Presidenta de Puertos del Estado

«La rivalidad política no debe condicionar la gestión pública»

01/08/2018

Desde la presidencia de Puertos del Estado que acaba de asumir se propone hacer del diálogo su seña de identidad, sin poner etiquetas a nadie por su color político pero con paso firme, porque la duración de la legislatura es incierta y se sabe “ave de paso” en el cargo. Sus prioridades pasan ahora por escuchar las necesidades de cada territorio y agilizar las inversiones previstas.

— Su nombre no estaba en las quinielas de socialistas canarios que sonaban para incorporarse a la Administración del Estado. ¿Le pilló por sorpresa el nombramiento?

— De entrada un poco sí, porque es verdad que la velocidad de los nombramientos suele ser cuestión de días o incluso de pocas horas. Aunque debo reconocer que me habían pedido el currículum, por lo que no puedo decir que me cogiera totalmente por sorpresa cuando me comunicaron la decisión.

— Durante el acto oficial de toma de posesión, el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, destacó que por primera vez sean dos mujeres quienes presiden los entes públicos de Puertos del Estado y Adif. ¿Usted también lo considera de un hecho relevante?

— Creo que el PSOE ha apostado de una forma muy firme con este Gobierno por que las mujeres estén adecuadamente representadas en todas las instituciones y entiendo que responde a la necesidad de que a base de primeras veces como la que hoy celebramos se convierta ya en algo muchísimo más normal, para que algún día llegue el momento en el que dejemos de celebrarlo porque la igualdad se haya convertido en algo habitual que no llame la atención a nadie.

— Ábalos también ha destacado que su nombramiento evidencia la sensibilidad del Ministerio de Fomento con las islas. ¿Se va a notar que en Puertos del Estado hay una canaria?

— Todos llevamos a nuestra tierra en el corazón y evidentemente, cuando conoces algo de primera mano la sensibilidad la tienes más a flor de piel, lo que no quita que al asumir la responsabilidad de dirigir una institución estatal te toque también, por supuesto, ser justo equilibrado y coherente con el resto del territorio español.

— Las relaciones entre Puertos del Estado y las distintas autoridades portuarias no siempre han sido fáciles en la etapa de su predecesor en el cargo, José Llorca. Pero usted ha adelantado que quiere que el diálogo fluido y la coordinación se conviertan en el leitmotiv de su presidencia.

— Sí, creo además que es absolutamente necesario. He hablado con los presidentes y he detectado que las autoridades portuarias requieren una especial sensibilidad, sobre todo en las materias en las que nosotros influimos directamente sobre la gestión que ellos tienen que llevar a cabo después. Dicho de otra manera, hay parte de sus procedimientos que dependen de nuestros informes y de una visión con cierta flexibilidad, dentro del marco de la ley, evidentemente. He detectado esa necesidad y creo que es el primer paso que hay que dar, pero quiero que el diálogo acompañe toda mi gestión.

— ¿Cuál va a ser su modelo de gestión y cuáles las prioridades, teniendo en cuenta que asume el cargo a mitad de una legislatura que no se sabe si llegará a su fin?

— Quienes llegamos a cargos como este debemos ser conscientes de que somos aves de paso, y el paso puede ser de cuatro años, puede ser de dos o puede ser de uno, es muy difícil saber, como se ha comprobado últimamente, cuáles son los tiempos en política hoy en día. En un entorno de pactos y de inestabilidad uno tiene que plantearse las cosas con pasos firmes desde el principio, para que desde el primer momento se empiecen a ver los cambios, porque ya no cabe plantearse la gestión a cuatro años como era antes cuando lo habitual era que se agotaran las legislaturas. Ahora estamos en la fase primera, que es la de formar equipos, cambiar maneras y hacer un modo propio en el que lo que prima es recoger las necesidades de las Autoridades Portuarias para poder empezar a gestionar.

— ¿Dentro de su modelo cabe la opción de traspasar la gestión de algunos puertos concretos como demandan Cataluña con el puerto de Barcelona o el País Vasco con el de Pasajes? ¿O considera que podrá generarse un efecto dominó perjudicial para el ente público?

— Creo que tenemos que ser muy cuidadosos con este tipo de cuestiones. Estamos hablando de una red de 46 puertos, en la que cada uno con su especialidad forma parte de la economía estatal, es decir, no repercuten solo en la economía local. Transferir sin tener muy claro qué efectos podría tener es bastante delicado, no es para tomarlo a la ligera. Sobre todo, insisto, porque hoy en día el conjunto de los puertos que están declarados de interés general inciden en la economía estatal, tienen una actividad que excede la de la comunidad autónoma. Y ahí sí es verdad que considero que debemos ser muy, muy cautelosos.

— ¿Y lo contrario? ¿Fusionar algunas Autoridades Portuarias para reducir costes como se llegó a plantear su predecesor?

— Sinceramente, no creo que fusionar Autoridades Portuarias termine siendo un ahorro, porque están ubicadas en territorios diferentes y exigiría personal cercano a cada puerto, por lo que al final podría redundar en la merma de la calidad de los servicios. Con los incrementos de mercancías y de pasajeros, los puertos están demostrando tener una economía bastante saneada que no requiere de ese tipo de ajustes. Cuando se planteó hacer algo parecido en los ayuntamientos era por la deuda que arrastraban, pero en el caso de los puertos no me parece necesario plantearlo.

— ¿Qué le parece el tira y afloja que ha habido durante años entre Puertos del Estado y la Autoridad Portuaria de Las Palmas, o más concretamente entre sus anteriores presidentes, José Llorca y Luis Ibarra?

— No es algo deseable, evidentemente. Es verdad que Puertos del Estado tiene competencias de supervisión y de coordinación sobre la Autoridad Portuaria, pero no es deseable que el ejercicio de las funciones atribuidas acabe convirtiéndose en un conflicto casi exclusivamente entre personas. Yo creo que aquí lo deseable es que tanto los presidentes de las diferentes Autoridades Portuarias como Puertos del Estado puedan gestionar de forma eficiente sin que intervengan los enfrentamientos personales. Es sano diferenciar lo personal de la gestión directa.

— De hecho, el Tribunal de Cuentas acaba de desestimar la demanda que Llorca presentó contra Luis Ibarra por el cobro de pluses y condena a Puertos del Estado a pagar las costas.

— En el caso concreto de Las Palmas, como presidenta de Puertos del Estado confirmo que evidentemente vamos a acata la resolución del Tribunal de Cuentas y se pagará, por supuesto. Y desde luego, como compañera de Luis Ibarra, al que le tengo aprecio, no puedo más que alegrarme de que se ponga fin a este asunto.

— Ibarra fue relevado en mayo por Juan José Cardona, del PP. ¿Es un hándicap que el presidente de la Autoridad Portuaria sea de un partido distinto al del Gobierno estatal? ¿Se sentiría más cómoda si en el cargo hubiera un socialista?

— El color político tampoco debe condicionar la gestión, porque al final la gestión redunda en la economía de todos, desde la persona que abre la barrera del puerto hasta el empresario que tiene muchos trabajadores. Las rivalidades políticas no deberían entrar en juego en la gestión pública, eso lo tengo clarísimo. Cuando además tienes 28 Autoridades Portuarias con presidentes nombrados por los Gobiernos autónomos, si empezamos a poner cruces a los que no son afines, mal andaríamos y malo sería el resultado.

— En la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife el Gobierno canario acaba de nombrar presidente a Pedro Suárez, del PP, en sustitución de Ricardo Melchior. ¿Cree que responde a un cambio de cromos a cambio de evitar una moción de censura en La Laguna?

— No voy a entrar en eso. La decisión adoptada me merece el máximo respeto, como no puede ser de otra manera.

— ¿Van por buen camino las inversiones previstas en los puertos canarios?

— Sí. Los planes de inversión se actualizan en función de las necesidades y hay varias obras previstas. Es verdad que algunos requieren, por su cuantía, informes previos del secretario de Estado o del Consejo de Ministros. Lo que queremos es poner un poco más de prisa en los trámites administrativos, que es lo que ayuda a que este tipo de inversiones que revierten en la economía y en la sociedad se hagan con más agilidad.