El negocio de las bodas se expande

31/10/2019

Una amplia industria con múltiples ramificaciones, viajes, gastronomía, ropa, música, vídeo y fiestas, se sustenta en los numerosos enlaces, religiosos o civiles.

Los datos dicen que cada año se celebran en España alrededor de 160.000 bodas, de los divorcios y separaciones no existen datos fiables, aunque, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, el número se ha reducido un 16% en solo una década. Religiosa o civil, suponemos que todas se celebran por amor pero el quid de la cuestión es saber si ese descenso viene determinado por los cambios sociales o por el alto coste que supone un enlace, teniendo en cuenta que el precio medio de una boda ronda los 20.000 euros.

El precio depende de muchos factores: del número de invitados, del tipo de evento elegido, de si los trajes nupciales son nuevos o alquilados, de si hay luna de miel, ... Pero en general, el desembolso económico por dar el sí quiero suele ser, además de alto, un quebradero de cabeza para casi todas las parejas que son, ahora, las que asumen el coste. Afortunadamente, eso de que pagara el padre de la novia, ya no se lleva.

El negocio de las bodas se expande

También es un quebradero para los invitados puesto que el precio medio de un cubierto ronda los 200 euros por persona, un despropósito en la época de la economía colaborativa que vivimos.

El banquete es la partida más cara. Al precio por cubierto, hay que añadir el coste del alquiler de espacios, la decoración, el aperitivo, la barra libre o la contratación musical (dependiendo de un DJ o una orquesta, el precio oscila entre los 700 y los 2.000 euros). Mucho menor, pero no por ello menos importante, es inmortalizar el momento a través de fotos y vídeos. Esta partida suele alcanzar los 2.500 euros. Las invitaciones, los detalles, el transporte de invitados y, finalmente, el viaje de novios que depende, lógicamente, del destino elegido, también cuentan.

Capítulo aparte merecen los atuendos nupciales: comparativamente, el del novio suele ser más austero (alrededor de 1.200 euros) que el de la novia que, suele ser desorbitado (alrededor de 2.000 euros).