Rabat opta por la mesura tras fallo TJUE contrario a sus tesis sobre Sahara

El Gobierno marroquí optó este martes por la mesura tras el fallo del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) que niega su soberanía sobre las aguas del Sahara Occidental, se comprometió a seguir negociando la renovación del acuerdo actual «con nuevas herramientas» y excluyó toda medida de expulsión de los pesqueros.

EFE / RABAT

"La decisión de la corte permite la continuidad de la cooperación pesquera euromarroquí incluso en el Sahara marroquí", dijo a Efe una alta fuente diplomática de Marruecos, que destacó además que el actual acuerdo pesquero "sigue siendo válido".

Había gran expectación por ver la reacción del gobierno de Rabat ante un fallo judicial que en su argumentario niega una y otra vez la soberanía marroquí sobre el Sahara, máxime teniendo en cuenta que en el pasado Rabat llegó a expulsar con plazos de solo 24 horas a la totalidad de los pesqueros que faenan en sus aguas por desencuentros similares con las instituciones europeas.

Una reunión de urgencia convocada en la sede de Exteriores entre su ministro, Naser Burita, y el titular de Agricultura y Pesca, Aziz Ajanuch, cristalizó en una declaración conciliadora de este último, que tranquilizó a los pesqueros europeos -unos 50 con licencias en vigor- al decirles que podrán seguir faenando hasta la expiración del actual acuerdo, en julio próximo.

El fallo del TJUE -dijo Ajanuch- "no refuta la capacidad de Marruecos para negociar un acuerdo (con la UE) incluso en las aguas del sur", en referencia a las del Sahara Occidental; sencillamente, "habrá que adaptar las herramientas (legales) para estar en consonancia con la Corte europea".

"Estamos en plazos razonables para empezar las futuras negociaciones (de renovación del acuerdo)", añadió Ajanuch, uno de los "pesos pesados" del gobierno marroquí y amigo personal del rey Mohamed VI.

Ajanuch añadió que el fallo de la corte europea "ni ha dado ningún papel al Frente Polisario (movimiento independentista saharaui) en este asunto ni ha seguido la opinión del abogado general de la UE para que se prohíba la pesca".

La fuente diplomática precisó a Efe que el fallo del TJUE no siguió el razonamiento del abogado general, quien pedía "invalidar" el acuerdo, ni tampoco asume sus términos, como "la ocupación del Sahara" o "la violación de derechos económicos".

Efectivamente, el fallo declara el acuerdo "válido mientras no se aplique al Sahara Occidental", pero la fuente dijo que eso no significa que en adelante Marruecos no tenga derecho a firmar acuerdos sobre el Sahara, ni tampoco da ningún papel a terceras partes, en alusión al Frente Polisario.

Es más -añadió la fuente-, "Marruecos está dispuesto a continuar las negociaciones pesqueras pero sobre la base de nuestra soberanía en el sur (el Sahara Occidental), que es una constante para nuestro reino".

De este modo, Marruecos ha optado por una lectura técnica y no política del fallo del TJUE, ha obviado las abundantes referencias a su no soberanía sobre el Sahara según la legalidad internacional y ha interpretado que hay que buscar nuevas fórmulas para incluir a los territorios saharauis en los futuros acuerdos.

El fallo del tribunal da alguna pista al respecto: dice en su párrafo 72 que si Marruecos hubiera admitido su carácter de "potencia ocupante" o de "potencia administradora" del territorio, tendría entonces la capacidad de negociar también en nombre de esos territorios.

En las aguas del Sahara se concentra el 94% del volumen de capturas de la flota europea que faena en estas latitudes gracias al acuerdo de pesca, por lo que un eventual acuerdo que excluyera esa zona perdería casi todo el interés en Europa.

Pero en todo caso, está fuera de discusión que Marruecos vaya a negociar por separado sus aguas jurisdiccionales y las del Sahara Occidental (que por cierto incorporó a su espacio marítimo solo en julio pasado), ya que nunca admite que exista la menor diferencia territorial entre las tierras y las aguas que se extienden al sur del paralelo 27.

La soberanía y la gestión de las aguas saharauis ha sido una cuestión que ha ido ganando peso en los últimos años, gracias a que el Frente Polisario ha utilizado hábilmente el argumento de la explotación de los recursos saharauis, con un éxito hasta ahora mitigado.