La nueva ‘manitas’ de Anfi

02/05/2019

El grupo Anfi acaba de incorporar de manera pionera a una mujer al equipo de mantenimiento para sus hoteles. Dácil Almeida desempeña en esta firma turística del sur de Gran Canaria el mismo trabajo que tradicionalmente desempeña un hombre y lo hace “con mucha naturalidad y muy a gusto”.

Almeida refuerza el equipo de servicios técnicos de Anfi, compuesto por 70 personas, para realizar trabajos que van desde arreglar una boca de riego, reparar una nevera o reajustar el wifi, entre otros cometidos. Esta trabajadora asegura que el recibimiento del resto de los compañeros ha sido «excelente y muy sincero» desde el primer día. Apasionada del fútbol (es del Atleti) y murguera a tiempo parcial, esta empleada sonríe al afirmar con rotundidad que «soy un partidazo».

La nueva ‘manitas’ del Grupo Anfi, que se muestra agradecida por la «fantástica acogida» de sus compañeros, muestra su sorpresa por el nivel de integración en la plantilla, «al margen del sexo», y el trato recibido desde su llegada.

Esta incorporación sigue la estela marcada por el departamento de Recursos Humanos de Anfi que apuesta de forma decidida por la eliminación de la brecha laboral entre géneros. El cumplimiento de la ley de igualdad, que establece equiparación de sexo en los puestos de trabajo, ha llevado al grupo Anfi a dar importantes pasos de cara a la máxima integración de la mujer. De hecho, seis de cada diez empleados (60%) de la firma turística es mujer. Así, del millar trabajadores con que cuenta la compañía al día de hoy, casi 600 se corresponden con féminas.

De esta forma, la paridad entre ambos sexos se decanta del lado de las mujeres, diez puntos por encima de lo que determina la legislación laboral. Una tendencia que en el caso de los puestos de responsabilidad también es similar, ya que un 45% de los cargos de jefaturas lo cubren mujeres.

Anfi, incluso, va más allá y fomenta la contratación de camareros de piso (hombres) que realizan el trabajo que normalmente solían llevar a cabo mujeres. La compañía cuenta con una decena de camareros de piso y un gobernante, para hacer camas, limpiar habitaciones o pasar la aspiradora en una labor que desde la década de los setenta realizan las féminas en el sector.