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La inflación disparada retrae la economía, que no volverá hasta 2024 al nivel de 2019

Los precios ahogarán el consumo de las familias, que gastarán más dinero en la cesta de la compra y retendrán sus ahorros por la alta incertidumbre

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

La segunda mitad de de 2022 no será tan buena como se esperaba. Los organismos económicos pecaron de optimistas asumiendo que el impacto de la guerra de Ucrania se vería limitado a los primeros meses del año, pero ya inmersos en junio se ha visto que no está siendo así.

La semana pasada desde el Banco Mundial hasta el Banco de España pasando por la OCDE coincidieron en señalar que la elevadísima inflación que sufre nuestro país tardará meses en moderarse, más ahora que la gran subida que experimentó la energía al estallar la guerra se ha trasladado al conjunto de bienes y servicios, provocando el mayor repunte de la inflación subyacente desde la década de 1990.

Y esta crisis de precios tendrá un impacto directo en la recuperación económica de España, que comenzaba a ver la luz tras superar lo más duro de la pandemia. Los cálculos son unánimes: el país no volverá a los niveles económicos de 2019 hasta 2024. Cinco años tardará el PIB en alcanzar el vigor de antes de la crisis sanitaria, que le hizo desplomarse casi un 11% en 2020 y que, debido al bucle de malas noticias en el que estamos inmersos, no le han permitido superar en el plazo previsto. Así, según la OCDE, España será el único país de los 40 que analiza que no recuperará el PIB precrisis hasta 2024.

Es más, algunos analistas tampoco tienen claro que el 24 sea el año de la recuperación completa: «La inestabilidad internacional no permite ver con claridad una recuperación económica global a niveles prepandémicos, es aún demasiado pronto», explica a este periódico Fréderic Mertens de Wilmars, profesor y coordinador del grado de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia.

8,1% es la previsión de inflación media de la OCDEpara España, la más alta por ahora

crisis de precios

La estimación más alarmante es la de la OCDE, que vaticina una inflación media del 8,1% en España para este año y del 4,8% para el que viene. Y unos precios en máximos conllevan inevitablemente un consumo en mínimos. «Los ciudadanos españoles se lo pensarán dos veces antes de comprar o invertir, ya que en lo básico que es la alimentación, la energía (luz y gasolinas) y los medios de transporte muchos ya tienen que gastar parte de sus ahorros», indica el economista. Saber hasta cuándo aguantaremos es la mayor incógnita: «No nos olvidemos de que los más afectados son los consumidores de la clase media, que a la vez son el motor de nuestra economía», explica.

El director de Coyuntura Económica de Funcas, Raymond Torres, detalla que el consumo ya ha empezado a resentirse. Según los datos del INE, se redujo más de un 3% en el primer trimestre y, explica, «el golpe hubiera sido más severo de no ser por el recurso del ahorro, ya que los salarios están cayendo en términos reales». Una bolsa de ahorro que, por otra parte, va perdiendo valor por la elevada inflación.

«Los más afectados son los consumidores de clase media, que a la vez son el motor de la economía»

desplome del consumo

En sus últimas previsiones, el Banco de España asume que no habían previsto el desplome de la demanda que se está observando desde que comenzó el año. Sus proyecciones indican que el consumo de las familias crecerá solo un 1,4% este año, cuando hace solo tres meses preveían un 4,5%. Pero es que la OCDE va más allá y anticipa un crecimiento del consumo casi nulo, del 0,1% para este año, cuando antes se esperaba un fuerte impulso fruto de la liberación del sobreahorro generado por la pandemia.

La esperanza está puesta en la recuperación del empleo, que muestra una buena evolución permitiendo mayores ingresos para el Estado vía cotizaciones sociales y que el consumo no termine de desplomarse. El turismo será la pata sobre la que recaiga el mayor peso de la recuperación económica de España.

Pero hay que tener claro que este no es un problema únicamente español. «El mundo entero está pagando un «alto precio por la guerra de Rusia contra Ucrania», afirmó la OCDE en su último informe, en el que detalla que el conjunto de países que componen la organización finalizarán el año con una inflación media del 8,5% y que esta tasa bajará solo al 6% en 2023, lo que abre la puerta a una «recesión», sentencian. Y es que la economía mundial crecerá solo un 3% este año, un punto y medio por debajo de lo previsto justo antes de que estallara la guerra. El crecimiento se ralentizará aún más el año que viene, hasta el 2,8%. «Cada día que pasa aumenta la crisis alimentaria que amenaza al mundo, con hambrunas en algunos países y encarecimiento generalizado de los alimentos en los países industrializados», lamenta Mertens de Wilmars.

El fantasma de la estanflación

Asoma en estas circunstancias un nuevo concepto: la estanflación, un cóctel de desempleo relativamente alto, crecimiento económico lento y una elevada inflación. El profesor de la Universidad Europea de Valencia asegura que la economía mundial debería evitar sea como sea un brote de estanflación al estilo de los años 70, por las duras consecuencias que esta etapa acarrea.

Etapa que combina una desaceleración económica, altas tasas de paro y elevada inflación

estanflación

El economista de Funcas, por su parte, reconoce que es un riesgo que está encima de la mesa, pero en España en menor medida que en otros países del entorno. Esto es debido a la disponibilidad de plantas de regasificación, que permiten que el suministro de gas se mantenga incluso si cesan las exportaciones rusas, aparte del «balón de oxígeno» que supone para nosotros el sector turístico. Solo el tiempo dirá cómo evoluciona esta década que algunos se apresuraron a llamar 'felices años 20'.

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El turismo será el «balón de oxígeno» de la recuperación

Ante una situación de estancamiento económico debido a la elevada inflación, el turismo se posiciona como -único- «balón de oxígeno» para la recuperación de España tras la pandemia. Lo explica el director de Coyuntura Económica de Funcas, Raymond Torres, pero los datos le avalan: los asientos de avión programados para julio y agosto superan los 32,4 millones, es decir, solo queda un 6% para recuperar las cifras de 2019, un año además que fue récord para el turismo, según los últimos datos de Turespaña.

«Tras una Semana Santa excepcional, encaramos la temporada de verano con buenas perspectivas, acercándonos cada vez más a la normalidad prepandemia», valoró tras conocer estas cifras la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto. Además, señaló que España «se está confirmando como uno de los destinos mundiales más deseados este verano, lo que demuestra la buena salud del segmento vacacional».

De hecho, varios mercados emisores de turistas hacia España registran ya cifras superiores a las de antes de la pandemia. México está un 17,3% por encima de los números de 2019, Austria un 7,1%; Noruega, un 6,9% y Dinamarca, un 6,2%. También registran variaciones positivas en comparación con hace tres años Polonia (2,3%), así como Francia, Países Bajos y Portugal, que crecen un 1,8% en comparación con 2019.

Además, las capacidades programadas desde dos mercados principales como son el Reino Unido y Alemania muestran ya un nivel de recuperación del 92,2% y del 91,5% respectivamente, detalla Turespaña.

En estos buenos datos se basan los organismos económicos para asegurar que el sostén de la recuperación será el turismo. La agencia de calificación Fitch Ratings señaló en su informe del pasado viernes que tras un primer trimestre de caída generalizada de los indicadores económicos, confía en que la segunda mitad del año la situación mejore «gracias a la recuperación del turismo, que impulsará las exportaciones».