La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, junto a Calviño, Rodríguez y Escrivá, tras el Consejo de Ministros. / EFE

Hacienda aprueba un gasto récord para beneficiar a comunidades y ayuntamientos

El Gobierno eleva un 1% esa cuantía para el Presupuesto de 2023, hasta 198.221 millones, recorta el crecimiento al 2,7% e insiste en que reducirá el déficit al 3,9%

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El Consejo de Ministros ha dado ya el primer paso para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2023 al aprobar un techo de gasto -el máximo que pueden asumir las administraciones, salvo deuda o créditos a la Seguridad Social - que se aproxima a los 200.000 millones de euros. Lo hace, además, con la vista puesta en los diferentes comicios electorales que llegarán en 2023, muy centrados en comunidades y ayuntamientos. En concreto, ese límite se fija en 198.221 millones, lo que supone una cifra récord para España, y un 1,1% para que el puesto en marcha para este año. A pesar de este incremento en un contexto de crisis y de incertidumbre económica, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, insiste en que este récord «no impedirá seguir reduciendo los desequilibrios» presupuestarios que acechan a España.

Lo más llamativo es que Hacienda dará más margen a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos, así como a la Seguridad Social, para incrementar su gasto, aunque lo hará a costa de la Administración Central. «Apreciamos una distribución distinta de los esfuerzos» presupuestarios, ha indicado Montero. De hecho, el margen de déficit de las comunidades será de un 0,3% frente al 0,1% actual, «dos décimas de diferencia que se restan» del Estado. «El Gobierno asume mayor esfuerzo para que las comunidades tengan mayor capacidad de gasto», según la ministra de Hacienda. Lo hace para elaborar unas cuentas públicas que estarán en vigor en pleno año electoral, en el que está prevista la celebración de los comicios autonómicos y locales a finales de mayo de 2023. También los ayuntamientos dispondrán de más margen de maniobra al incrementarse su capacidad presupuestaria y de déficit, así como a la Seguridad Social, a la que se le inyectará un pago de casi 20.000 millones de euros de forma extraordinaria.

A pesar de este dispendio, Hacienda insiste en que España reducirá el déficit público en 2023, como lo ha venido haciendo desde el récord marcado en 2020 por la pandemia, cuando superó ampliamente el 10%. El cálculo del Ejecutivo pasa por recortar el déficit hasta el 3,9% del PIB el próximo año, frente al 5% al que estima que cerrará en 2022, y al 6,8% de 2021. «Mantenemos nuestro compromiso con Bruselas», ha indicado Montero. «Las reglas fiscales siguen suspendidas, pero no así la responsabilidad fiscal», ha explicado la ministra de Hacienda para referirse a la libertad de la que aún gozan los Estados frente a la UE para no tener que cumplir el objetivo histórico de 3% de déficit, que por ahora no se visualiza en las previsiones del Ejecutivo a medio plazo, a pesar de haberlo reducido un 60% desde el peor momento de la pandemia.

El techo de gasto, que será de 173.000 millones si no se tienen en cuenta los fondos europeos, sirve para comenzar a elaborar las cuentas públicas del Estado que, según Montero, «mantendrán el esfuerzo inversor» con «hitos históricos» en materia como ciencia, becas, sanidad o educación. Ese presupuesto estará muy condicionado por la decisión de revalorizar las pensiones con el IPC medio del último año, lo que podría elevar esta partida hasta en 15.000 millones de euros.

Sin recesión para 2023

Para elaborar este techo de gasto, el Gobierno ha actualizado sus previsiones económicas para este año y el próximo, con unos cálculos que prácticamente mantienen el alza del PIB (Producto Interior Bruto) en el 4,3%, el mismo nivel que estimaba hasta ahora a pesar del «entorno complejo» al que se enfrenta España. Sin embargo, de cara a 2023, el Ejecutivo sí ha recortado de forma relevante su cálculo al anticipar un crecimiento económico del 2,7%, lo que supone ocho décimas menos que lo indicado hasta ahora en sus previsiones macroeconómicas.

Las previsiones son similares a las que han presentado en las últimas semanas varios organismos como la Comisión Europea para este año, que indicaba un crecimiento del PIB español del 4%; aunque difieren en optimismo para 2023, cuando la UE prevé un alza del 2,1%, seis décimas menos que Economía.

La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha afirmado que «el impacto de la guerra se refleja en un menor crecimiento del consumo en la segunda parte del año», una circunstancia que se verá compensada «por la inversión en bienes de equipo y las exportaciones», que serán «más favorables de lo que preveíamos para 2022 aunque menores para 2023». Por ahora, el Gobierno descarta una recesión -entendida como dos o más trimestres con el PIB en negativo-. «Todos los organismos prevén que España mantenga un fuerte crecimiento en 2022 y un crecimiento notable en 2023 por encima de la UE» en ambos casos.

Casi al mismo tiempo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado sus nuevas perspectivas, que incluyen una rebaja generalizada para todo el mundo, incluida España, debido a las implicaciones de la inflación en Occidente, una ralentización peor de lo esperado en China y las consecuencias de la guerra en Ucrania.

El organismo considera que España crecerá un 4% en 2022, lo que supone una rebaja de ocho décimas frente a las previsiones publicadas en el mes de abril. Con respecto a 2023, el Fondo espera que contabilice un crecimiento del 2%, lo que supone una importante reducción de 1,3 puntos respecto a los pronósticos de hace tres meses. De esta forma, el organismo estima que el crecimiento en el cuarto trimestre de 2022 frente al mismo periodo del año pasado será del 1,3%, mientras que en el cuarto trimestre de 2023 será del 2,3%.

En el conjunto de la zona euro, el crecimiento este año será del 2,6%, dos décimas menos que las previsiones anteriores. El FMI ha explicado que la abultada mejora en las perspectivas de Italia (siete décimas más, hasta el 3% en 2022) por mejoras esperadas en turismo y actividad industrial, no ha podido compensar los descensos en Alemania, Francia o España.

Así, el Fondo estima que el crecimiento de Alemania será de un 1,2% en 2022, nueve décimas menos, mientras que el de Francia se situará en el 2,3%, seis décimas menos que las previsiones publicadas en el mes de abril.

De cara al año que viene, las previsiones de la zona euro se han revisado a la baja en 1,1 puntos, hasta el 1,2%. De su lado, Alemania crecerá un 0,8% (1,9 puntos menos); Francia, un 1% (cuatro décimas menos); e Italia, un 0,7% (un punto menos).

A nivel general para Europa, sin especificar por países, el Fondo ha señalado que un cese completo de las exportaciones rusas de Gas afectaría de forma significativa a la inflación y provocaría racionamiento de energía. Esto, a su vez reduciría el crecimiento de la zona euro aún más este año y el que viene.