María Seco, responsable de Renta Variable Internacional de BBVA. / Cober

Megatendencias: una oportunidad para pequeños inversores en tiempos de crisis

Sectores como el de la agricultura, la salud o la tecnología ya están atrayendo la atención por su impulso económico para los próximos años

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

El binomio riesgo-rentabilidad es inherente a los mercados financieros, pero la clave es tener cierto respaldo en las inversiones a la hora de elegir. En este contexto, las megatendencias (o inversión temática) se han consolidado como una de las opciones más atractivas, sobre todo para particulares, porque les da acceso a negocios e industrias que crecen más que la media.

«Detrás de esto se encuentran grandes fuerzas de cambio económico, social y demográfico que impulsan esas decisiones», explica María Seco, responsable de Renta Variable Internacional de BBVA AM, donde se gestiona el fondo Quality Mejores Ideas. «Aunque no es un concepto nuevo, últimamente se ha puesto de moda porque lo cierto es que tiene mucho sentido y también porque el cliente lo entiende y lo relaciona con su día a día».

¿Cómo funciona?

Se requiere una cantidad mínima de 600 euros, por lo que no está pensado para grandes fortunas, y son los gestores quienes analizan los mercados y realizan la inversión.

La entidad agrupa las megatendencias en tres áreas de investigación: ciencia y tecnología, demografía y planeta Tierra. A partir de ahí, el trabajo de gestión y análisis se centra en identificar las principales temáticas que son interesantes a largo plazo y que van desde la agricultura al sector de la salud y el bienestar o las marcas premium.

«Sabemos que en 20 años habrá una población envejecida que gastará tres veces más en salud y con un mayor foco en la calidad de vida», apunta Seco, haciendo referencia a la nutrición o el deporte. Con el crecimiento de población mundial y el cambio climático, añade, también habrá que rentabilizar el sector alimentario, «así que hemos observado que la agricultura de precisión, por ejemplo, es otra tendencia que está funcionando muy bien».

Con respecto a la tecnología, en cambio, ha habido altibajos. El crecimiento de servicios como la nube, la robótica o el comercio electrónico se han ralentizado en el último año, aunque la experta pone los datos en contexto e indica que si bien se había multiplicado de una manera «brutal» durante la cuarentena, ahora simplemente se ha frenado algo anómalo. «No significa que no vayan a seguir creciendo, la tendencia se mantiene pero con un ritmo corregido», enfatiza.

En este sentido, recalca la responsable de la estrategia que quienes lo han apostado todo a las empresas tecnológicas, ahora «sufren un poco más», sobre todo si se ha hecho sin el sustento de un análisis previo o se ha invertido en compañías muy pequeñas que no han sobrevivido.

CUATRO DATOS

  • 600 euros. Es la cantidad mínima necesaria para participar en el fondo de renta variable, por lo que resulta asequible para pequeños inversores que quieran iniciarse en el mercado.

  • 60% ideas temáticas. El grueso del fondo Quality Mejores Ideas pone el foco en tres grandes áreas de investigación: ciencia y tecnología, demografía y sostenibilidad.

  • 30% a nivel global. La estrategia reserva una parte de sus inversiones a gestores de productos multitemáticos a nivel global que tienen un 'tax record' (registro tributario) muy amplio.

  • 10% ideas geográficas. Un porcentaje mínimo se mueve en los mercados emergentes como el asiático y en concreto China por su crecimiento a largo plazo y su descorrelación.

¿En qué invierto?

Entre las claves del éxito está la diversificación, que permite tener cierto «sesgo defensivo» ante la volatilidad de los mercados. Si bien el escenario geopolítico actual ha introducido en el tablero de juego la inflación, la incertidumbre y la dependencia energética, coinciden los expertos en que es precisamente en los momentos de corrección y transformación cuando surgen las oportunidades.

Seco resalta que, en concreto, en su «fondo de fondos» el crecimiento de la agricultura ha compensado otros sectores que no lo han hecho de la misma manera.

«Es verdad que nosotros apostamos por negocios con un poco más de riesgo, pero es más controlado y no dejamos de lado ni la calidad de los gestores ni el de las empresas», añade.

El análisis de los gestores dan algo de respaldo ante un mercado de incierto, pero el retorno debe esperar al largo plazo

Si bien insiste en que la renta variable no da garantías, es atractiva por el retorno a largo plazo. Esto implica tener «cierta paciencia, porque nunca sabes lo que puede ocurrir» y la inversión puede materializarse en los próximos 10 o 15 años. «Lo que debe estar claro es que invertimos en muchas temáticas, que nos gustan todas, pero no es porque sí».

Aunque el grueso del fondo se centra en las megatendencias, también reservan un porcentaje de entre un 10% y un 15% a «ideas geográficas». Una inversión en mercados emergentes, principalmente en China, por su gran apuesta por la i+D+I y el consumo de marcas locales. Motivo por el que, además, su mercado descorrelaciona tanto, es decir, no depende como otros de lo que pasa en el resto del mundo. «También está muy diversificado. Hay que estar ahí», asegura.

En lo que respecta a España, la apuesta de los inversores por las megatendencias ha crecido, confirma Seco, pero queda un largo camino por recorrer.

«Nuestra apuesta es la calidad»

La responsable de Renta Variable Internacional de BBVA,María Seco, hace énfasis en el perfil de los gestores como intermediarios entre las empresas y los inversores, que no siempre tiene los conocimientos para realizar elecciones adecuadas con perspectiva a largo plazo. De ahí que pongan el foco en la calidad, entendida como la capacidad de generar flujos de caja estables y el control de riesgos. «Al final invertimos sobre todo en la calidad de los gestores y de los vehículos que nos permiten tener exposición a los mercados», explica Seco. En referencia a la volatilidad del sector, añade que gracias a esta estrategia y a la diversificación consiguen preservar capital y tener un «colchón» en los momentos de decrecimiento para amortiguar el impacto.