Entre la contaminación y las opciones de generar nuevas energías

07/11/2019

Las centrales térmicas concentran en Canarias el 91 % de la denominada electricidad bruta en territorio canario, lo que implica la emisión, muchas veces incontrolada de una cantidad muy elevada de liberación de gases contaminantes a la atmósfera.

Según datos facilitados por la empresa pública Red Eléctrica de España, solo el ocho por ciento del consumo de electricidad de toda la Comunidad Autónoma de Canarias proviene, hoy en día, de fuentes de energías renovables, a través de la generación con fuentes eólica, fotovoltaica e hidroeléctrica. Esto es así porque Canarias solo tiene instalada una potencia para producir electricidad con energías renovables de casi 400 megavatios, lo que viene a significar, aproximadamente, el 12,5 del total existente en las siete islas, que atesoran numerosos recursos energéticos naturales de los que se puede beneficiar, ya que posee energías limpias como el viento y el sol.

Pese a todas las buenas y ecológicas intenciones, el déficit mayor que presenta hoy en día este plan es que no se ha realizado su implantación a un ritmo estable y sostenible. Los motivos ocupan un amplio abanico, desde judiciales hasta reguladores por parte de las distintas administraciones públicas, o más llanamente, de tener los conocimientos suficientes para la orientación, entre otros.

Los hidrocarburos procedentes de energías no renovables como los combustibles fósiles, carbón, gas natural, petróleo y gas licuado, constituyen el principal recurso energético empleado en las islas, principalmente en forma de gasoil, diésel, fuel, querosenos, gas de refinerías y gasolina, entre otros. Y sin duda, su punto débil es que se trata de energías altamente contaminantes y recursos que no se pueden reponer en un corto período de tiempo. Malos tiempos para ellos en esta época de cambio climático.

Y a este escenario se le une que los sistemas de electricidad de las centrales térmicas representan más del 91 por ciento de la producción de la denominada electricidad bruta en el territorio canario, lo que implica la emisión, muchas veces incontrolada, de una cantidad muy elevada de emisión de gases contaminantes a la atmósfera.

A pesar de estos datos, las administraciones públicas siguen apostando de manera clara y decidida en el fomento de las energías que favorezcan el bienestar del planeta. Aunque no cabe duda de que la apuesta debe ser aún mayor, para poder llegar a revertir los datos anteriores, pues Canarias es rica en recursos naturales, pero a los que le cuesta sacarle partido.

Actualmente, la energía renovable que más se utiliza en el Archipiélago es la eólica, que genera unos 168.000 kilovatios de potencia eléctrica a través de los diferentes sistemas de conversión que se utilizan.

En la actualidad, la energía del viento se emplea, sobre todo, para mover los aerogeneradores. Pero, para que su instalación resulte rentable, suelen agruparse. De este modo, se crean los denominados parques eólicos, y dos de los más importantes de las Islas se construyeron en torno al año 1993, las localidades de Pozo Izquierdo (Santa Lucía de Tirajana, en Gran Canaria, y el de Granadilla en Tenerife).

Otra energía utilizada en Canarias es la hidráulica, aunque tiene un escaso aprovechamiento, debido a los inexistentes saltos caudalosos naturales de agua. Su explotación consiste en aprovecharse de la energía potencial de un curso de agua en descenso, mediante la instalación de una central hidroeléctrica que se encargue de transformar dicha energía en electricidad.

Las islas cuentan con dos estaciones hidráulicas, una en Tenerife y otra en La Palma, que generan alrededor de 1.415 kilovatios de potencia.

También se está fomentando la utilización de la energía hidroeólica, que es capaz de combinar la energía producida por el movimiento del agua en descenso, que es aprovechada por las turbinas para su conversión en energía eléctrica, con la energía eólica, que sirve para poder subir el agua hacia un depósito e iniciar nuevamente el proceso. Y así, una y otra vez.

Un claro ejemplo de este sistema lo encontramos en la primera central hidroeólica de Canarias, Gorona del Viento, construida en la isla de El Hierro, y que actualmente permite el abastecimiento de una media del 70% de la energía que se consume en la isla, llegando en un estado ideal a cubrir el 100% de las necesidades energéticas de toda la población herreña.

Renovar sí o sí

Necesidad. La transformación de las empresas y personas para sacar partido de las energías renovables, también llevan aparejada una serie de cambios con un coste gradual, pero importante. Y por ello, la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias adelantó el pasado verano que dotaría de dos millones y medio de euros para aportar las ayudas económicas que sirvan para mejorar la eficiencia energética en pymes y grandes empresas industriales. El objetivo de esta subvención es financiar la puesta en marcha de proyectos de mejora de la tecnología en equipos y procesos industriales así como la implantación de sistemas de gestión energética.

Plazo. En ambos casos, el importe de la inversión a subvencionar se sitúa en un mínimo de 30.000 euros y un máximo de 500.000 euros. El consejero del área, José Antonio Valbuena, aseguró que estas ayudas buscan implantar un modelo de desarrollo más sostenible que ayude a frenar el cambio climático en Canarias. El plazo para presentar solicitudes se inició el pasado 20 de septiembre de 2019 y finalizará cuando el presupuesto quede agotado o se llegue hasta el 30 de noviembre del presente año.