Central térmica de As Pontes (A Coruña). / R. C.

El Gobierno mantendrá abierta parte de As Pontes para garantizar el suministro

La propietaria de la térmica, Endesa, clausurará dos de sus cuatro grupos de producción y se encargará de un plan de reconversión de 2.680 millones de euros

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha autorizado el cierre de dos grupos de los cuatro grupos de la central térmica de As Pontes (A Coruña), propiedad de Endesa. El cierre de los otros dos grupos se autorizará condicionadamente, atendiendo al refuerzo de variables de disponibilidad de potencia en el sistema eléctrico, según aclara el departamento dirigido por Teresa Ribera.

La clausura parcial se explica por la actual sitaución energética, que obliga a tirar de centrales de carbón, casi relegadas en los últimos años, para garantizar la producción de todo el país. En lo que va de año, la producción de luz procedente de centrales de carbón es de un 3,2% sobre el total; hace apenas 12 meses, representaban un 1,7%. Es decir, prácticamente se ha duplicado en este año, según los datos de Red Eléctrica. Este incremento trata de cubrir la menor producción hidroeléctrica y de cogeneración -casi en mínimos desde el inicio de la excepción ibérica-, así como la mayor aportación de las centrales de ciclos combiandos de gas, de donde llega un 23% de la luz, con puntas diarias de hasta un 42%.

La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, se ha reunido este lunes con el consejero delegado de Endesa, José Bogas, con el futuro de la central y sus trabajadores sobre la mesa, una vez recibido el informe del operador de la red eléctrica sobre la solicitud de cierre de la planta presentada por la energética.

Aunque el Ministerio ya contaba con un informe de REE elaborado en 2020 para autorizar el cierre de los cuatros grupos de la central de carbón, con unos 350 MW cada uno, en la primavera de este año decidió solicitar un nuevo informe, a la vista de las tensiones provocadas en los mercados energéticos por la guerra en Ucrania y la elevada exportación de electricidad provocada por la sequía y la indisponibilidad de buena parte del parque nuclear francés.

El gabinete dirigido por Teresa Ribera indicó que este segundo informe de REE contempla escenarios no previstos anteriormente, con distinta participación de la cogeneración y una elevada y constante exportación a los países vecinos.

Así, el análisis revela «la conveniencia de cerrar los dos grupos inoperativos y de que el cierre de los otros dos quede condicionado al refuerzo de variables de disponibilidad de potencia en el sistema eléctrico mediante diversas medidas que se están poniendo en marcha, como el aumento de la disponibilidad de la cogeneración o el establecimiento de un mecanismo de respuesta activa de la demanda».

Ribera ha expuesto la situación a Endesa y ha recordado su«compromiso total» con zona afectada por el cierre, recordando que se ha puesto en marcha un Convenio de Transición Justa para desplegar instrumentos de apoyo a proyectos municipales, empresariales, de formación profesional y, especialmente, proyectos energéticos de renovables innovadores.

Inversiones alternativas

Además, ha exhortado a Endesa a promover proyectos de reconversión e inversiones alternativas en la zona, en cumplimiento del acuerdo por una transición energética justa para centrales térmicas en cierre, firmado en abril de 2020 entre el Gobierno, sindicatos y las empresas propietarias de las centrales.

A este respecto, Endesa ha actualizado la información sobre los proyectos que está promoviendo en el municipio, que, de acuerdo con sus cálculos, implican esa inversión de 2.682 millones y la generación de 1.361 empleos directos.

En un comunicado, la energética subrayó que «ni se va ni se desentiende de As Pontes y Galicia», por lo que, para sostener esta apuesta estratégica, ha presentado al Ministerio de Transición Ecológica, así como a la Xunta de Galicia y al Concello de As Pontes, este plan de desarrollo social y económico en la región que «muestra el compromiso con un proceso de Transición Energética Justa y la creación de valor en As Pontes y su entorno».

Igualmente, la estrategia de la compañía recoge que todos sus empleados se van a recolocar en otras áreas de la empresa, en el desmantelamiento, en los planes de futuro o se acogerán a planes de salidas voluntarias.

Los ejes en que trabajará Endesa tras la clausura irán así desde el desmantelamiento de la central, que tendrá una duración estimada de cuatro años y para el que se realizará un plan de formación que capacitará a las más de 130 personas que participarán en estas tareas, primando el empleo local y de los propios trabajadores de la central, hasta el impulso de nuevos proyectos renovables en la región.

Para ello, se abordará la tramitación de nuevos proyectos renovables para convertir la capacidad de la central en nueva potencia limpia, con la construcción de esos 1.300 MW de proyectos eólicos que permitirán crear hasta 2.300 puestos de trabajo durante la fase de construcción, y otros 274 empleos directos durante los 25 años estimados de vida útil de los parques eólicos.