La Cofradía de Arguineguín ve reducidas sus ventas en un 80%

El cero turístico y el cierre de restaurantes ha asestado un duro golpe a la actividad de los pescadores. De los 35 barcos de la flota de este puerto sureños salen a la mar menos de la mitad

GABRIEL SÚAREZ y GABRIEL SUÁREZ / MOGÁN

La pandemia del coronavirus (Covid-19) también castiga a los hombres de la mar. No es que tengan prohibido salir a faenar o los barcos tengan que permanecer en cuarentena, pero por el cierre de los hoteles y los restaurantes, una medida obligada que ha dejado sin turistas al Sur, están vendiendo un 80% menos de los habitual.

Así lo señala el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Arguineguín, Ricardo Ortega, quien señaló ayer que de las 35 embarcaciones que tienen su base en el puerto sureño, desde que se comenzaron a cerrar los establecimientos hoteleros y los restaurantes están saliendo a la mar menos de la mitad de la flota. «En estos momentos están saliendo a faenar unos quince barcos, lo cual no es nada para esta época del año», apunta.

En su caso particular, asegura que no está trabajando ni al 30% de la capacidad, «porque del total de mis capturas más de un 80% estaban destinadas a servir al restaurante de la cofradía y el resto era para las diferentes pescaderías locales, y como consecuencia de la falta de turismo el consumo ha caído en picado», indica.

Gran parte de las capturas que se hacen en estas fechas son del denominado pescado blanco, un producto que es consumo inmediato, «para el día a día, y esto no está saliendo porque la gran masa consumidora está en el sector de los servicios, restaurantes y comedores de los establecimientos hoteleros», apunta.

Atún. Respecto a los barcos que se dedican a la pesca del atún, añade que algunos se han ido a otras islas en busca del cardumen «porque aquí en las aguas cercanas a la isla ya no queda», y en cuanto a la captura del apreciado atún rojo, Ortega puntualiza que en esta especie «aún tenemos un 20% de la cuota asignada, pero no lo estamos aprovechando porque las empresas tienen frenada la exportación de este pescado», señala.

Ortega considera que la demanda continuará cayendo aún más de lo que se ha registrado en estas dos semanas de confinamiento de la población para frenar el contagio de la coronavirus, «porque en este aspecto hay que tener en cuenta que la gente sale a comprar no diariamente y las compras de este producto, que es pescado blanco fresco, es para el consumo del día a día», aclara, reiterando que el mayor consumo de pescado fresco no está en los hogares sino que se encuentra concentrado en el sector de bares, restaurantes y hoteles, por lo que, asevera, «junto a los panaderos el sector de la pesca es uno de los que más están siendo afectados por el denominado cero turístico».

En cuanto a la recuperación duda que sea inmediato tras el estado de alarma. «Esto tardará mucho tiempo en volver a la normalidad», pronostica.