La inflación se modera al 10,5% en agosto, menos de lo esperado, con los alimentos desbocados

El IPC subyacente, que excluye los alimentos frescos y la energía, se dispara al 6,4%, su valor más alto desde enero de 1993

Clara Alba
CLARA ALBA

Las malas noticias se siguen sucediendo en términos de precios. Tal y como ya se había adelantado, la espiral inflacionista parece haber tocado techo y el IPC de agosto dio un respiro al bolsillo de los consumidores. En concreto, y según los datos definitivos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación se situó el mes pasado en el 10,5%.

El dato es tres décimas inferior al pico del 10,8% alcanzado en julio (su nivel más alto desde septiembre de 1984) y acaba con una racha de tres meses consecutivos de subidas en su tasa interanual. Pero ha superado en una décima el 10,4% anticipado por la institución estadística hace unas semanas. Y se mantiene anclado en el doble dígito que mantiene en alerta a Gobierno, empresas y hogares ante el encarecimiento del coste de vida y la pérdida de poder adquisitivo.

Agosto fue, de hecho, el tercer mes consecutivo en el que la inflación supera las dos cifras. Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos), aumentó en agosto tres décimas, hasta el 6,4%, su valor más alto desde enero de 1993.

En términos generales, se puede concluir que la caída de los precios de la gasolina en las últimas semanas está detrás de la moderación del IPC interanual. Sin embargo, el peso de los precios de la electricidad y de los alimentos es cada vez más elevado. Estos últimos registraron en agosto una subida interanual del 13,8%, tres décimas por encima a la tasa registrada en julio y la más alta desde el comienzo de la serie, en enero de 1994.

Destaca, especialmente, el encarecimiento de básicos de la cesta de la compra como la carne, el pan y los cereales y la leche, el queso y los huevos.

En comparación con los precios que teníamos en agosto del año pasado, los carburantes se han encarecido casi un 25% (aunque bajaron un 7% en agosto), los productos energéticos un 37,4% y la calefacción un 47,2%.

Pero la situación más alarmanete se da en la alimentación, con el precio de productos como la leche escalando casi un 26% en los últimos doce meses, o el aceite un 24%. Los cereales suben un 21%, mientras que el pan o la carne de vacuno lo hacen en más de un 15%. Más todavía se han encarecido los huevos, un 22%,4%, mientras que patatas, legumbres y hortalizas frescas se han disparado también en torno al un 15% en términos anuales.

Si se pone el foco en lo que han subido estos productos en solo un mes, los datos también llaman a la contención al gasto. La leche se encarece un 2,5%, mientras que los cereales lo hacen en un 1,4%.

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