Google intenta frustrar la multa de 4.300 millones de euros por Android

La justicia europea dirime el multimillonario castigo de Bruselas contra la compañía por supuesto abuso monopolístico con su sistema operativo

SALVADOR ARROYO Corresponsal. Bruselas

Una multa histórica de 4.340 millones de euros es la clave de bóveda de un contencioso judicial por abuso de posición dominante que viene de largo (2018) y que no tendrá sentencia definitiva en meses. 'Comisión Europea vs Google'. La sanción que Bruselas impuso al gigante estadounidense escribe un nuevo episodio judicial en el Tribunal General de Luxemburgo, donde este lunes arrancó la vista pública de apelación.

Se prolongará toda la semana y en ella la tecnológica estadounidense expondrá sus argumentos para conseguir que la justicia europea tumbe el castigo multimillonario que se le impuso por obligar a todos los fabricantes de móviles Android (el sistema operativo creado por la compañía californiana) a preinstalar en cada terminal aplicaciones clave de su 'suite' (como el navegador Chrome o el buscador Google Search) que al final son adoptadas por obligación por los usuarios.

En el informe para la vista de este asunto, de 52 folios de extensión, Google presenta dos quejas relacionadas con «la valoración incorrecta de la dinámica competitiva» de su 'Play Store' como parte de la plataforma Android, que contrapone con las restricciones del sistema de Apple (iOS) y su 'App Store' que genera, asegura «el doble de ingresos». Es solo uno de los argumentos que llevan al coloso tecnológico a acusar a la Comisión Europea de «ignorar la presión competitiva de Apple».

Defensa del gigante

La compañía subraya que «la preinstalación (de sus aplicaciones) no otorga ninguna ventaja significativa en la era de las descargas instantáneas», algo con lo que discrepa el Ejecutivo comunitario, que considera que se predispone a los usuarios a la utilización de las aplicaciones, especialmente el buscador de Google.

La cuestión es que el engranaje argumental es tan complejo y técnico que ha llevado a las dos partes a recabar el apoyo de colectivos que refuercen sus posiciones. Con Google están representantes de la Alianza de Desarrolladores de Aplicaciones o La Asociación de la Industria de la Informática y las Comunicaciones, ambas con sede en Washington. Como apoyo a las tesis de la Comisión, durante las tensas sesiones que se esperan para esta semana intervendrán la Oficina Europea de Consumidores, asociaciones alemanas de editores de revistas y medios digitales.

Más allá de la victoria o la derrota de Google en los tribunales, parece claro que la dura posición de Bruselas ha sido la que ha terminado de 'animar' a otros reguladores mundiales a seguir sus pasos, dejando a la compañía ante un aluvión de acusaciones similares también en EE UU y Asia.