Cómo trabajan los maestros Takumi en el diseño de coches

Un selecto y reducido equipo de trabajadores de guante blanco que deben ser capaces de realizar un origami de un gato con una sola mano

Los maestros Takumi son trabajadores con una exigente formación, fruto de al menos un cuarto de siglo de experiencia en un área determinada de la creación de los vehículos. Su nivel de preparación, su atención al detalle y sus sentidos agudizados con el tiempo les permiten alcanzar la categoría de artesanos.

Los Takumi de Lexus usan sus sentidos en busca de la perfección para inspeccionar cada parte del vehículo, de la mecánica, de la sensación de calidad del interior o del aspecto exterior, y son los responsables de refinar el proceso de creación de los modelos en una eterna búsqueda de la perfección.

Los maestros artesanos Takumi de Lexus aportan un grado de exigencia extra al proceso de creación y dan un sutil toque humano a cada vehículo que fabrica.

En esta era tecnológica, marcada por la electrificación, la conectividad y la conducción autónoma y la inteligencia artificial, la mano artesana del hombre no puede ser subestimada.

La innovación tecnológica enriquece el trabajo del Takumi, ayudándole a potenciar las técnicas originales con modernos procesos, y a conocer nuevos materiales y texturas. En el camino inverso, la sabiduría, experiencia y habilidad de los maestros Takumi, y sus técnicas de trabajo perfeccionadas con el tiempo, son una inspiración en la creación de robots.

Las máquinas pueden mecanizar un trabajo con precisión, pero el ser humano, a través de los Takumi, es el que supervisa, inspecciona y no se conforma. Los Takumi empujan a Lexus a probar cosas nuevas y a buscar nuevas fórmulas para crear vehículos excepcionales. La tecnología nos ayuda a ser cada vez más eficientes y precisos, pero el trabajo de los artesanos Takumi abre las puertas a nuevas formas de llegar a la excelencia.

Un grupo muy reducido de trabajadores

No es fácil convertirse en un artesano Takumi de Lexus. Se trata de un grupo reducido de trabajadores e ingenieros con una larga experiencia en la marca, que han demostrado una alta cualificación, una rigurosa y casi obsesiva atención al detalle y una actitud que no descansa hasta encontrar la perfección. Como ejemplo, en la planta Miyata en Kyushi, una de las fábricas donde se crean nuestros modelos, hay 7.700 trabajadores y solo 19 son artesanos Takumi. Ser un Takumi es la mayor distinción entre ingenieros y, como maestro en su área, transmite a las nuevas generaciones la tradición de la marca.

Los artesanos Takumi tienen un amplio conocimiento de las últimas tecnologías y están a la vanguardia de la industria, pero sus conocimientos se remontan hasta antes de la era digital. De esta forma, tienen interiorizado todo el proceso de creación de los vehículos, desde las partes más simples, a las piezas de tecnología más complejas. Sus sentidos, perfeccionados con una rigurosa formación, son capaces de detectar cualquier imperfección por pequeña que sea y al entender la cadena de fabricación al completo, pueden estudiar nuevas formas de mejorar la producción y el montaje de las distintas partes del vehículo. Desde la distancia entre las superficies de la carrocería a la constancia en la tonalidad de los apliques de madera, cada aspecto del vehículo es analizado por los artesanos.

Un ejemplo de su exigencia es la sonoridad de las puertas al cerrarse, que ha llevado a un grupo de Takumi a trabajar con neurólogos para entender cómo percibe el ser humano el sonido y mejorar el diseño y el ajuste de las puertas en consecuencia. En la cadena de producción, un Takumi prueba las puertas en una cámara silenciosa y devuelve el vehículo para realizar ajustes cuando una puerta no cierra con el sonido se espera. Hay Takumi especializados en diversas partes de la mecánica y otros en el confort o la sensación de calidad. Cada uno, en su puesto, fuerza a Lexus a mejorar y perseguir la excelencia.

Trabajar con guante blanco

Las máquinas pueden crear piezas de gran precisión, pero son los artesanos Takumi los encargados de percibir con sus sentidos cómo se siente el vehículo y cómo lo sentirán los clientes. Este importante factor humano no puede ser replicado por las máquinas y es fruto del perfeccionamiento de los sentidos durante décadas de atención al detalle. Miran, escuchan y sienten el vehículo. Sus manos, siempre vestidas con guantes blancos impolutos, son capaces de percibir cualquier imperfección o desajuste de menos de un milímetro, por eso es fácil oírlos hablar en micras. Al hacerlo, aseguran la máxima calidad.

Los Takumi no solo revisan la pureza de las superficies, el espacio entre juntas, la integridad de los acabados o el funcionamiento de la tecnología. La mecánica del vehículo y su corazón, el motor, también son revisados por ellos. El refinamiento de los sentidos del artesano trabaja en armonía con las tecnologías de vanguardia, como el escáner TAC proveniente de la medicina, que permite ver a través de los materiales y encontrar la más mínima imperfección. El Takumi también utiliza un estetoscopio tradicional para sentir con el oído y asegurar la máxima precisión y calidad de funcionamiento en todo momento.

El comportamiento también es perfeccionado por un Takumi responsable de las sensaciones de conducción. Tras recibir un exhaustivo entrenamiento de más de 2.000 vueltas para afinar sus sentidos, el Takumi piloto está preparado para examinar coches de producción y corregir cualquier deriva de la perfección en su comportamiento y confort. Por ejemplo, las sesiones de pruebas con pilotos Takumi dieron lugar al desarrollo de unos amortiguadores a medida y de un soporte de refuerzo para la caja de cambios sobre la suspensión delantera en el UX300e. Gracias a ello, se consiguió un tacto más lineal y preciso de la suspensión y la dirección de este modelo.

La prueba del origami

Para comprender la importancia que tiene la destreza de las manos y la sensibilidad del tacto para un artesano de Lexus, basta con conocer una de las exigentes pruebas que deben pasar los candidatos a futuros Takumi. Deben ser capaces de realizar un origami sencillo de un gato con una sola mano, la que no es dominante, en menos de 90 segundos. Puede parecer un simple juego, pero esta prueba conlleva la necesidad de tener una exquisita delicadeza en la yema de los dedos, una gran habilidad en las manos y la capacidad de interiorizar un proceso desde el inicio hasta el final. Los candidatos a Takumi solo podrán conseguir pasar esta prueba con la repetición del proceso hasta comprender cada pequeña dificultad que se presenta y alcanzar la serenidad y confianza para superarlas.

De la misma forma, la habilidad de las manos del Takumi y las técnicas de trabajo originales perfeccionadas con el tiempo y la experiencia son una inspiración en la creación de los robots. En muchos casos los movimientos de los robots están basados en los sutiles y precisos movimientos de las manos del Takumi.