Pedro Sánchez y Olaf Scholz, este martes en Berlín. / EFE/Vídeo: Atlas

Francia se abre al gasoducto tras la petición común de España y Alemania

Sánchez coincide con el canciller alemán en aumentar las conexiones energéticas con toda Europa para ser «solidarios» entre socios

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Apenas unas horas después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el canciller alemán, Olaf Scholz, coincidieran este martes en la necesidad de incrementar las conexiones gasistas entre la Península Ibérica y el resto de Europa, para que los socios del centro y este dejen de depender de la arbitrariedad rusa, Francia movía ficha. Tímidamente, pero lo hacía. Opuesta hasta ahora al proyecto de un nuevo gasoducto con España, el MidCat, el ministro galo de Economía, Bruno Le Maire, indicó que ambos países son «amigos» y que es necesario analizar sus opiniones. «Desde el momento en que lo piden, desde que los amigos lo piden, examinamos la demanda de nuestros amigos, de nuestros socios», indicó el responsable francés de la política económica del país.

Dos son los caminos por los que España puede aportar gas: Francia o Italia. Y Sánchez no descartaba este martes mismo esta última opción, si el Ejecutivo de Emmanuel Macron rechazaba el gasoducto a través de los Pirineos desde Cataluña. Sánchez recordó que las interconexiones con Europa se encuentran por debajo del 10%, «muy lejos de los compromisos que adquirimos». Por ello, ha agradecido «el compromiso de Alemania» para aclarar que si las actuales conexiones «no se realizan con el ritmo adecuado, también está sobre la mesa la de Italia». Es decir, que si Francia se opone al Midcat, se abre paso la vía del gasoducto por el Mediterráneo.

Sánchez ha recordado que las interconexiones con Europa se encuentran por debajo del 10%, «muy lejos de los compromisos que adquirimos». Por ello, ha agradecido «el compromiso de Alemania» para aclarar que si las actuales conexiones «no se realizan con el ritmo adecuado, también está sobre la mesa la de Italia». Es decir, que si Francia se opone al Midcat, se abre paso la vía del gasoducto por el Mediterráneo.

Conocedor de la posición privilegiada que tiene España en este sentido, ya que ostenta casi una tercera parte de todas las regasificadores que tiene la UE (los puntos de los puertos donde llegan los buques metaneros con gas natural licuado), Pedro Sánchez ha insistido en la necesidad de mejorar las conexiones para «ayudar a los países que más lo necesitan». «No podemos tener cuellos de botella», ha expresado«. »Ya sea por Francia o por Italia, España tiene que ser solidaria y atender a la llamada de los países amigos«, ha afirmado en su comparecencia junto a Olaf Scholz en Berlín.

El presidente del Gobierno también ha defendido la aplicación del nuevo impuesto a la banca y a las energéticas, un proyecto de ley que sigue su trámite parlamentario y cuya puesta en marcha se activaría a partir del 1 de enero de 2023. Sánchez ha apelado al «sentimiento social» de que «tiene que haber un reparto justo de las cargas» como consecuencia de la guerra. Y que «no se trata de estigmatizar a ningún sector» empresarial concreto con esta medida.

Por otra parte, ha reconocido que le «encantaría» poder viajar a Argelia en un momento en que sigue abierta la crisis diplomática suscitada por su decisión de respaldar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara.«Me encantaría ser yo el que fuera a Argelia», ha indicado tras la pregunta de una periodista sobre esta posibilidad tras las visitas de los líderes francés o italiano a ese país del que España recibe un 25% del gas natural.