Surtidores de una estación de servicio. / R. C.

El petróleo, en su nivel máximo de hace siete años

El barril de Brent supera los 88 dólares ante la menor preocupación por los efectos de ómicron en la economía mundial

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El precio del petróleo vuelve a asustar a los bolsillos de empresas y ciudadanos después de que durante la pandemia cayera hasta mínimos históricos por la parálisis de la actividad económica. Ahora, precisamente por la causa contraria, la cotización del Barril de Brent se ha situado en su mayor cota desde el año 2014, por encima de los 88 dólares.

El repunte del petróleo es constante desde finales de noviembre del año pasado, cuando se encontraba en el entorno de los 69 dólares por barril. Pero desde entonces no ha parado de incrementar su precio. Desde ayer lo ha hecho aún con más fuerza, después de que los inversores estén comprobando cómo los efectos de la variante ómicron no son tan desvastadores para las economías mundiales, así como por las propias perspectivas de crecimiento de cara a los próximos meses.

El 'oro negro' se ha situado en su mayor nivel desde hace siete años. La escalada del crudo ha ido en paralelo al comportamiento del coronavirus desde que en marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la pandemia. Entonces, con gran parte de las economías confinadas, el precio del Brent cayó hasta los 23 dólares. Con la apertura de la actividad fue recuperándose poco a poco. Antes de la propia pandemia cotizaba en el entorno de los 60 dólares, una referencia que ya ha dejado atrás por completo.

Pero en este repunte del petróleo también influyen las tensiones en Oriente Próximo y el Este de Europa, complicando las expectativas de los banqueros centrales de un próximo alivio de las presiones inflacionistas.

Ese es precisamente el mayor peligro que representa esta subida: con la inflación europea situada en por encima del 5% -en el caso de España, cerca del 7% interanual-, la peor noticia viene de un crudo del que todo el Viejo Continente es más que dependiente. Más aún en el caso de España cuya dependencia es mayor que otros vecinos europeos. Entre los productos más impactados por este alza se encuentran los combustibles. De hecho, según los últimos datos del INE, gasolina y gasóleo subieron alrededor de un 24% hasta diciembre del año pasado. Por su parte, el gas natural subió un 11% y la electricidad -también condicionada en parte por estas materias primas, se disparó un 72%.

El problema de un crudo por las nubes también afecta indirectamente a los costes eléctricos. Por ahora, el precio de la electricidad se mantiene por encima de los 200 euros/MWh. Para este miércoles bajará hasta los 213 euros/MWh, casi 10 euros menos que este martes.

Por ahora, el Banco Central Europeo (BCE) sigue confiando en que los factores que han impulsado la inflación hasta niveles récord en la zona euro disminuyan a lo largo del año, tal y como insistió la presidenta de la institución, Christine Lagarde, subrayando que la entidad se toma «muy en serio» la preocupación que supone para muchas personas el mayor coste de la vida.