Visitantes ante la Sagrada Familia en Barcelona. / afp

Los impuestos propios agravan la pérdida de competitividad de Cataluña

Madrid, Navarra y el País Vasco lideran el ranking nacional, que cayó un 2,3% en 2020 como consecuencia de la pandemia

Clara Alba
CLARA ALBA

La estrategia tributaria de Cataluña mantiene a la comunidad a la cola del ranking de competitividad fiscal en España, según un informe elaborado por el Colegio General de Economistas (CGE). Una posición agravada por el elevado número de impuestos propios en la región y que amplía su brecha con otras comunidades como Madrid, Vizcaya Álava, Guipúzcoa o Canarias, que ocupan las primeras posiciones.

Los expertos recuerdan que la notable diferencia se debe, sobre todo, a que Cataluña «tiene impuestos comunes por encima de la media, especialmente en transmisiones patrimoniales», además de destacar los 18 impuestos propios que rigen en la comunidad. «Hay comunidades en las que patrimonio apenas existe al contar con muchas bonificaciones, así como el impuesto de sucesiones y donaciones», indican los expertos en clara alusión a Madrid, recordando que la Generalitat elevó estos últimos junto al IRPF, además de crear un nuevo tributo sobre el medio ambiente.

Índice global

Este peor comportamiento en el esfuerzo fiscal ha contribuido a que Cataluña también se sitúe entre las regiones con mayor caída de la competitividad en el índice global (que tiene en cuenta siete ejes compuestos por 53 variables para medir la capacidad de atraer conocimiento, mano de obra, inversiones, etc), aunque la comunidad mantiene el cuarto puesto del listado en el que Madrid repite como líder, seguida de Navarra y País Vasco.

En términos generales, la pandemia provocó que la competitividad general en España cayese un 2,3% en 2020, con muchos de los indicadores muy afectados por las restricciones derivadas de la pandemia. De hecho, Baleares y Canarias, cuya actividad está muy ligada al sector turístico, es donde se ha observado un mayor descenso de la competitividad, por encima del registrado en Cataluña.

No obstante, el informe de los economistas también refleja cómo la red de seguridad tejida por el Gobierno durante los peores meses de la crisis sirvieron, al menos, para mitigar el impacto de la pandemia en estos términos. En concreto, esa caída conjunta del 2,3% en la competitividad compara con un desplome del 10,8% del PIB en el periodo.

Riesgos

«La pandemia ha provocado una pérdida generalizada de la competitividad de las comunidades autónomas», reconoce Valentí Pich, presidente del CGE, que advierte que la diferente situación de partida en el proceso de recuperación entraña algunos riesgos para cumplir los objetivos de crecimiento en las distintas regiones.

Según los economistas, Canarias, Extremadura, Andalucía e Islas Baleares en el grupo de CC AA que presentan una mayor exposición al riesgo para afrontar la recuperación, así como los retos ligados a ella.

En el segundo nivel, de exposición media, se incluyen, por este orden, las CC AA de Región de Murcia, Comunidad Valenciana, Galicia, Castilla y León y Castilla-La Mancha. Finalmente, las regiones que están en mejor situación de partida para alcanzar una recuperación «sólida, inclusiva, verde y digital» serían: Aragón, Principado de Asturias, Cantabria, La Rioja, Cataluña, Comunidad Foral de Navarra, País Vasco y Comunidad de Madrid».

Los economistas advierten que, en este proceso de recuperación, se anticipa una competitividad «muy dura» entre las comunidades. «Si no lo hacemos bien, tendremos que ejecutar la competitividad vía precios, y eso puede afectar a los salarios», advierten. En este sentido, piden a las distintas administraciones que los impuestos se traten como un factor más de competitividad «como ocurre en otros países con políticas muy centradas en atraer talento e inversiones».