Empleados de una empresa con sus ordenadores. / pixabay

Solo la mitad de las empresas sobreviven tres años después de su creación

La creación de empresas registra su mejor septiembre desde 2016, según el INE, pero se enfrenta a una de las tasas de mortalidad más elevadas de la UE

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

La grave crisis de emprendimiento de la que muchas veces se quejan los propios empresarios queda en papel mojado cuando los datos se ponen sobre la mesa. También en época de crisis como la actual. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) el número de nuevas sociedades mercantiles aumentó un 0,3% en septiembre respecto al mismo mes de 2020. En total, se crearon 6.620 compañías en el periodo, encadenando ocho meses consecutivos de crecimiento y el mejor septiembre desde 2016.

La creación de empresas no es, al menos por lo que indican los datos, el gran problema del tejido productivo nacional. Y así lo defienden también desde la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), que en un informe publicado este miércoles refleja cómo en España se constituyen más empresas al año que en Alemania, Francia o Italia.

En concreto, la tasa de emprendimiento (medida por las empresas creadas por cada 10.000 habitantes) se sitúa en el 35,3%, una de las más elevadas de toda la Unión Europea. Incluso duplicamos la de otros países del entorno como Alemania o Irlanda. Por su parte, la tasa de natalidad empresarial -relación entre el número de empresas que nacen y el total de activas de cada año- es también más alta que la media de la Unión, superando con comodidad las de Holanda, Austria, Alemania o Irlanda.

El informe de Cepyme Las cifras apuntan a una elevada tasa de mortalidad (medida en las empresas con asalariados). Una tendencia que se agudiza en las empresas de nueva creación que muestran una mayor vulnerabilidad que en otros países europeos. Según los datos del INE, el número de sociedades mercantiles disueltas en septiembre fue de 1.279, un 21,2% menos que en septiembre de 2020. Aun así, se trata de casi 43 empresas que echaron el cierre cada día, según indican desde el INE.

Y los datos de Cepyme evidencian una realidad mucho más oscura: solo la mitad de las empresas sobreviven tres años después de su creación, una proporción inferior a la de Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Portugal, entre otros. En concreto, el 9,2% de las empresas con asalariados acaba cerrando a lo largo del año, mientras que la media de la Unión Europea se sitúa en el 8%.

Esto significa que, cada año, una de cada 11 empresas con asalariados que hay en nuestro país desaparece, una tendencia que ya se observaba antes de la crisis del coronavirus y que se ha agravado como consecuencia de la pandemia. Desde otro punto de vista, la esperanza de vida al nacer se acerca a los 11 años, casi la mitad de lo que viven, de media, las empresas de la UE.

Impacto en el empleo

El mensaje desde las pequeñas empresas es claro: hay que tomar medidas para promover que este tipo de compañías ganen músculo y tamaño para disminuir su elevada tasa de mortalidad. De hecho, Cepyme ha encontrado hasta 100 trabas regulatorias (entre fiscales, fiscales, de competencia, financieras, etc) que frenan ese crecimiento empresarial.

Por ejemplo, mientras que en Finlandia, Irlanda y Grecia bastan tres trámites para constituir una sociedad de responsabilidad limitada, en España hacen falta siete. La media de la UE es de cinco trámites.

Del mismo modo, los costes de los trámites asociados con la constitución de una sociedad de responsabilidad limitada en España equivalen a 3,9% del ingreso por habitante (cerca de 1.000 euros). Eso no solo supera la media de la UE (3,1% del ingreso per cápita), sino que multiplica muchas veces los costes en países como Suecia, Rumanía, Dinamarca, Irlanda o Reino Unido, donde no superan el 0,5%.

Una vez superados todos los trámites para la creación de una empresa, desde Cepyme denuncian además que los emprendedores soportan una carga impositiva total que equivale al 47% de su beneficio neto antes deimpuestos. La media de la UE se sitúa en el 40%.

Según los cálculos de la patronal, si se eliminasen este tipo de trabas incentivando que la empresa española tenga el mismo tamaño que la media de la Unión Europea, se podrían crear cerca de 1,2 millones de empleos.

«Equiparar el tamaño empresarial en España al de la media europea también elevaría las ventas de las compañías en 246.000 millones de euros de manera agregada, expandiría la masa salarial en 29.000 millones de euros e incrementaría la recaudación de impuestos en cerca de 20.000 millones sin tener que elevar los tributos», indican desde la patronal.

Con el fin de favorecer que las empresas crezcan según sus necesidades y que no traten de esquivar estas barreras como sucede actualmente, Cepyme propone que el cumplimiento de las obligaciones no tenga carácter inmediato con la ampliación de un trabajador en la plantilla, sino que entren en vigor cuando hayan consolidado su crecimiento. Es decir, tras cuatro años que les permitan aumentar y mantener su tamaño.

«Cabe recordar que actualmente las empresas tratan de esquivar el escalón principalmente de los 50 trabajadores, así se puede observar en las estadísticas de tamaño empresarial, ya que las cargas que asumen por ampliar su plantilla en solo un trabajador desalienta dicha ampliación», indican desde Cepyme.