500 personas llegaron a integrar la plantilla de JSP, que generaba además 2.500 empleos indirectos. Los últimos 140 saldrán tras la liquidación. / C7

18 meses después del preconcurso de acreedores

JSP entra en liquidación tras una lenta agonía

Una de las empresas más señeras de Canarias pasa a la historia tras casi 60 años de vida. Han sido 18 meses que se pueden definir como crónica de una muerte anunciada

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Fin de la historia de una de las empresas canarias de mayor arraigo en el archipiélago. La industria JSP, de casi 60 años de historia y un pasado brillante -en los años 90 producía en tres turnos, sin parar, de lunes a domingo por la fuerte demanda-, no ha podido superar el proceso concursal y finalmente irá a liquidación. Su historia ya forma parte del pasado de esta región.

La empresa Asemar, que había recibido el encargo del administrador concursal de iniciar el proceso de venta de los activos de la empresa, comunicaba ayer que tres meses después de iniciarse el proceso había sido imposible encontrar un comprador, con lo que JSP va a liquidación.

Este final era ya esperado después de que la semana pasada la empresa Sanlode Alimentación, que era la única oferta que había llegado al final del proceso, no hubiera presentado en tiempo y forma el aval bancario que se le reclamaba para demostrar su solvencia económica.

Esta sociedad, cuya administradora única es una antigua trabajadora de JSP, María Lourdes Sánchez López, había ofertado siete millones de euros por las cuatro unidades productivas del grupo JSP pero al no presentar el aval de 1,7 millones solicitado quedó fuera del proceso. «Al no haberse realizado ningún pago de depósito en el plazo señalado para la compra de las unidades productivas de JSP ni haber aceptado la administración concursal ninguna postura concreta, el proceso entra ahora en fase de liquidación», informaba ayer Asemar. Fuentes de la empresa aseguran que, aunque llegaron a presentarse 40 ofertas a la subasta (que salió por un precio inicial de 68 millones de euros), la coyuntura económica actual ha dificultado el cierre en positivo del proceso. Hasta Quesos Valsequillo fue una de las empresas que a última hora quiso hacerse con JSP pero solo le interesaba la fábrica de yogures y la cantidad que ofrecía, 600.000 euros, se consideraba insuficiente.

Desde que el 3 de marzo del 2021 JSP presentaba el preconcurso de acreedores en el Juzgado Mercantil número 2 de Las Palmas de Gran Canaria, todo han sido vueltas, negociaciones, disputas, desacuerdos, despidos, fondos que aparecían y desaparecían -Quantum y Vulcan Foods- y preacuerdos de compra que se rompían sin ni siquiera haberse cerrado. Tal y como sucedió en mayo de 2021 cuando la familia Sánchez Peñate llegó a mandar un comunicado en el que aseguraba un acuerdo con el fondo de inversión Hiperion, que luego éste negó.

En estos 18 meses que han transcurrido desde el preconcurso ha habido varios intentos de empresarios canarios de hacerse con la empresa pero siempre se encontraban con el 'no' de la familia Sánchez, que era el principal accionista del grupo y quien tenía la última palabra. Algunos incluso presentaron ofertas por las marcas, como JSP, Celgan o Millac, muy apreciadas por los canarios, pero siempre la respuesta era la misma: no.

Pese a la urgencia que había de tomar decisiones rápidas para evitar que las cuentas de la sociedad, que arrastraba una deuda de más de 60 millones de euros con varias entidades financieras como el BBVA, CaixaBank y el Banco Santander cuando solicitó el preconcurso, se deterioran más, sus gestores no actuaron con celeridad y dejaron que poco a poco la empresa fuera a menos. En enero ya cesó la fabricación de algunos productos que desaparecieron de los lineales de los supermercados complicando una situación de por sí difícil.

Años de mala gestión

En marzo del 2021 cuando JSP presentó el preconcurso de acreedores, la empresa justificaba su situación por el impacto que el covid había tenido sobre sus ventas, con un recorte del 50%.

Sin embargo, las dificultades económicas de JSP habían empezado mucho antes. En concreto, en 2008, con la anterior crisis económica. Esto sumado a unas decisiones equivocadas -como la venta de la maquinaría a Gordon Brothers por 5 millones de euros y a cambio de un alto alquiler mensual- empezaron a generar un agujero que llegó a superar, según las últimas cuentas presentadas en el Registro Mercantil, de 70 millones.

De los casi 125 millones de euros que llegó a facturar en 2008, en 2020 apenas llegó a 55 millones y cero beneficios. Entonces todo eran pérdidas.

Con JSP han perdido su empleo casi 500 personas que integraban la plantilla. Los 140 que aún continuaban se irán tras la liquidación.