Empresarios canarios tratan de salvar la marca Millac de JSP

Se han presentado dos ofertas al administrador concursal para adquirir en la fase de liquidación la planta de leche de Guímar y la de café en Los Majuelos. En ambos casos «los números dan» para entrar

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

No todo está perdido en JSP. El grupo industrial canario irá a la liquidación después de no haberse presentado una oferta en el proceso concursal y sus trabajadores al ERE. Eso es inexorable. Sin embargo, en los últimos días se han presentado dos ofertas al administrador concursal para adquirir en la fase de liquidación dos de las unidades productivas del grupo: la planta de leche y batidos de Guímar y la del café de Los Majuelos con el objetivo de devolverlas a la producción.

En el primero de los casos, la pretensión de un grupo de empresarios canarios que ha valorado la deuda a cubrir, la inversión que tendrían que realizar y su amortización, es recuperar la marca Millac. Según apuntan fuentes próximas «los números dan» y Millac es un producto, un tipo de leche con grasa vegetal, que cuenta con gran demanda entre los canarios. Los inversores interesados creen que, aunque la marca lleva más de ocho meses fuera de los lineales tras pararse su producción, hay un nicho de mercado en las islas que volvería a ella.

Respecto a la fábrica de café, la oferta que se ha presentado es de una empresa nacional que produce café en la península y tiene interés de entrar en las islas, donde ya distribuye y tiene cuota de m Su intención es empezar a producir aquí y, de esta forma, librarse del 5% de Aiem con el que se gravan sus importaciones desde la península. También busca crecer en cuota de mercado.

Inversores canarios han estudiado hacerse con la planta de yogures de Los Baldíos -donde se producían los productos lácteos bajo la marca Celgán- pero, según estas fuentes, en este caso los números van demasiado ajustados. Fuentes próximas indican que esta operación sería factible si el Gobierno de Canarias diera el paso y facilitara alguna línea de ayudas. «Sin las ayudas sería complicado porque aunque el resultado es positivo no da para pagar la deuda», indican estas fuentes.

Hay que tener en cuenta que aquellos que se queden con las unidades productivas de JSP en la fase de liquidación van a tener que asumir el precio del valor de los activos, el que pacten por Gordon Brothers por la maquinaría -que es de su propiedad- y también el valor de las marcas.

Las ofertas que están llegando al administrador concursal están recogiendo toda esta información.

Fuentes próximas aseguran que, aunque el proceso de liquidación de una empresa suele extenderse entre tres y seis meses, el administrador concursal de JSP, Rafael Franco ( Praxis de Reestructuraciones y Concursal S.L Profesional), está transmitiendo celeridad a los ofertantes «con el objetivo» de poner fin cuanto antes a este concurso de acreedores, con el que no se ha conseguido ninguno de los objetivos que se pretendía: Ni salvar la empresa en su totalidad o en parte ni tampoco mantener los puestos de trabajo.

El objetivo es que antes del 31 de diciembre esté ultimado el proceso.

«Hubo empresas interesadas y propuestas para mantener la producción incluso pagando la materia prima pero el concurso ha sido ruinoso de principio a fin», indican fuentes próximas.

Trabajadores despedidos

La intención de los inversores canarios que optan a la planta de la leche es seguir con parte de los trabajadores que siguen en la plantilla y que ascienden a 140. En un principio se estima que serán necesarios en torno a 30-35 personas, que se salvarían del ERE que se estima que se cerrará la próxima semana.

Una vez rubricado por las partes se firmará por el juez de lo Mercantil, Guillermo Fernández, y se elevará a la Autoridad Laboral. Se estima que el proceso podría alargarse unas dos o tres semanas, con lo que podría haber tiempo para que los inversores interesados cierren una oferta y lleguen a acuerdo con la banca y Gordon Brothers para cerrar la venta antes de que el ERE sea firme, de forma que ess 30-35 personas mantengan su puesto de trabajo.

Como indican fuentes próximas, se emplearía a estos trabajadores porque conocen la empresa y la maquinaría.

Hasta ahora los trabajadores no han recibido ningún tipo de comunicación para cerrar el ERE. Tampoco se han concretado las liquidaciones que correrán a cargo del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) aunque todo apunta a que se cerrará la próxima semana.

Fuentes de los trabajadores volvieron ayer a lamentar el final de JSP y que se haya llegado a la liquidación cuando era una empresa que podía haber salido adelante. « Faltó la ayuda del Gobierno. Todos se comprometieron a ayudar para que saliera de la concursal pero no tomaron medidas y podían haberlo hecho», critican. Ante la nueva posibilidad que se abre de que se pueda vender en liquidación alguna de las unidades productivas los trabajadores llaman al Ejecutivo canario «a actuar «. «Ahora tienen otra oportunidad», señalan.

JSP, una «vaca lechera» de la que todos tiraban y que secaron

JSP fue fundada en 1964 por José Sánchez Rodríguez en continuidad con la actividad desarrollada por su padre, José Sánchez Peñate, que en los años 40 vendía en una pequeña oficina de Gran Canaria llevaba la representación de distintos productos como legumbres y aceites.

JSP comenzó a comercializar en los años 60 productos como la leche en polvo o el queso holandés y de ahí, experimentó un fuerte crecimiento que le llevó a convertirse en el primer grupo industrial agroalimentario de Canarias, con fábrica en Madrid y donde proveía a cadenas nacionales en productos como la pastelería y la bollería.

Sus años dorados fueron finales de los 90 y principios del 2000, cuando llegó a alcanzar facturaciones anuales de 140 millones de euros. Sus trabajadores gozaban de unas condiciones extraordinarias, salariales y laborales, gracias a la visión de su propietario, José Sánchez Rodríguez, fallecido en mayo de este año.

Él creía que si la empresa iba bien y ganaba dinero «lo justo» era que sus empleados tuvieran buenos sueldos. De ahí que los salarios de los trabajadores de JSP estuvieron siempre «muy por encima de convenio».

En 2008 y como consecuencia de la Gran Recesión, sus ventas empezaron a tambalearse y empezaron a llegar los problemas, que se agravaron en 2011 a raíz de la guerra comercial desatada tras la entrada de nuevas enseñas de la distribución en las islas. Entonces nadie supo darse cuenta de que era necesario reestructurar y reducir costes.

Entonces los negocios turísticos de JSP (llegó a tener cinco complejos) tampoco iban bien y quien cubría los agujeros era el grupo. «Era una vaca lechera de la que todos tiraban y que secaron sin darse cuenta de lo que estaba pasando», indican fuentes próximas. A partir de 2012 empezó a gestarse una gran deuda que supera hoy los 70 millones.