Elementos para una arquitectura sostenible

30/04/2019

La preocupación por el medio ambiente también se ha instalado en la construcción, donde cada vez es más evidente una intención de utilizar materias primas respetuosas con el entorno.

En la actualidad, las construcciones son responsables del 40% de las emisiones de CO2 del planeta y consumen también un 40% de la energía mundial. En este cálculo está incluido desde el proceso de fabricación y transporte de los materiales usados hasta la demolición o el coste de reutilización de los edificios.

Sin embargo, hoy en día existen muchas alternativas a las hora de elegir los materiales de construcción. Así pues, los recursos sostenibles son aquellos en los que, para su producción, instalación y mantenimiento, se han realizado acciones con bajo nivel de impacto ambiental, sin renunciar a que sean duraderos, reutilizables o reciclables.

Madera. Se trata del material con el menor impacto ambiental en su producción y ciclo de vida. A la hora del uso de la madera en la construcción sostenible, esta debe venir certificada, garantizando que procede de la tala responsable, es decir, los fabricantes plantan nuevos árboles por cada uno que talan para utilizar sus recursos.

La madera además tiene propiedades aislantes, ayudando a mantener la casa fresca en verano y templada en invierno, lo que la convierte en un material de construcción más sostenible y más eficiente energéticamente.

Fibra de celulosa. El aislamiento de celulosa es papel de periódico reciclado y tratado con sales de bórax que le proporcionan propiedades ignífugas, insecticidas y anti fúngicas. La celulosa tiene un coeficiente de conductividad térmica muy bajo y precisa de muy poca energía de fabricación.

Además, se comporta como la madera, equilibrando las temperaturas máximas y mínimas del día en verano y protegiendo del frío en invierno. También, presenta un coeficiente de aislamiento acústico muy por encima de los aislamientos tradicionales.

Paneles OSB. Se trata de otro producto derivado de la madera, enormemente popular en los Estados Unidos, donde se desarrolló originariamente en el año 1978, y que, sobre todo en los últimos años, se ha exportado y utilizado en mayor medida en Europa.

Los tableros OSB (siglas de Oriented Strand Board, en español, Tablero de Virutas Orientadas) son una evolución del tablero de contrachapado formado por capas de virutas o astillas orientadas en la misma dirección.

Así pues, cada capa sigue una orientación perpendicular a la capa anterior, lo que proporciona en el propio material un comportamiento mucho más homogéneo ante la dilatación o la aplicación de fuerzas en distintas direcciones.