Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, en su despacho en Fráncfort. / ecb

Luis de Guindos | Vicepresidente del Banco Central Europeo

«Hay que tomar decisiones que no son fáciles y se necesita consenso político»

Sugiere que en julio podría llegar la primera subida de tipos y pide medidas «creíbles» a ojos de los mercados

ADOLFO LORENTE / MANU ÁLVAREZ

Luis de Guindos (Madrid, 1960) asumió la vicepresidencia del Banco Central Europeo el 1 de junio de 2018. Lo hizo tras ser el ministro español que tuvo que lidiar con la más fea, una Gran Recesión que puso en jaque al sistema bancario español.

Desde su despacho en Fráncfort confiesa que la situación actual, pese a la gravedad, nada tiene que ver con la de aquel entonces. Pero vienen curvas. Su receta para lidiar con una inflación desbocada y unas economías muy tocadas por la guerra es «credibilidad» ante los mercados y «prudencia» en el gasto.

– ¿Subirán los tipos de interés en julio?

– Dependerá de los datos y las nuevas proyecciones económicas de junio. El Consejo de Gobierno del BCE decidió en abril que las compras de activos terminarán en el tercer trimestre. En mi opinión, no hay razón para que eso no ocurra en julio. Los tipos subirán después. Cuánto después exactamente no está decidido. Pueden ser meses, semanas o días.

– Pero el mercado ya descuenta que va a haber dos subidas de tipos este año e incluso se habla de una tercera. ¿Se ha redoblado la presión para que actúen?

– A nosotros nos presionan los datos, no los mercados. Los mercados, a veces, se equivocan.

– Hay economistas que reprochan la excesiva lentitud del BCE.

– Esos comentarios surgen por la comparación con EEUU, pero la situación en Europa es diferente. Los dos factores principales que determinarán los tipos de interés serán, la evolución de los efectos de segunda ronda –subidas salariales que no sean compatibles con la estabilidad de precios– y las expectativas de inflación.

Crisis económica

«Hay una merma importante del crecimiento, pero no contemplamos entrar en recesión»

– ¿El BCE, aunque sea de reojo, observa el riesgo de recesión?

– La invasión de Ucrania va a redoblar las tensiones inflacionistas y a reducir el crecimiento económico. Que materias primas y energía suban del modo en el que lo han hecho implica en la práctica un impuesto sobre trabajadores y empresas porque estos factores de producción, que son importados, se vuelven más caros. Y eso, en última instancia, implica empobrecimiento.

Sobre el riesgo de recesión, en junio tendremos nuevas previsiones. Lo que ya estamos viendo es una merma importante del crecimiento. Pero atendiendo a la definición técnica de recesión —dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo—, ahora no lo vemos.

– Con la retirada de los estímulos, ¿hay países que pueden sufrir problemas de financiación o de déficit presupuestario?

– Los tipos nominales de deuda pública han subido en todo el mundo, pero las primas de riesgo siguen bastante estables. El riesgo de fragmentación no se ha concretado, aunque es algo que monitorizamos. De momento no hemos visto ninguna tensión en este sentido y la situación no es, en absoluto, comparable a 2011 y 2012.

– ¿Está preparada España para asumir una subida de tipos?

– La economía española tiene dos fortalezas. En primer lugar, el sistema financiero está saneado. Eso ha permitido que incluso durante la pandemia los bancos hayan seguido dando crédito a empresas y familias en condiciones favorables. Además, la economía española es competitiva, ya que desde 2013 cuenta con un superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos.

– ¿Y qué debilidades?

– Otras dos. La primera, la situación fiscal. La ratio de deuda pública/PIB está próxima al 120% y el déficit estructural, al 5%. Además, la inflación española, tanto la general como la subyacente, vuelve a estar por encima de la media europea. Como ha advertido el Banco de España, los márgenes empresariales empiezan a estar bastante afectados ya que la rentabilidad de las empresas españolas se está reduciendo por el encarecimiento de la energía y las materias primas.

Tipos de interés

«A nosotros nos presionan los datos, no los mercados»

– ¿Aconsejaría al Gobierno español que empiece a tomarse en serio la necesidad de una mayor estabilidad presupuestaria?

– Mi recomendación, no solo para España, sino para todos los países con un perfil fiscal más débil que otros, es que presenten en Bruselas planes presupuestarios creíbles en los que haya un proceso prudente y sensato de consolidación fiscal. Con estos niveles de inflación, los tipos de interés no van a estar tan bajos como han estado es los últimos años, y los gobiernos deben prepararse. La clave, también desde el punto de vista de los mercados, es tener propuestas creíbles.

– Mucho se habla de la extrema dependencia que la economía española tiene del BCE. Más allá de la literatura, ¿cuál es el impacto real, en cifras, de todas las medidas adoptadas?

– Hay un dato muy indicativo. Durante la pandemia, en 2020 y 2021, el BCE ha comprado 120.000 millones de euros de deuda española cada año en el mercado secundario. Esto equivale a toda la emisión neta de España.

El apoyo europeo, también a través del fondo Next Generation EU lanzado por el Consejo Europeo, ha sido fundamental, especialmente en una economía como la española. Esta fue la que más cayó en 2020 y, pese a un fuerte crecimiento del 5,1% en 2021, estuvo por debajo de la media europea y, a diferencia del resto de Europa, no ha recuperado aún el nivel de renta anterior a la pandemia.

– ¿Es sostenible que un Gobierno vincule por ley la subida de las pensiones a la inflación?

– Es una decisión de política social y mi papel no es cuestionarla. Es respetable, pero es evidente que acarrea consecuencias para la sostenibilidad del sistema. Y, por tanto, una decisión así necesita verse acompañada de medidas que garanticen la sostenibilidad del sistema a medio plazo.

Actualización de las pensiones

«Es una decisión política, pero debe haber otras medidas para garantizar la sostenibilidad del sistema»

– ¿Y el sueldo de los funcionarios?

– Insisto: como vicepresidente del BCE no puedo entrar en el debate de lo que dice o hace un gobierno o un partido. De modo general, hay que ser prudentes con las decisiones que se toman. A veces, tan importante como las medidas es la credibilidad que con ellas se transmite.

– ¿Es el momento de la moderación salarial, de que patronal y sindicatos alcancen pactos de rentas?

– La economía europea y la española se van a enfrentar a una situación compleja: inflación alta, crecimiento a la baja y menos márgenes para las empresas, lo que afectará a la inversión y al empleo. En una situación así, donde va a haber que tomar decisiones que no son sencillas, sería muy importante que existiera el mayor apoyo social y político posible a la política económica.

– ¿Y cree que España, políticamente, está preparada para alcanzar esos consensos?

– Mi recomendación es genérica. No debo entrar a valorar el caso de ningún país en concreto.

– Otro de los debates que está sobre la mesa es el tributario. ¿Hay margen para bajar los impuestos en este contexto de crisis?

– No todos los países están en la misma situación. El sector público puede jugar un papel para moderar el impacto de la guerra en las empresas y familias. Aunque esto, a la vez, puede generar mayor déficit público.

– Hay sectores que critican esta tesis porque una bajada de impuestos alimentaría aún más las tensiones inflacionistas.

– Hablamos de medidas temporales y selectivas dirigidas a los sectores más vulnerables. Si las medidas se diseñan bien, la política fiscal puede ayudar a aliviar el impacto de un 'shock' de oferta externo como el actual sin que se lleguen a crear esos efectos negativos para la inflación en el medio plazo. La pandemia ha afectado a muchas empresas que ahora se ven golpeadas de nuevo. En el caso de las españolas, la reducción de márgenes es muy notable.

«La banca en España hoy es una fortaleza mientras que en 2011 fue un lastre»

– La salud del sector financiero es clave en un momento de incertidumbres. ¿Cree que hay países que aún deberían hacer un esfuerzo en recapitalizar sus bancos?

– En términos generales, a juzgar por los niveles de capital y liquidez de la banca europea, estamos en una situación mucho mejor que en el pasado. La crisis de la pandemia generó mucha preocupación sobre el posible impacto en el sistema financiero, pero este se ha mostrado resistente.

– Entonces, usted está completamente tranquilo en esta materia...

– Sigue habiendo riesgos. Los tipos de interés nominales están subiendo en los mercados. Esto permite que la banca tenga mayores márgenes de beneficio. Pero también puede afectar a la morosidad. Si esta sube, la rentabilidad de los bancos baja. Y para los bancos la solvencia de sus clientes es fundamental

– Visto con perspectiva histórica, ¿la evolución de la banca española ha sido suficientemente buena? ¿Hubiese firmado la fotografía actual cuando era usted ministro de Economía?

– En 2011 y 2012 el riesgo bancario era un lastre que estaba arrastrando a España a una recesión muy profunda. Se tuvo que pedir el rescate bancario, reformar las antiguas cajas o crear la Sareb, ya que había más de 110.000 millones de euros de créditos al sector inmobiliario que no eran recuperables.

En 2017 el Banco Popular entra en una crisis de liquidez que terminó en su resolución. En ese momento, pese al tamaño de la entidad, ya no se produce un efecto contagio en el sector financiero. Esto muestra que tras años de reformas la situación de la banca ya era muy diferente. Y hoy es una de las fortalezas de la economía española.

– Respecto al Banco Popular, ¿hubiese sido posible zanjarlo en apenas unas horas en 2011?

– Absolutamente imposible.

– ¿Los llamamientos a las fusiones de entidades financieras siguen estando sobre la mesa?

– Sí. La banca europea tiene un problema estructural de baja rentabilidad que necesita atajar. La rentabilidad ha mejorado en los últimos meses, pero ha sido principalmente como consecuencia de la bajada de provisiones. Ahora que estamos en un entorno con menor crecimiento económico, habrá que analizar si esa tendencia es sostenible en el tiempo u otras medidas son necesarias.