Ángel Luis Tadeo, Germán Suárez y Félix Santiago, en un encuentro de la Confederación Canaria de Empresarios. / Arcadio Suárez

Los empresarios que (sin saberlo) tanto hicieron

Félix Santiago se suma a la larga lista de empresarios grancanarios que, muchas veces sin proponérselo, acabaron articulando el movimiento patronal

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

El ejercicio periodístico de rebuscar en el archivo gráfico para dar con imágenes que acompañasen la noticia del fallecimiento del empresario grancanario Félix Santiago hizo que apareciera la foto que acompaña este texto. Es de comienzos de este siglo, está hecha en el hotel Santa Catalina, en los prolegómenos del almuerzo navideño de la Confederación Canaria de Empresarios y en ella se puede ver al empresario galdense acompañado de Germán Suárez y Ángel Luis Tadeo. Ninguno de ellos está ya entre nosotros.

La foto de Santiago, Suárez y Tadeo ejerció de particular magdalena de Proust y a la memoria vinieron otras ausencias y viejas historias. Porque tampoco están ya entre nosotros Sergio Alonso, José Sánchez, Lizardo Martell, Antonio Armas, Lothar Siemens, los hermanos Basilio y Domingo Pérez Moreno, Domingo González Guerra, Joaquín Galarza, Juan Padrón, Carmelo Medina, Antonio Rodríguez... Se fueron en un periodo de tiempo relativamente cercano y quizás por eso no ha dado tiempo a calibrar lo que supusieron en el tejido productivo de las islas, pero sobre todo para el movimiento empresarial, para hacer isla y para hacer región.

El viernes la presidenta de la patronal constructora de Las Palmas, Salud Gil, hizo un comentario tan acertado como obligado es tenerlo presente: Félix Santiago, al igual que el resto de los mencionados, ayudaron a articular el movimiento patronal donde no había más que un puñado de voluntariosos emprendedores. Y todo ello saliendo de una dictadura donde demasiadas veces el empresario estaba del lado del poder y, de repente, se encontraba en una mesa negociando con sindicatos de tú a tú.

Nacía la autonomía

Más aún: fue todo tan rápido que ese puñado de hombres -seamos sinceros, mujeres hubo pocas, muy pocas entonces- se encontró también con que Canarias, casi sin darse cuenta, se convertía en autonomía y tenía que tomar una decisión de gran calado: cómo íbamos a estar en Europa, si como una excepción en medio del Atlántico, casi como un estado asociado a España y a la entonces Comisión Europea en materia fiscal y arancelaria, o con una progresiva integración. Como es sabido, se empezó por lo primero y se acabó girando hacia lo segundo: visto ahora con la perspectiva que da el tiempo, el acierto fue innegable.

En aquella Canarias que venía marcada por la realidad provincial, los pasos de los incipientes movimientos empresariales fueron muy diferentes: en Santa Cruz de Tenerife, influidos por la mentalidad conservadora que se asocia al peso del sector primario, se optó por un modelo donde lo que primaba era no discutir en público. Si había una diferencia entre empresarios o había que trasladar una posición de gran calado al poder político, pues se sentaban a comer o a cenar unos cuantos y lo pactaban en secreto.

Y nadie se salía del guion. Así se convirtieron en leyenda las gestiones hechas por Francisco Javier Ucelay, presidente que fue de la Cámara de Tenerife y portavoz parlamentario de ATI, o por José Fernando Rodríguez de Azero, presidente en su día de la CEOE tinerfeña. O Leopoldo Cólogan en lo relativo a los aranceles para proteger al plátano.

Las Palmas es más fenicia

En Las Palmas el cantar fue muy diferente. La provincia oriental siempre ha sido más fenicia, en el sentido del influjo del comercio y la apertura de mentes vinculada a negocios como el portuario, en primera instancia, y a partir de mitad de los años 60 del turismo. Y eso hizo que la competencia entre empresarios locales fuese mayor, llegando incluso a episodios de enfrentamientos donde la lógica empresarial daba paso en ocasiones a los recelos personales, las zancadillas y alguna que otra traición.

El propio Félix Santiago (qepd) vivió alguno de esos capítulos, como cuando lo sacaron temporalmente del Consejo de la Autoridad Portuaria simplemente porque había una consigna política.

En Tenerife se hablaba del 'sanedrín' de Las Palmas a modo de secta empresarial pero no era para tanto. El nivel de competencia hacía que en realidad hubiera algo así como dos grupos: los que se habían hecho a sí mismos (y ahí estaban Félix Santiago, Germán Suárez y Tadeo, entre otros) y los que por apellido o porque estaban en sectores de mayor tradición empresarial tenían un terreno ganado en cuanto a interlocución con el poder político.

Condenados a entenderse

Pero todos estaban condenados a entenderse. Lo aprendieron algunos vez casi por casualidad o por el buen hacer de quienes mediaron entre ellos, haciéndoles ver que había oportunidades de negocio que se potenciaban si se daban la mano aunque procedieran de sectores diferentes -el caso del Grupo Cordial es uno de ellos y nunca será bien valorado el trabajo hecho, entre otros, por Nicolás Villalobos y José Miguel Bravo de Laguna-.

También ayudó que hubiera entidades financieras propias, como La Caja de Canarias, que dieron músculo financiero para el crecimiento del empresariado de la provincia de Las Palmas y para que se consolidasen grupos turísticos propios, tras décadas en las que el motor de la economía canaria se aceleraba o se frenaba en despachos de Baleares o en sedes bancarias de Madrid.

Otros asumieron que la unidad era necesaria cuando se dieron cuenta de que en Tenerife poder empresarial y poder político eran vasos comunicantes. Y después hubo personas que arbitraron consensos que nunca serán aplaudidos como merecen:léase Germán Suárez, que era capaz de resolver enemistades que parecían eternas en torno a una sobremesa en Utiaca.

Batalladores, incluso entre ellos

Esa Confederación Canaria de Empresarios, esa Cámara de Comercio y ese Círculo de Empresarios que hoy parecen tranquilos y en concordia deben mucho a quienes, como los mencionados, en su día batallaron por esto y por aquello, incluso entre ellos, pero al final fueron capaces de entender que había sitio para todos.

Repasando la foto de Santiago, Suárez y Tadeo, los imagino ya, allí donde estén, comentando cómo va esta Canarias que tanto precisa de iniciativa empresarial, de sana competencia pero también de consenso y altura de miras.

Pd: la capilla ardiente de Félix Santiago quedó abierta este sábado en el tanatorio San Miguel, donde hoy domingo, a las 14.30 horas, se procederá a la incineración de sus restos mortales.