El presidente de CEOE, Antonio Garamendi. / ARCHIVO

La CEOE recomienda subidas moderadas y ligadas a la productividad y al empleo

Los empresarios evitan dar un porcentaje concreto de alza salarial para este año pero dejan claro que deben rechazar vincularlas a la inflación

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Finalmente la CEOE no recomendará ningún porcentaje concreto de subida salarial para este año. Ni tan siquiera una horquilla, como así ha sucedido otras veces. Pero sí dejan claras dos cosas en el documento de recomendaciones que este martes aprobó su comité ejecutivo, tras el fracaso de la negociación que mantenían con los sindicatos: serán incrementos prudentes y moderados y en ningún caso se vincularán a la inflación, como así exigían UGT y CCOO.

Será cada sector o cada empresa en particular la que dependiendo de sus «circunstancias específicas» y de unos parámetros que enumeran en el documento y entre los que destacan la productividad y el empleo la que tendrá que decidir hasta cuánto está dispuesta a llegar en las más de 4.000 mesas abiertas. Pero eso sí, en cualquier caso desde la patronal reconocen que, aunque no esté contemplado de forma explícita en el escrito, el máximo que se plantean es el que ofrecieron a los sindicatos: una mejora salarial del 8% repartida en tres años: un 3,5% en 2022, un 2,5% en 2023 y un 2% en 2024, según ha podido confirmar este periódico.

Los empresarios recalcan que la situación y perspectivas de la economía española de cara, al menos, al ejercicio 2022, «han empeorado sensiblemente» tras el inicio de la guerra en Ucrania y, ante este contexto global de «incertidumbre», hacen un llamamiento a sus representantes a realizar un «esfuerzo de moderación salarial para preservar la viabilidad y la competitividad de las empresas y conservar el empleo». En este sentido, advierten de que «una subida significativa de los salarios» llevaría aparejado un aumento de los costes laborales, lo que puede constituir una barrera de entrada al mercado laboral de los más de tres millones de desempleados que hay en España, al tiempo que contribuiría a fomentar la espiral inflacionista y supondría un menor margen para introducir criterios de retribución variable.

Por ello, recomiendan evitar vincular las subidas salariales a «conceptos tan volátiles» como la inflación, que además «retroalimenta el crecimiento de los precios». De ser el caso, se deben establecer límites o topes, puntualizan. En cambio, proponen «sustituir conceptos retributivos obsoletos por otros vinculados a la productividad y los resultados» y «transitar hacia sistemas de retribución variable, fijados con criterios objetivos, transparentes y neutros desde una perspectiva de género, en orden a avanzar en la eliminación de la brecha salarial». Más concretamente, sugieren vincular los incrementos salariales a «variables e indicadores económicos cuantificables y medibles», tales como la productividad, el empleo, el comportamiento del PIB, el indicador de garantía de competitividad y, en el caso de las empresas, sus resultados o EBITDA.

Sin efectos retroactivos

La patronal, además, se mantiene firme en su postura de no aceptar ningún tipo de cláusula de revisión a final de año con la inflación -que fue en realidad el escollo por el que fracasó la negociación- y reitera en este documento que es «imprescindible que las actualizaciones salariales carezcan de efectos retroactivos debido a la imposibilidad de repercutir en el coste del producto o servicio los devengos producidos».

Asimismo, la CEOE recuerda a las empresas que, en caso de que no puedan asumir las condiciones pactadas en un convenio, tienen la opción de acogerse a un proceso de descuelgue «cuando concurran causas económicas, técnicas, organizativas o de producción», puesto que finalmente la contrarreforma laboral no tocó este elemento que se introdujo en 2012, pese a la intención inicial de la vicepresidenta Yolanda Díaz.

Prudencia

«No es prudente inflacionar los salarios», advirtió este martes el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien señaló que el «objetivo principal» es que haya empleo, «que el empleo esté, por encima de todo, encima de la mesa y para eso es necesario que las empresas tengan capacidad de generar ese empleo o mantenerlo». En cualquier caso, recordó que el país atraviesa un «momento difícil» y la «situación es muy diferente» para cada empresa según su sector.

Por otra parte, Garamendi reconoció que la patronal y los sindicatos se encuentran «en un momento complicado» para llegar a un acuerdo sobre el AENC aunque no descartó que se puedan volver a sentar «más adelante». «Hemos detectado que en este momento no podemos llegar a un acuerdo», puntualizó.