Grandes superficies

Las grandes superficies ponen el foco en la vida sana

23/07/2018

La tendencia hacia la alimentación saludable impulsa a los establecimientos a dotar de una presencia mayor a su sección bio.

Los alimentos ecológicos están de moda. Cada vez son más los comercios que reservan espacios en sus lineales para esta categoría estratégica que, poco a poco, está haciendo que las grandes superficies se reinventen cediéndole la importancia que requiere. Gracias a esta demanda, los establecimientos se ponen a prueba y demuestran que también hay espacio para propuestas acordes con el estilo de vida de hombres y mujeres que cada vez se quieren cuidar más.

Durante el pasado año, el mercado de los alimentos ecológicos aumentó un 14% en España, frente a solamente un 2% en los alimentos convencionales. No obstante, a pesar de que pueda parecer un número elevado, sigue muy por debajo de la media en otros países en Europa, en los cuales un 80% de las familias compran productos bio.

Sin embargo, a pesar de la gran diferencia entre España y otros países europeos, en 2017 nuestro país consiguió situarse en el ‘top ten’ mundial en el consumo bio. Así pues, los españoles tiene un gasto per cápita de 32 euros y ya es un mercado de más de 2.000 millones de euros.

Por esta razón, cada vez más grandes superficies están ampliando sus surtidos de productos eco y bio, conscientes de que la tendencia ha llegado para quedarse. La fiebre verde es imparable, por ello en los canales de venta de gran tamaño, como supermercados e hipermercados, estos alimentos han crecido sustancialmente a lo largo de los últimos años.

Y es que las exigencias de los compradores cada vez están más orientadas hacia alimentos sanos y, por esa razón, estamos asistiendo a un renacimiento de las marcas por intentar eliminar gran parte de los ingredientes dañinos para la salud y ofrecer productos más naturales para mantener a los consumidores de siempre y fidelizar a otros nuevos.

Con el auge de esta tendencia hacia lo saludable, son muchas las grandes superficies españolas de alimentación que han apostado por crear una marca específica para su sector más saludable. Así pues, de un tiempo a esta parte, han irrumpido o bien los supermercados externos solo para estos productos o, por otro lado, las secciones cada vez más grandes dentro de la misma tienda.

Por tanto, aunque la distribución alimentaria convencional copa el mercado, los supermercados ecológicos están haciéndose un hueco en el centro de las principales ciudades españolas.

Sus bazas son el creciente interés por una alimentación saludable, la apuesta por un modelo de proximidad y una cesta de producto cada vez más amplia.

En este sentido, el perfil del comprador de productos ecológicos es muy amplio, dependiendo de sus motivaciones: desde consumidores de productos convencionales que se interesan por los eco buscando alternativas más saludables, a personas con alergias e intolerancias alimentarias y otras que buscan en los alimentos eco la recuperación de los sabores y texturas de los productos de antaño.

Sin embargo, también hay quienes deciden comer productos ecológicos por convencimiento o filosofía, como los veganos y vegetarianos, y quienes lo hacen, sencillamente, porque está de moda.

Las grandes superficies ponen el foco en la vida sana
La barrera del precio y el producto fresco

La producción ecológica es más cara que la convencional, por lo que los productos tienen un precio superior. Según el estudio del Ministerio de Agricultura, los distribuidores reconocen que el precio está entre un 25% y 50% por encima de sus equivalentes convencionales de categoría similar. Además, la oferta de productos ecológicos es menor que la de los convencionales, ya que hay menos fabricantes o productores. Además, la principal fortaleza de los supermercados ecológicos es el producto fresco y, evidentemente, las frutas y verduras que se venden son de temporada. Esto no es un inconveniente para el consumidor convencido, pero sí que puede suponer un obstáculo para el cliente de alimentos convencionales, acostumbrado a tener de todo en cualquier época del año.