Pepe Álvarez, Unai Sordo y Antonio Garamendi, esta semana en un foro económico. / EFE

Las diferencias por cómo incluir el alza de la inflación bloquean el pacto salarial

La CEOE acepta una subida del 8% hasta 2024, pero CC OO y UGT también exigen recuperar la pérdida de poder adquisitivo de este 2022

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El acuerdo salarial para definir cuánto deben subir los sueldos de los trabajadores españoles en los tres próximos años, un periodo condicionado por la escalada de la inflación en este 2022, se encuentra técnicamente bloqueado. No hay acuerdo entre la patronal y los sindicatos. Ni visos de que, por ahora, alguna de las partes vaya a ceder en sus líneas rojas, que vienen marcadas por cómo incorporar una escalada de precios que actualmente se encuentra cercana en el 10% y que, como media, se situará este año entre el 6% y el 7%, según las últimas previsiones.

Los representantes de la CEOE y Cepyme, así como los de CC OO y UGT, mantuvieron ayer el último encuentro para abordar el Acuerdo de Empleo y Negociación Colectiva (AENC), un documento que debería incluir las directrices salariales hasta el año 2024. Sin embargo, las discrepancias aún son extensas: para los sindicatos es «imprescindible» incluir cláusulas de garantía para que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo por la actual inflación. Los empresarios aceptan subidas, pero sin indexar salarios al actual IPC.

Las conversaciones han quedado congeladas justo en el punto de cómo absorber unos precios disparados como los actuales, aunque sea en próximos ejercicios. Los sindicatos han propuesto un plan que pasa por subidas salariales del 3,4% en 2022; 2,5% en 2023 y finalmente un 2% en 2024. En total, los sueldos avanzarían un 8% durante los tres próximos años. Incluso la CEOE habría aceptado esta propuesta, según apuntan fuentes de la organización empresarial. La patronal no quiere incluir en el acuerdo una indexación que los sindicatos han propuesto realizar de la siguiente manera: este año se recuperaría el 50% de la diferencia entre el 3,4% propuesto y la inflación media anual de este ejercicio; en 2023 se recuperaría otro 25% de esa diferencia y en 2024, el 25% restante.

Para los sindicatos, que han descartado una vinculación directa de sueldos con el IPC para este año, sí resulta clave la existencia de cláusulas de garantía salarial «para que trabajadoras y trabajadores no pierdan poder adquisitivo, dada la elevada inflación que se va a mantener aún un tiempo», indican fuentes de CCOO. Por su parte, desde UGTseñalan que ya se están firmando convenios colectivos en determinadas empresas con condiciones «mucho mejores» que las planteadas en la negociación.

En cualquier caso, todas las partes están dispuestas a seguir negociando, previsiblemente después de la Semana Santa. Para la CEOE, la pelota se encuentra en estos momentos en el tejado de los sindicatos, que deberían valorar la propuesta realizada y considerar su postura. El principal temor de la patronal es que una indexación directa genere una espiral inflacionista que se enquiste en la economía.

Subida del 2,3%

Hasta marzo, los salarios pactados en convenio subieron de media un 2,36%, lo que supone una décima más que en enero y casi un punto por encima del promedio de 2021 (1,47%), pero lejos del IPC, cuyo dato avanzado para el tercer mes del año es del 9,8%, según datos extraídos de la estadística de negociación colectiva del Ministerio de Trabajo.

Este incremento salarial está por debajo de la subida del 3,6% acordada entre el Gobierno y los sindicatos para el salario mínimo interprofesional, aunque sí se encuentra más en la línea de la negociación del AENC entre 2018 y 2020, que planteaba subidas salariales del entorno del 2% más un punto porcentual ligado a conceptos como la productividad, los resultados empresariales y el absentismo laboral.

Este acuerdo, que tenía vigencia hasta el año pasado, se encuentra a la espera de que los sindicatos y la patronal actualicen su contenido para los próximos dos o tres años.

Además, la estadística de Trabajo indica que la mayor parte los convenios registrados hasta marzo no cuentan con cláusula de revisión salarial para evitar pérdidas de poder adquisitivo.