Central de ciclo combinado de gas en Amorebieta (Vizcaya). / R. C.

El uso récord de las centrales de gas frustra el inicio del tope ibérico

El precio de la luz subió un 24% en tres díasal coincidir con una demanda extrema por la ola de calor y con una ausencia de renovables

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

La que estaba llamada a ser la salvación para amortiguar las subidas de la luz ha tenido un estreno frustrante para los consumidores. La excepcionalidad ibérica –el sistema que permite limitar el precio del gas para que, al mismo tiempo, se reduzca el coste de la electricidad– ha llegado en el peor momento posible del mercado:ola de calor, demanda elevada de luz, escasa producción de viento, más tensiones por la guerra y... la necesidad casi extrema de tener que poner en funcionamiento las centrales de ciclos combinados de gas. A todas esas características coyunturales se unen las fallas que el propio sistema ideado por España y Portugal puede revelar. La ansiada rebaja de la factura no será tan impactante como se preveía, aunque el sistema ha permitido contener los precios frente a otros países. Veamos qué ha ocurrido para este flojo estreno.

El récord de los ciclos

Posiblemente buena parte de la población desconoce la existencia de medio centenar de centrales eléctricas que producen luz gracias al gas. Son los ciclos combinados, instalaciones en la retaguardia que se activan rápidamente cuando el resto de plantas (renovables, nucleares, hidroeléctricas) no pueden cubrir toda la demanda necesaria. En estos calurosos días, los ciclos han trabajado como no lo habían hecho en más de 15 años. El pasado jueves, de toda la producción eléctrica que necesitaba España, más de un 43% fue cubierta por estas instalaciones, según Red Eléctrica. Hay que retroceder hasta el mes de junio del año 2008 para visualizar un registro de estas dimensiones. Sin apenas eólicas (por falta de viento), con las fotovoltaicas tensionadas (las elevadas temperaturas no garantizan mayor producción solar) y con una central nuclear menos en funcionamiento (Trillo, por parada técnica), los ciclos han sido los protagonistas precisamente la semana en la que el mecanismo menos le hubiera gustado tenerlos en cuenta. España cuenta con unos 27 GW de esta tecnología;una potencia instalada que se mantendrá intacta durante la próxima década, tal y como prevé el Plan de Energía y Clima. Es el escudo necesario para cubrir toda la demanda eléctrica, aunque sea a base de tirar del gas y, por tanto, ver impactados los precios de la luz.

¿Pagamos más o menos?

El mecanismo ibérico ha resultado «positivo, pero moderado». Posiblemente es la mejor definición, que ha realizado un análisis de Fedea, sobre el tope al gas. Los precios (finales) que se han pagado estos primeros días se han encontrado por encima del último coste antes de que entrara en vigor la exepción ibérica.Se han incrementado un 24% en los tres primeros días. El 'pool' –la subasta diaria– ha sido inferior, y ahí se ha dejado notar el límite del precio del gas;pero al tener que añadir la compensación a las compañías eléctricas por pagarles un gas en menor cuantía de lo que cuesta realmente en el mercado, los precios han subido. Eso sí, lo han hecho menos de los ascensos soportados por vecinos como Francia o Italia durante estos mismos días.

El futuro del mecanismo

La gran incógnica de la excepcionalidad ibérica reside hasta qué punto va a lograr abaratar el recibo eléctrico. Lo que cada día que pasa toma más realidad es que el mecanismo logrará proteger a los consumidores frente a repentinos ascensos como los de esta misma semana. Pero nada garantiza que si los precios del gas suben o si es necesario usar muchos ciclos, el coste vaya a bajar.. Lo que hará será mantenerse algo más estable que si no hubiera exisitido la limitación. El Ministerio de Transición Ecológica anticipó en un principio una rebaja media de un 30%, aunque finalmente rondará entre el 15% y el 20% durante los próximos 12 meses. Todo dependerá del coste del gas y, fundamentalmente, del número de consumidores que paguen la compensación. Por ahora, ese importe se reparte entre los usuarios del mercado regulado. A medida que vayan venciendo contratos del mercado libre y se renueven, se incorporará su contribución, que debería lograr un mayor reparto para que tenga un menor impacto en cada casa.