Central nuclear de Vandellos II.

La Eurocámara rechaza que la energía nuclear sea calificada como verde

Las comisiones de Medioambiente y Economía votan en contra de la norma de Bruselas, que se debatirá en el pleno de julio

OLATZ HERNÁNDEZ Corresponsal en Bruselas

La propuesta para que la energía nuclear y el gas sean consideradas como sostenibles en la Unión Europea (UE) recibió este martes un duro revés en el Parlamento Europeo. La iniciativa del Ejecutivo comunitario recibió el 'no' de la Comisión de Medio Ambiente y de la Comisión de Asuntos Económicos, con 76 votos en contra, 62 a favor y cuatro abstenciones, lo que supone un primer paso para tumbarla. Será el pleno de la Eurocámara, que se celebrará entre el 4 y el 7 de julio, el que tendrá la última palabra sobre la norma.

Ya desde su borrador inicial, el acto delegado sobre la taxonomía –nombre que recibe la propuesta de Bruselas– recibió el rechazo de grupos ecologistas y países como España, Austria, Dinamarca y Luxemburgo, ya que incluía el gas y la energía nuclear entre las inversiones verdes de la UE. La Comisión Europea asumió que la reforma sería controvertida y generaría «división». Según reconoció, estos dos tipos de energía «no son neutras ni renovables».

Con todo, defendió que son «necesarias» para la transición energética y para alcanzar la neutralidad de emisiones en 2050. Los eurodiputados, por su parte, reconocieron que el gas y la nuclear son necesarias para garantizar la estabilidad del suministro europeo durante la transición ecológica, pero reiteraron que no cumplen los criterios medioambientales para ser consideradas verdes.

Aplauso de las ONG

Las ONG Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/Birdlife y WWF celebraron ayer la decisión del Parlamento Europeo y aplaudieron a los eurodiputados por «elegir el camino correcto». Las cinco organizaciones calificaron el paso dado de «crucial» por las «nefastas» consecuencias ambientales del gas y la nuclear. Pidieron también a la Eurocámara que se pronuncie en el mismo sentido en el pleno de julio y rechace una propuesta que supondría «un enorme y costoso error climático».

Ahora, el Parlamento y el Consejo europeos tendrán hasta el 10 de julio para decidir si vetan la propuesta de Bruselas. De lograr una mayoría de 353 votos en contra en la Eurocámara o el 'no' de veinte países en el Consejo, la norma volverá a la Comisión para su modificación o retirada definitiva. Los eurodiputados solicitaron, además, que las enmiendas que se presenten deben someterse a consulta pública y a un análisis de impacto económico, medioambiental y social.

La Comisión Europea espera «con impaciencia» la decisión definitiva de las dos instituciones y «toma nota» de la opinión negativa de las dos comisiones europarlamentarias. Así lo destacó el portavoz de Medio Ambiente, Dan Ferrie, quien aseguró que «la neutralidad sigue siendo nuestro objetivo» y que Bruselas «está comprometida a usar todos los medios para alejarnos de las energías de fuerte emisión de carbono».

Fuerte división

La normativa europea sobre taxonomía no determina qué energías quedan fuera del mix de cada Estado miembro, sino que aporta transparencia sobre el origen de las energías y trata de dirigir las inversiones privadas hacia aquellas más sostenibles. Bajo esa premisa, en febrero la Comisión Europea determinó que «en vista del asesoramiento científico y los actuales avances tecnológicos (...), las actividades de gas y energía nuclear contempladas son acordes con los objetivos climáticos y medioambientales de la UE».

En ese mismo sentido se expresó este martes Ferrie, quien aseguró que «somos conscientes de las sensibilidades, pero el acto delegado es parte de un conjunto de medidas par reducir nuestras emisiones».

Actualmente, Europa genera el 25% de su electricidad a través de la energía nuclear, según datos de la Agencia Internacional de la Energía. Sin embargo, la división entre los Veintisiete es patente. Por un lado están los países con una mayor dependencia de la nuclear y el gas, con Francia a la cabeza, y que defienden esta medida. Los Estados miembros fuertes en renovables, en cambio, la rechazan. De hecho, en su votación en el Colegio de comisarios, la propuesta recibió los votos en contra del español Josep Borrell, el austríaco Johannes Hahn y la portuguesa Elisa Ferreira.