La ministra de Hacienda, María Jesus Montero, en la presentación de los PGE en el Congreso. / efe/VÍDEO: E. P.

La crisis eleva a máximos el peso de los impuestos en el PIB

La presión fiscal en España aumentó 1,9 puntos en 2020, hasta el 36,6% del PIB, según la OCDE

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

Los ingresos tributarios resisten al parón económico sufrido por la pandemia. Es uno de los efectos de la crisis que ha sorprendido incluso a los más expertos técnicos de Hacienda y que desde el Gobierno achacan a la red de seguridad tejida para proteger a empresas y consumidores, en la que figuras como los ERTE han jugado un papel clave en los últimos meses.

Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la relación media entre impuestos y PIB español alcanzó en 2020 el 36,6%. Supone un alza de 1,9 puntos porcentuales respecto al año anterior y convierte a España en el país del bloque en el que se ha registrado la mayor subida de la denominada presión fiscal.

El país sufrió en el periodo analizado la mayor caída del PIB de toda la región (-10,8%). Pero no solo eso puede justificar una evolución así, sobre todo teniendo en cuenta que la relación entre impuestos y PIB se ha incrementado solo en 0,1 puntos porcentuales en la media de la OCDE, hasta el 33,5%.

En España, se registró una caída de los ingresos fiscales nominales, pero menor que en el conjunto de los países que forman parte de los más ricos. Y ahí está la explicación a las cifras. «Aunque los ingresos tributarios disminuyeron en la mayoría de los países de la OCDE, las caídas en el PIB fueron a menudo más fuertes, lo que resultó en un pequeño aumento en la relación», apuntan desde el organismo.

Las cifras recogidas por el informe evidencian cómo la presión fiscal en España registró su anterior récord en 2007, cuando se situaba en el 36,4%. Más adelante, bajó al 31,3% en 2010 para ir subiendo poco a poco hasta mantenerse estable en 2019, el año previo a la pandemia, en el 34,7%.

Red de seguridad

En la edición de este año, que incluye el primer análisis comparable sobre el impacto de la crisis del coronavirus en los ingresos fiscales de los países, los datos de la OCDE sugieren que las medidas de apoyo de los gobiernos han contribuido a la estabilidad de los ingresos en las arcas públicas, «al proteger el empleo y reducir las quiebras corporativas en una medida considerablemente mayor que en la crisis financiera mundial en 2008-2009».

El informe también encuentra que muchas de las medidas de política tributaria implementadas para apoyar a los hogares y a las empresas también han tenido, en muchos casos, cierto coste directo en los ingresos, a través de medidas como algunas reducciones en las obligaciones tributarias, créditos y desgravaciones fiscales en mejores condiciones o reducciones en las tasas impositivas.

El informe refleja cómo el impuesto de Sociedades y los impuestos especiales fueron los más golpeados por la crisis, ante la caída de la actividad empresarial y un menor consumo de los ciudadanos derivado de los meses más duros de restricciones. En concreto, el impuesto sobre la renta de las empresas registró la mayor caída media en el periodo analizado (0,4 puntos del PIB, con descensos registrados en 26 países).

Por el contrario, los impuestos sobre la renta de las personas físicas y las cotizaciones a la Seguridad Social aguantaron mucho mejor, con un crecimiento medio de 0,3 puntos porcentuales en ambos casos y aumentos en 28 y 29 países, respectivamente.

«El hecho de que estos dos tributos se mantuvieran durante la crisis refleja, probablemente, que los gobiernos brindaron un apoyo considerable para mantener la conexión entre los trabajadores y el mercado laboral», insisten desde la OCDE, que no han observado cambios destacados en el peso de otros ingresos tributarios, como el IVA, durante el año de la pandemia.