Arcadio Suárez

Los 197 supermercados del Spar comercializarán más de 550 toneladas de tomate de La Aldea

Coagrisan y la cadena de supermercados firman el segundo convenio para dar salida al producto aldeano pagando un precio justo al agricultor

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO La Aldea

Productores y comercializadores se dan la mano para que el tomate se le pague al agricultor al precio justo. Este es uno de los pilares del convenio que este miércoles han firmado la cadena de supermercados Spar y la Sociedad Cooperativa Agrícola de San Nicolás (Coagrisan). Será el vehículo que g arantizará comercializar más de 550 toneladas de tomate de La Aldea en los 197 supermercados Spar de la isla.

La rúbrica de este acuerdo, este miércoles en La Aldea, en la sede de la cooperativa, contó con el apoyo institucional del Gobierno de Canarias, con la presencia del presidente Ángel Víctor Torres; el Cabildo de Gran Canaria, a través de su máximo responsable, Antonio Morales; la Coag, representada por su presidente, Rafael Hernández; y el Ayuntamiento de La Aldea, en cuyo nombre acudió el alcalde Tomás Pérez. También acudieron la consejera regional de Agricultura, Alicia Vanoostende, y el insular de Sector Primario, Miguel Hidalgo.

Los clientes del Spar que adquieran este producto, de las variedades Tolentina y Pizarra y cultivadas en 102 hectáreas del municipio, contribuirán a que los 78 agricultores de la cooperativa tengan garantizada la comercialización de sus frutos en la isla y también ayudarán a mantener los puestos de trabajo de más de 700 familias.

Además, el acuerdo de este año incluye un incremento de un 10% en la cantidad de tomates que será comercializada, es decir, unos 50.000 kilos más. Este aumento, según recoge Spar en un comunicado, se justifica por la mayor afluencia de turistas a la isla por una mayor demanda de los propios clientes.

«Tenemos que poner nuestros establecimientos a disposición del sector primario y poner en valor los productos de esta tierra, que son de excelente calidad», enfatizó Ángel Medina, presidente de Spar Gran Canaria.

En esa línea, José Ángel Peñate, vicepresidente de Spar, como prueba del compromiso histórico de la cadena con este sector, recordó que en este 2022 se firma el segundo convenio con Coagrisan, pero que en realidad llevan 8 años colaborando.

Con todo, unos y otros pusieron ayer el acento en el hecho de que este convenio garantiza que se le pague al productor en función de sus costes. «Acuerdos como este son de justicia porque contribuyen a que el precio que se fije sea justo, tanto para el productor como para el comprador, y para eso hace falta consenso en toda la cadena alimentaria», subrayó Ángel Víctor Torres, quien recordó que es esto precisamente lo que persigue la ley homónima.

A partir del coste de producción

En esa línea insistió Rafael Hernández, de la Coag. «Esto prueba que otra agricultura es posible, otra forma de comercializarla, que respete a todos los eslabones de la cadena, para que no se empiece de arriba para abajo, sino de abajo para arriba, a partir del coste de producción».

Entiende clave que este acuerdo permite que «los agricultores tengan claro que lo que van a recibir por lo que hacen nunca va a estar por debajo de lo que les cuesta producirlo». Y eso no es poco en un momento como el actual en el que los costes se han incrementado en más de un 50%.

Aunque Antonio Morales precisó que no son los actuales los mejores tiempos para el cultivo del tomate, porque, entre otras cosas, se ha perdido el 75% de lo que antes se producía y hay un 50% menos de las empresas que se dedicaban a este sector, optó por ver el vaso medio lleno y se quedó con el papel que ha jugado y juega Coagrisan, «que resiste y que se ha convertido en un referente extraordinario, no solo en la producción de tomate, sino en el ámbito del cooperativismo, en la innovación, o en sostenibilidad».

Indicación Geográfica Protegida

Además, apeló al patrimonio identitario y de valores y tradiciones que se ha sedimentado en la isla al calor de este cultivo. «Forma parte de la memoria de nuestro pueblo y ha contribuido a la diversificación de la economía a pesar del largo abandono del gobierno central, de la UE, y de la competencia desleal de Marruecos, Turquía o Egipto». A su juicio, el futuro pasa por avanzar hacia la indicación geográfica protegida y hacia la reconversión del sector, para lo que, avanzó, contarán con el apoyo de las instituciones.

Torres y Vanoostende atienden las palabras de Juan José del Pino, / Arcadio Suárez

En esa línea, Torres recordó que su gobierno consiguió mantener en el marco europeo las partidas para el campo canario, para el tomate también, la línea directa de 3 millones de euros que se les concedió por el brexit, las ayudas directas a la reconversión a través del Posei, que pasaron de 14.000 euros a 25.000 por hectárea, los cerca de un millón de euros que se les otorgó en compensación por los daños que les causó el mildiu, o los 9 millones de euros en ayudas-covid. Además, informó de que en breve designarán a una persona que coordinará el proceso para avanzar hacia la reconversión del sector.

El coste del contenedor se ha duplicado en dos o tres años

«Pese a que hemos tenido muchos problemas, en los 61 años que lleva Coagrisan dedicada al cultivo del tomate no hemos dejado de exportar ni un solo año, porque es el único medio de vida de este municipio y no nos vamos a rendir». Estas palabras del presidente de la cooperativa, Juan José del Pino, sonaron casi a una declaración de intenciones ante los retos que se avecinan y ante las dificultades a las que se enfrentan.

Entre otras, citó el exponencial incremento en los costes de producción y últimamente también, de hace dos o tres años para acá, el aumento del precio del contenedor con el que mandan el tomate a Europa, que ha pasado de costar 3.000 euros a 6.000.

«No queremos abandonar el tomate»

¿Cuánto van a resistir? «Depende mucho del precio del tomate. Si sube, podemos seguir soportándolo, porque ahora mismo no compensa». Pero acto seguido anuncia que presentarán batalla. «No queremos abandonar el tomate», ni siquiera pese al proceso de reconversión del sector que ya está cocinándose. «Queremos reconvertir y diversificar, pero manteniéndolo».

Entre los múltiples inconvenientes contra los que ha de lidiar el sector, Del Pino aludió al avance de las tecnologías agrícolas, que han hecho que aunque Canarias siga siendo un lugar privilegiado para el cultivo del tomate, ahora tenga que competir con plantaciones en Europa impensables hace 60 años, como las que existen en Holanda, Lituania o Polonia. «Así que ese privilegio ya no lo es tanto, pese al excelente sabor del tomate de La Aldea».

Por ahora, en la isla resisten seis empresas, una de las cuales es Coagrisan. De las 33.000 toneladas que exportó el sector en 2021, 17.000 salieron de esta cooperativa aldeana y la previsión es que en 2022 se alcancen las 18.000. No en vano, es la primera cooperativa exportadora por volumen de tomates de Canarias, que cultiva casi 99% en hidroponía y con producción integrada.