La Arquitectura como agente dinamizador de la economía y generador de bienestar social

31/10/2019

La falta de inversión pública en los últimos años, a consecuencia de la crisis, agrava la ralentización del crecimiento económico del país.

Después de un año ciertamente esperanzador, se vuelven a despertar nuevos fantasmas, algunos no tan nuevos. El entorno social y económico en el que estamos inmersos en este momento no invita a ser optimistas, pero la obligación de los arquitectos es ofrecer lo mejor de nosotros mismos a fin de revertir esta tendencia y cambiar esta negativa percepción del futuro.

La acumulación de malas noticias en el entorno internacional y local, fundamentalmente en el sector turístico, convierte a la prudencia en el mejor consejero del inversor, haciendo que éste opte por abrir un compás de espera, en el que las aguas se calmen y las previsiones de futuro mejoren, o al menos sean ciertas.

La falta de inversión pública en los últimos años, a consecuencia de la crisis, agrava la ralentización del crecimiento económico del país, lo que repercute negativamente en muchos sectores de la economía y especialmente al sector de la construcción.

Pero la inseguridad económica no es lo único que paraliza nuestro sector. Los plazos que manejan las administraciones para otorgar licencias y autorizaciones diversas alcanzan e incluso superan el año, cuando la ley confiere un periodo máximo de tres meses. Esta demora es letal para muchos promotores, los cuales finalmente renuncian a la inversión.

`El modelo de ordenanza´ no funciona, la necesaria interpretación permanente de las mismas hace muy difícil el trabajo de los funcionarios que informan y de los arquitectos que desarrollan proyectos, generan una inseguridad jurídica tal que mantiene en vilo a todos los agentes que intervienen en el proceso constructivo.

«La estructura de Colegios de Arquitectos podría suponer una ayuda para las corporaciones locales en la elaboración de informes y tener un papel asesor en estos procedimientos»

Éste es un problema a nivel nacional en el que los arquitectos estamos trabajando para intentar llegar a una solución que ponga fin a esta situación. Entendemos que la solución puede venir dada por la homogeneización de la normativa en todos los municipios, así como por la utilización de parámetros objetivos que excluyan interpretaciones de carácter subjetivo. La estructura de Colegios de Arquitectos podría suponer una ayuda para las corporaciones locales en la elaboración de informes y tener un papel asesor en estos procedimientos. A nivel nacional identificamos éste como el principal problema que afecta al ejercicio de nuestra profesión.

Los arquitectos hemos manifestado nuestro firme compromiso en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible incluidos en la agenda 2030, básicamente en trabajar para conseguir la mejora de la calidad de vida en las ciudades y de facilitar una vida sostenible.

Este compromiso nos obliga a trabajar en el desarrollo de nuevos modelos residenciales adaptados a los nuevos estándares y demandas sociales, a las capacidades económicas de las personas y por supuesto a las exigencias para la defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.

La colaboración entre arquitectos, profesionales altamente cualificados de otros sectores y técnicos de la administración pública será fundamental para tener el pensamiento estratégico necesario para conseguir una rehabilitación real de las viviendas obsoletas y la renovación urbana de forma sostenible y viable. La dificultad de acceso a una vivienda digna se ha identificado como el principal motivo de exclusión social. Trabajar y favorecer la creación de nuevas viviendas dignas y asequibles debería ser la principal preocupación de nuestros gobernantes

Por último, los arquitectos, en un altísimo porcentaje, somos profesionales autónomos, reclamamos a los partidos políticos que definan claramente cuáles son sus propuestas para este colectivo, tanto desde el punto de vista fiscal como laboral.

Nuestra profesión ha sido probablemente la más castigada por la crisis, pasada para algunos pero aún vigente para los arquitectos. Desde que comenzó la crisis, no hemos visto ninguna acción encaminada a modernizar, activar o simplemente apoyar a nuestra profesión con estímulos económicos como los que han tenido la banca, el sector automovilístico, y ahora probablemente el turístico, por lo que estamos oyendo.

Reivindico el valor de la arquitectura y los arquitectos y el papel fundamental que hemos de tener en la adaptación social a los nuevos tiempos en los que la ciudad digital está sustrayendo espacios de relación y emoción a la ciudad real. Lo anteriormente expuesto nos obliga a rediseñar los espacios comunes de forma que recuperen o mantengan su atractivo como espacios de intercambio de ideas, sensaciones y experiencias.

Sin duda estamos entrando en una nueva época en la que todo está en revisión y por tanto, entiendo también que es un momento de gran oportunidad para todos y especialmente para los más jóvenes.