que incluso hay mejoras. Así, podrán acceder a la prestación por desempleo aunque no tengan el tiempo requerido de cotización y este periodo de paro consumido no contará para futuras prestaciones cuando se produzca un despido por cualquier causa después del 1 de enero de 2023. La cuantía de la prestación se mantiene en el 70% de la base reguladora.

Fijos discontinuos. Se establece el derecho a la prestación extraordinaria para este colectivo y, además, se les extiende el 'contador a cero', para que tampoco pierdan derechos.