Instalación gasista en Argelia. / R. C.

Susto con Argelia: el suministro de gas se cae parcialmente por una avería

El fallo en la planta argelina Beni Saif provoca una disminución de suministro que ya ha sido restablecida, pero que evidencia la fragilidad energética de España en un contexto generalizado de temor en Europa

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Un «fallo» técnico en el peor momento posible. Es lo que ha ocurrido esta mañana de domingo en la conexión gasista entre Argelia y España, un problema que ha provocado «el cese momentáneo» del gasoducto que une ese país con Almería a través del Mediterráneo. El fallo se ha producido durante dos horas en la parte argelina y posteriormente ha sido reestablecido.

Fuentes de Enagás -la compañía que se encarga de gestionar el sistema gasista español- insisten en que «el suministro no se ha interrumpido en ningún momento». También lo confirman desde el Gobierno. Sin embargo, este corte inesperado ha encendido todas las alarmas en un momento delicado como el que vive el sector energético. Mientras la Unión Europea le pide «solidaridad» a España con otros socios recortando su consumo de gas para este invierno y poder llevarlo a otros países, el Gobierno se ha negado a esta posibillidad haciendo gala de que España «sí ha cumplido los deberes en materia energética».

Según la información recibida de Medgaz, el problema se ha debido a «unos trabajos de mantenimiento rutinarios en la Estación de Compresión de Beni Saaf», cuando se ha producido el cese momentáneo de los flujos que parten desde la planta de Argelia hacia la Conexión Internacional de Almería.

Esta contingencia ha provocado una disminución, y no un cese, en los caudales de entrada a España por dicha Conexión Internacional. «El caudal mínimo ha sido de 704.000 metros cúbicos por minuto (Nm3/min), unos 200.000 menos que lo habitual». Enagás insiste en que en el sistema gasista español «no ha habido ninguna afección a la seguridad de suministro, no ha habido ningún motivo técnico que haya producido esta situación, ni se ha precisado de actuación alguna para solventar la misma».

El corte por sorpresa no ha ido esta vez más allá ni ha tenido consecuencias para el suministro. Pero este tipo de episodios fueron los primeros que protagonizó Rusia desde finales del verano pasado con el resto de Europa, valiéndose de problemas técnicos y otras contingencias para ir reduciendo el suministro. En el caso de Argelia, sigue siendo clave para el consumo de gas español: hasta junio aportaba casi una quinta parte del gas que llegaba a la Península, a través del Mezgaz.

s prácticamente la mitad de lo que aportaba hasta 2021 gracias a esa infraestructura y al gasoducto que traía gas vía Marruecos y el Estrecho de Gibraltar, una opción cerrada desde Argel por la crisis diplomática que mantienen con Rabat. En el caso español, la nueva postura de Moncloa con respecto a la autonomía del Sahara Occidental, alineada con Marruecos, ha levantado la ira en Argelia aunque hasta ahora se había producido ningún incidente en el suministro de gas con España.

El gasoducto Mezgaz, que une Argelia con la costa almeriense, tiene una capacidad superior a los 10.000 millones de metros cúbicos anuales. El de Marruecos, que también controla Argelia, casi otros 10.000. Eran, hasta finales del año pasado, la principal inyección de gas para España. Con el corte marroquí, el sistema se ha valido de las seis regasificadoras que España tiene en varios puertos para poder abastecerse. En estos meses, desde que comenzó la guerra en Ucrania, Estados Unidos se ha convertido en el principal proveedor de gas de España.

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