La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. / EFE | Vídeo: Atlas

El Gobierno lleva a su plan fiscal un descuento a las rentas bajas para aplacar a sus barones

Montero preserva aun así las líneas maestras de la estrategia diseñada para confrontar con el PP y elude la deflactación

CLARA ALBA PAULA DE LAS HERAS Madrid

Nada de deflactar el IRPF para descontar lo que los ciudadanos pueden estar pagando de más como consecuencia de la inflación. Esa era una línea roja para el Gobierno y cruzarla, como hizo el martes el presidente de la Comunidad Valenciana, el socialista Ximo Puig, habría sido dar munición al PP, que lleva meses reclamando la medida en el ámbito estatal. Pero el plan fiscal anunciado el lunes en la sede del PSOE por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y presentado finalmente este jueves en su departamento ministerial, sí contempla una limitada y muy medida rebaja en el impuesto de la renta para las clases medias y bajas. No solo subidas para las rentas altas como se había planteado en un primer momento.

Montero negó ayer que la decisión responda a la presión ejercida por los barones de su partido, que en ocho meses se presentan a las elecciones, y a la necesidad de ofrecerles una salida que les impida caer en la tentación de seguir, como Puig, la senda marcada por el PP; algo que ya muchos empezaban a sopesar seriamente. Pero sus propios socios en la coalición gubernamental alimentan el relato contrario.

La ministra de Derechos Sociales y secretaria general de Podemos, Ione Belarra, aseguró en la Ser, el miércoles por la noche, cuando la negociación del paquete estaba aún en marcha, que la rebaja «quirúrgica» de Montero no se había colado en las conversaciones entre los dos partidos hasta última hora de esa misma tarde y que el detonante para que el ala socialista del Gobierno lo pusiera sobre la mesa había sido, precisamente, la actuación de la Comunidad Valenciana. «Desde luego -sostienen fuentes de la formación- no es algo que estuviera en nuestra filosofía».

Los morados insisten en que ellos habrían sido más partidarios de limitarse a subir impuestos a «los de arriba» para financiar los servicios públicos de los que disfruta la mayoría, pero se felicitan de que, al margen de esa medida, el PSOE haya decidido abrazar ahora propuestas que llevaba rechazando tres años. Una de ellas es el impuesto a las grandes fortunas, que se tramitará en una ley propia, al margen de los Presupuestos y que neutralizará en cierto modo el efecto de las rebajas realizadas por comunidades del PP (en el caso de Andalucía o Madrid la bonificación es del 100%) sobre el Impuesto de Patrimonio. Otras, la nueva subida de los tipos aplicados en el IRPF a las rentas del capital, la reducción del IVA de los productos de higiene femenina o la fórmula para acercar el Impuesto de Sociedades que pagan las grandes empresas al 15%.

La fórmula expuesta por Montero para ofrecer finalmente ese alivio fiscal, inesperado hace apenas tres días, a las clases bajas tiene para el Gobierno, en todo caso, la virtud de que no desmonta el discurso más alineado a la izquierda con el que, desde la debacle electoral en Andalucía, ha decidido dar la batalla al PP. La ministra hizo especial hincapié, de hecho, en que su iniciativa está muy lejos de una deflactación, de la que abomina por varias razones: porque, según sostiene, aunque se plantee para rentas inferiores a 40.000 euros, como propone Feijóo, cualquier medida que afecte a los tramos bajos de la tabla se proyecta también sobre los altos (es decir, de una deflactación se benefician las rentas bajas y las altas) y por que conlleva una pérdida de recaudación difícil de argumentar ante la UE cuando España está recibiendo 140.000 millones en ayudas europeas.

746 euros frente a 26

Lo que plantea Hacienda es que quienes cobran hasta 21.000 euros puedan beneficiarse en su declaración de la renta de una reducción de la que ahora disfrutan quienes están por debajo de los 18.000 euros. La ministra adujo que la cifra no es caprichosa y que en 21.000 euros se encuentra la mediana de los salarios. Es decir, que el 50% de los asalariados se verían afectados por la medida. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que buena parte ya podía aplicarse la redución y para ellos nada cambia.

Las próximas Cuentas también contemplarán, por otro lado, una subida del mínimo exento del IRPF, hoy situado en los 14.000 euros, hasta los 15.000. Lo que no se tocan son tramos ni tipos. Montero defendió que, con sus medidas, un trabajador que cobre 18.000 euros se ahorrará al año 746 euros en los próximos dos años, mientras que con las deflactaciones de la Comunidad de Madrid o de Andalucía apenas verán reducida la cuantía que deben abonar a 26 euros.

«Frente a los llamados chamanes fiscales -ironizó para apuntalar su mensaje- este Gobierno actúa con responsabilidad. Aplica medidas fiscales quirúrgicas y selectivas que nos van a permitir ganar en eficiencia, cohesión y productividad. Porque para una sociedad no hay mejor defensa que proteger servicios públicos ni mayor amenaza que la desigualdad».