Calviño charla con el comisario de Comercio, Valdis Dombrovskis, en un encuentro en Bruselas. / EFE

España revisa al alza sus perspectivas de crecimiento del PIB con un 4,4% para 2022

La vicepresidenta Nadia Calviño asegura que para 2023 la actividad se enfriará hasta el 2,1%, siete décimas por debajo de lo esperado

OLATZ HERNÁNDEZ

La inflación, disparada por los precios de la energía, trae de cabeza a la Unión Europea (UE). Los ministros de la zona euro se han reunido este lunes para tratar de dar una respuesta unida a esta situación que, en caso de problemas de suministro de gas, podría llevar al continente a la recesión económica. En medio de este oscuro panorama, la vicepresidenta primera y ministra de Economía española, Nadia Calviño, ha informado a su entrada al encuentro en Luxemburgo, que España ha revisado al alza sus previsiones económicas y calcula que su PIB crecerá un 4,4% este año, antes de reducirse al 2,1% en 2023, siete décimas por debajo de lo previsto.

A pesar de ese recorte, Calviño ha destacado que España crecerá en 2023 por encima de la media europea, cuya actividad económica avanzará en torno al 0,9%, según datos del Banco Central Europeo (BCE). «También estaremos por encima de los países más importantes en nuestro entorno y en la media de la UE», ha destacado. Calviño ha ido más allá y ha asegurado que estas perspectivas económicas son «prudentes, puesto que los indicadores y los datos que tenemos hasta el mes de septiembre podrían permitir una revisión al alza incluso mayor».

A finales de julio el Gobierno mantuvo su previsión de crecimiento de la economía española en el 4,3% para este año, pero recortó ocho décimas su estimación para 2023, hasta el 2,7%, debido a la alta incertidumbre en torno a la guerra en Ucrania y a la escalada de precios.

Con el Gobierno dando las últimas puntadas a los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene, Calviño ha reconocido que las cuentas de 2023 seguirán la línea actual «de prudencia, responsabilidad fiscal y perspectiva social, con el objetivo de cumplir con nuestros compromisos para reducir la deuda pública». La vicepresidenta ha asegurado que espera tener los presupuestos listos para enviarlos a la Comisión Europea antes del 15 de octubre.

Bruselas también es consciente de que debe de ser prudente en su política económica. Así lo ha señalado el comisario de Comercio, Valdis Dombrovskis, quien ha añadido que los países europeos no pueden seguir con políticas de estímulos fiscales. El Ejecutivo comunitario se alinea, de este modo, con las directrices del BCE que en julio y septiembre elevó los tipos un 1,25%. «Nuestra respuesta debe asegurar que se cumple el objetivo del banco europeo de contener la inflación por debajo del 2%», ha apuntado Dombrovskis.

El BCE ya alertó este mismo mes de que ve «señales» de que la inflación permanecerá por encima de lo esperado a medio plazo. Más concretamente, calcula que los precios se situaran en el 8,1% este año antes de bajar al 5,5% en 2023 y al 2,3% en 2024. Ante esta oscura perspectiva, el ministro de Finanzas francés, Bruno LeMaire, ha defendido una respuesta «firme y unida» de los Veintisiete.