Central eólica. / R. C.

La luz se nutre con más solares y eólicas, con el carbón en retroceso

España incorporó 4.600 MW de potencia renovable en pleno 2021, el año de los precios eléctricos disparados por la necesidad de usar ciclos

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Por cada cuatro veces que un ciudadano enciende un interruptor en su casa, una vez se lo debe a las centrales eólicas;otra vez, al resto de instalaciones renovables (hidroeléctricas y solares, básicamente);y las otras dos ocasiones, a las tecnologías que, o siempre están ahí por su estabilidad de producción, como las nucleares;o son necesarias activarlas para evitar apagones generalizados, como los ciclos combinados de gas.

Esa fue la estructura del recibo eléctrico medio en 2021, un año muy condicionado por el repunte de los precios de la luz, que alcanzaron máximos históricos, nunca antes visto en España, como los más de 300 euros/MWh en el que el mercado diario se situó justo antes de Navidad.

Sin embargo, el mapa de instalaciones eléctricas discurrió por su propio camino, el que recorren las centrales renovables, cada vez con nuevas instalaciones;el que van deshaciendo tecnologías como las del carbón, en claro retroceso;y en el que se mantienen estables tanto las nucleares como los ciclos, sin nuevas centrales, pero también sin clausuras de sus instalaciones.

El sistema eléctrico español acabó 2021 con una potencia instalada superior a los 112.000 MW (o lo que es lo mismo, 112 GW). Para comprender la dimensión de esta cifra, se puede comparar con lo que el conjunto de hogares, empresas e industrias demandan cada día para cubrir sus necesidades eléctricas:unos 40.000 MW (40GW). El resto de la potencia hasta alcanzar esos 112.000 MW están disponibles, pero no se usan al límite.

¿Por qué 'sobra' aparentemente potencia instalada?Precisamente porque una buena parte de esas centrales tienen una producción variable, solo predecible a varios días u horas vista. Es lo que ocurre con la mayor parte de las renovables, como eólicas y solares. De hecho, los modernos molinos de viento se mantienen como la primera fuente de energía por potencia instalada, al superar los 28.000 MW, lo que supone un 2% más que en 2020, según los datos de Red Eléctrica. Durante 2021 se instalaron casi 600 MW.

Fotovoltaicas, las que más crecen

Algo similar ocurre con las fotovoltaicas. Ya cuentan con una potencia instalada cercana a los 15.000 MW. Se trata de las plantas que experimentaron un mayor crecimiento durante el año pasado. Crecieron a un ritmo cercano al 20%, con casi 3.000 MW más que en el ejercicio anterior. De hecho, año tras año, la potencia de solares se va acercando a la que tienen los ciclos combinados de gas, con unos 17.000 MW.

A pesar del crecimiento expermentado por las dos grandes fuentes de renovables que tiene España, el sistema eléctrico sigue necesitando dos tecnologías claves para garantizar el suministro completo. Por una parte, las nucleares. Evidentemente, su potencia instalada no cambia, porque durante 2021 siguieron en activo los siete reactores de las cinco centrales abiertas, con una potencia de 7.117 MW. Ni más, ni menos. Con ese dato, las centrales nucleares aportaron un 22% de la luz consumida durante todo el año.

El calendario pactado entre Gobierno y propietarias (Endesa, Iberdrola, Naturgy y EDP) establece que a partir de 2027 comenzará la clausura de reactores, hasta el año 2035. En ese periodo, la aspiración del Ejecutivo pasa por instalar más renovables y, a la vez, que se desarrolle la tecnología de almacenamiento 'verde' para no tener que depender de las nucleares.

La otra alternativa para cumplir con la demanda de luz del sistema pasa por usar las centrales de ciclos combinados de gas. Fueron las ganadoras del impulso que el Gobierno les dio desde 2004 hasta 2008. Hay una gran potencia instalada de ciclos, disponible para cuando sea necesaria, con más de 26.000 MW. Porque esa es la ventaja de estas centrales: que se pueden activar cuando la demanda así lo precisa. Y esa flexibilidad es la que provoca que sean las últimas instalaciones en aportar luz al sistema, pero al usar gas como materia prima, y este se encuentra en máximos, el precio final de la electricidad haya subido como la espuma en el último año.

Con lo que casi ya no cuenta España es con centrales de carbón, aunque aún hay disponibles unos 3.000 MW. Es casi la mitad de hace dos años tras los cierres programados.

Las previsiones del Plan de Energía y Clima pasan por que la eólica supere los 40.000 MW instalados dentro de cuatro años, y alcance los 50.000 MW en 2030. Es decir, tendría que activar centrales a un ritmo de unos 3.000 MW al año hasta 2025. En el caso de las fotovoltaicas, las previsiones oficiales indican que debería superar los 23.000 MW en 2025, a razón de unos 2.100 MW por ejercicio. Son las dos grandes aspiraciones del Plan de Transición Ecológica, a pesar de los problemas administrativos con los que muchos empresarios se están encontrando.

Regresan los tramos horarios

Entre las novedades con las que 2022 ha llegado a la factura de la luz se encuentra una nueva vuelta de tuerca a los ya populares tramos horarios, que instaban a los hogares a consumir luz a deshoras, como durante la madrugada. La nueva orden de cargos y peajes del Ministerio de Transición Ecológica recupera en parte la penalización por el consumo de luz en determinadas horas del día, y la mitigación de los costes si se pone la lavadora o el lavavajillas durante las noches.

Entre las 10.00 y las 14.00 horas, y entre las 18.00 y las 22.00 horas están penalizados con unos cargos (la parte fija) que, de media, se sitúan en los 0,10 euros/kwh. Entre las 08.00 y las 09.00, desde las 14.00 a las 18.00 horas, y desde las 22.00 a las 24.00 horas, el coste cae hasta el entorno de los 0,04 euros/kwh.Y, como ocurrió desde junio, durante toda la madrugada hasta las ocho de la mañana (y los fines de semana durante las 24 horas), los cargos se encuentran en mínimos.

Así pone fin a las medidas extraordinarias que estuvieron en vigor desde mediados de septiembre hasta diciembre, y que supusieron un recorte de los cargos superior al 96%, además de las rebajas de impuestos.

Desde el Gobierno se subraya que su propuesta de cargos para 2022 representa una rebaja en relación a la media de cargos del conjunto de 2021 (incluidos los ocho meses y medio de cargos normales y los tres meses y medio de rebaja extraordinaria). Según los cálculos gubernamentales, para hogares y pymes la rebaja de cargos será del 32,8%.