El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. / JOSÉ RAMÓN LADRA

Escrivá propone ampliar de 25 a 30 los años para calcular la pensión y descartar los 24 peores meses

Plantea además una subida gradual de las cotizaciones máximas de un 30% adicional a la inflación media entre 2025 y 2050, algo que no convence ni a los sindicatos ni mucho menos a la patronal

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Las cartas sobre la segunda fase de la reforma de las pensiones ya están encima de la mesa, con el rechazo de los agentes sociales y con poco margen para maniobrar porque el calendario apremia. La propuesta que el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, por fin presentó este lunes a los sindicatos y patronal consiste en ampliar el periodo de tiempo para calcular la pensión a los últimos 30 años de vida laboral en 2038, pero con la salvedad de que se pueden elegir los 28 mejores, y subir las bases máximas de cotización un 30% adicional al incremento de la inflación durante el periodo 2025 a 2050. Estas son las dos medidas que faltan aún por cerrar de la reforma de las pensiones que deberán aprobarse antes de que termine el año para cumplir con Bruselas.

No ha habido sorpresas y, después de más de dos meses de parón en la negociación, el documento que entregó en la reunión mantenida este lunes recoge los globos sonda que había ido lanzando el ministro en estas últimas semanas y que ya había avanzado a los sindicatos en los contactos bilaterales que ha estado manteniendo.

Escrivá, tal y como había adelantado este periódico, descartó por completo su idea primera de ampliar a 35 los años para calcular la pensión –ante el amplio rechazo generado– y su primera propuesta oficial incluye una extensión «moderada» del periodo de cómputo que supone escoger los 28 mejores años de los últimos 30 de vida laboral. En este caso, la Seguridad Social actuará de oficio y descartará las peores 24 mensualidades, que no tienen por qué ser de años consecutivos, según explicaron fuentes del ministerio a este periódico. Esta medida se irá implantando de forma muy gradual entre 2027 y 2038.

Además, se incorpora una mejora del tratamiento de las lagunas de cotización para las mujeres y también para los varones cuya carrera laboral se haya visto minorada tras tener un hijo, en línea con el funcionamiento del complemento de brecha de género. Asimismo, se crea un tratamiento especial para las lagunas de cotización del colectivo de autónomos. En la actualidad, a la hora de calcular la pensión estas lagunas ya se compensan, regalando la cotización de las 48 primeras mensualidades en las que no se acrediten cotizaciones con el 100% de la base de cotización mínima vigente y, a partir de la mensualidad 49 sin cotizaciones, la compensación es del 50% de dichas bases mínimas. Un porcentaje que previsiblemente aumentará.

Alza gradual hasta 2050

La otra medida es la subida gradual de las cotizaciones de los que más ganan, actualmente topadas en los 49.672 euros anuales (por encima de esta cantidad, no se paga a la Seguridad Social). La propuesta de Escrivá es vincular por ley la base máxima de cotización a la revalorización de las pensiones (es decir, al IPC medio del último año) y, además, fija un incremento adicional anual de 1,154 puntos entre 2025 y 2050. Se trata de un aumento total del 30% en términos reales.

La pensión máxima, por su parte, también irá creciendo en este periodo, aunque en una proporción visiblemente inferior cada año: apenas un 0,115, lo que implicará que en 2050 la prestación más elevada se habrá incrementado un 3%, frente al 30% de las cotizaciones. Esto se debe a que para poder haber cobrado una pensión un 30% más alta que la actual los beneficiarios deberán haber cotizado por ese plus durante gran parte de su carrera laboral.

Este decalaje servirá para tener más ingresos en las épocas de mayor tensión del sistema, que será durante las décadas de los años 40 y 50, que es cuando habrá una explosión de jubilados por la generación del 'baby boom', ya que se cotizará más primero, en ese periodo de mayor gasto, y las pensiones más altas se pagarán mucho después, cuando comiencen a jubilarse esa generación que ya ha cotizado más, lo cual tardará muchas décadas en materializarse.

Sin noticias del MEI

En el documento entregado no se recoge una modificación del mecanismo de equidad intergeneracional (MEI) recién aprobado pese a las reticencias que ha mostrado la Comisión Europea. Escrivá baraja que se pueda prorrogar hasta 2050 esta subida de 0,6% de todas las cotizaciones para contentar a Bruselas, ya que la ley establece que entra en vigor en 2023 y termina en 2032.

El acuerdo a día de hoy no existe y se antoja complicado alcanzarlo. El no definitivo de la patronal se da prácticamente por seguro, puesto que los empresarios ya han advertido de que no tolerarán más subidas de impuestos. Por el contrario, a los sindicatos les parece escaso un incremento del 30% de las bases máximas y exigen un destope total o, por lo menos, más elevado, mientras que se muestran contrarios a ampliar los años de cálculo de la pensión.

CC OO calificó de «positiva» la propuesta pero «claramente insuficiente», al mismo tiempo que lamentó la «tardanza» en sentarse a negociar. Para CC OO, todavía no es necesario ampliar el periodo de cálculo de las pensiones, ya que no se recoge en el Pacto de Toledo y se acaba de culminar el desarrollo de la extensión anterior. Además, señala que aún no existe certeza de que cuente con un apoyo suficiente para su tramitación parlamentaria.

No obstante, el sindicato califica como «positivo» que el Ministerio haya atendido su reivindicación de garantizar la revalorización de las bases máximas y de todas las pensiones.

El Gobierno buscará acercar posturas en la próxima reunión, que tendrá lugar este mismo jueves.