Entrada a un supermercado Aldi. / EFE

La inflación dispara las ventas de los súper con alma alemana

Lidl y Aldi se consolidan gracias a a la tradicional receta de 'mayor calidad al menor precio' y a su capacidad de adaptarse al cliente nacional

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

En los noventa y los primeros 2000, las grandes empresas alemanas de distribución desembarcaron en España con supermercados en forma de cubo y productos sorprendentes. Llegaba un nuevo concepto de súper, el 'discounter', basado en los bajos precios, que el consumidor de entonces casi veía como algo exótico. Durante los primeros años, los clientes apreciaban sus quesos, sus yogures, sus chocolates o sus bazares (herramientas y juguetes en un súper, lo nunca visto), pero pocas familias realizaban sus compras completas en estos establecimientos. 28 años después de la llegada de Lidl y 20 más tarde del aterrizaje de Aldi en España, la inflación está cambiando los hábitos de los consumidores, cada vez más exigentes, y estos supermercados se han adaptado: mantienen su ADN germano, pero se han 'integrado' a las costumbres españolas, y ahí radica su éxito renovado.

Los 'discounters' alemanes continúan ganando cuota de mercado, compradores y habitualidad. Lidl se consolidó en 2021 como la cadena que más ha crecido en los dos años de pandemia y como la segunda compañía con más clientes, por detrás de Mercadona; dos de cada tres españoles (65%) compran en sus establecimientos. Mientras, Aldi es la cadena que logra atraer a más nuevos compradores y lo frecuenta una de cada tres familias, según el último informe 'Balance de la distribución', de la empresa de datos Kantar.

En un sector en que conseguir un euro cuesta gotas de sudor, Lild y Aldi comparten un horizonte optimista. La inflación y la incertidumbre por la situación económica empujan a los consumidores a optimizar su presupuesto, y ese terreno es precisamente el punto fuerte de los supermercados alemanes, que están poniendo en marcha planes de expansión. Lidl, con 650 tiendas, once plataformas logísticas y una plantilla de más de 17.500 empleados en España, plantea abrir 40 nuevos establecimientos y una nueva plataforma logística, en Nanclares de Oca (Álava), este año, mientras Aldi, que tiene 370 supermercados, abrirá 50 más durante 2022.

La vieja receta de 'mayor calidad al mejor precio' sigue siendo el gran atractivo de estas firmas, pero en los últimos años, la evolución del sector y la exigencia de los clientes, que ahora valoran más la calidad de los productos y la ecología, pero que también siguen mirando con detalle las promociones y las ofertas, han llevado a los lineales de distribución más productos frescos, locales, de marca propia y hasta veganos. «Queremos mejorar la experiencia de compra del cliente e integrar la sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de valor para generar así un impacto positivo en los entornos en los que desarrollamos nuestra labor», aseguran en Lidl, donde se han propuesto reducir el plástico y hacer un uso responsable de él en sus envases.

Un establecimiento de la compañía Lidl en Vizcaya.

El marcado carácter alemán de estas empresas de distribución en sus inicios en España está mutando cada vez más hasta camuflarse con su país de origen, un rasgo que esgrimen ambas compañías, que ya se sienten incluso más españolas que germanas. «Más del 70% de nuestro surtido procede de proveedores españoles, pero no solo eso: somos un firme promotor de la 'Marca España' fuera de nuestro país. El hecho de tener una red de más de 11.500 tiendas en una treintena de países nos ha consolidado como una de las principales plataformas de exportación del sector agroalimentario español. Desde nuestra llegada a España hemos adquirido producto nacional por valor de más de 50.000 millones de euros», explican fuentes de Lidl. Y algo similar ocurre en Aldi: «El 80% de nuestros productos son de origen nacional, lo que favorece también una mayor aceptación por parte del cliente español gracias al producto de proximidad y local».

La perspectiva de que la guerra de Ucrania se prolongue en el tiempo no asusta a los 'discounter', que presumen de su capacidad para sobreponerse a los tiempos duros. «En los últimos dos años, en un contexto complicado, hemos tenido que hacer grandes esfuerzos ante las nuevas circunstancias. Ha quedado patente más que nunca el grado de adaptación de los supermercados para hacer frente a las distintas casuísticas que nos obliga a actuar con rapidez para seguir asegurando nuestros servicios a nuestros clientes», subrayan en Lidl. En Aldi reconocen que el conflicto ucraniano «puede provocar alteraciones en la actividad habitual del sector de la distribución», pero aseguran que están realizando «todos los esfuerzos» para mantener sus «perspectivas de crecimiento y contener los precios, y así tratar de que la afectación para el cliente sea la menor posible».

Bazares con robots de cocina, panificadoras y zapatillas

Comprar el robot de cocina de Lidl puede ser tan difícil como ganar el Gordo de la lotería. Cada vez que la compañía anuncia que sacará a la venta unos cuantos centenares de sus 'Monsieur Cuisine', la fiebre se extiende entre los compradores, que hacen desaparecer de los estantes el producto en horas, si no es en minutos. La guerra en los tribunales con la marca más conocida de robots de cocina, Thermomix, finalmente ganada por Lidl, supuso el último empujón a esta gama de productos que hasta hace unas décadas los españoles nunca habían visto en los 'súper'. «Se ha creado un 'fenómeno Lidl' a través de artículos tan icónicos como nuestra panificadora, nuestro robot de cocina 'Monsieur Cuisine' o las zapatillas con los colores corporativos de Lidl», afirman satisfechos en la empresa de distribución. Los supermercados alemanes abrieron un camino en España que después han seguido otras compañías, de manera que estos establecimientos son ahora un lugar «donde se puede hacer la compra semanal completa», corroboran en Aldi.En esta firma tienen su propia joya de la corona, la sección de bazar. «Incorporamos al surtido ofertas puntuales, desde textil a juguetes, pasando por electrodomésticos o menaje para el hogar». «Nuestro compromiso es que los clientes puedan hacer una compra completa al precio más bajo posible, sin renunciar a la calidad o la responsabilidad, todo ello unido a una experiencia de compra satisfactoria y sencilla, que facilita la toma de decisiones de consumo», se marcan como objetivo en Aldi.