¿Qué efecto tiene en el consumo de gas bajar un grado el termostato de la calefacción?

Los autores han estimado que bajar el termostato de 20 a 19 grados reduce en un 2,9 % el consumo total de gas en España y, además, supondría un ahorro de emisiones de 2,2 millones de toneladas de CO2, comparable con las emisiones de todos los coches de España durante 10 días

ROBERTO BARELLA Investigador predoctoral, Cátedra de Energía y Pobreza, ICAI, Universidad Pontificia Comillas

La actual crisis de suministros provocada por la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha hecho tomar diversas medidas a la Unión Europea. En el ámbito energético, estas medidas se han propuesto desde el paquete REPowerEU, que persigue reducir en dos tercios la demanda del gas ruso antes de que termine 2022.

Entre ellas se encuentra la petición de reducir un grado la temperatura del termostato de los sistemas de calefacción de nuestras viviendas. ¿Qué efecto tendría esta medida en un país mediterráneo como España? La Cátedra de Energía y Pobreza de Comillas ICAI ha tratado de dar respuesta a esta cuestión.

El panorama español

Si bien España no es tan dependiente del gas ruso como el resto de Europa –menos del 10 % de nuestro consumo procede de Rusia–, vale la pena explorar el recorrido del REPowerEU a nivel nacional.

En 2021 España consumió 379 TWh de gas natural, de los que el 15 % se dedicó a calefacción, el 60 % a industria y el 25 % a generación eléctrica mediante ciclos combinados.

Para tratar de reducir la demanda de gas, la Agencia Internacional de la Energía ha propuesto recientemente un conjunto de diez medidas para Europa que se podrían aplicar en los tres sectores consumidores de gas en España:

Industria. Se podría recurrir a la recuperación de calores residuales con bombas de calor para satisfacer la demanda de baja temperatura, a colectores solares térmicos de concentración para demandas de media temperatura y a biomasa sólida y gases renovables para la demanda de alta temperatura.

Generación eléctrica. Se continuaría con las inversiones en renovables, pero dotándolas de almacenamiento (hidráulica de bombeo y centrales termosolares con sales fundidas) e hibridación, acometiendo técnicas de gestión activa de demanda y considerando incluso prolongar la vida de las centrales nucleares y explorar la construcción de reactores modulares pequeños en los emplazamientos de las centrales actuales.

Edificación. Para reducir el 15 % de consumo de gas correspondiente a la calefacción, habría que sustituir las calderas de gas por bombas de calor aerotérmicas en zonas con inviernos moderados y geotérmicas en zonas con inviernos severos, así como integrar la biomasa y el biometano como tecnologías puente.

La demanda de calefacción en España

Mientras esos cambios, que no son inmediatos, se producen, se puede actuar desde el ahorro energético. El Código Técnico de la Edificación establece un procedimiento –empleado por la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2019-2024 para evaluar el gasto térmico requerido– para determinar la demanda de calefacción de un edificio. Este procedimiento fija los 20 ºC como temperatura base para el cálculo de la demanda de calefacción.

Tras determinar la demanda de referencia de cada zona climática de España, hemos estimado la demanda térmica requerida de calefacción según el nivel de aislamiento de la vivienda. Promediando los resultados a todo el territorio nacional y teniendo en cuenta el rendimiento medio de las calderas (90 %), el tamaño medio de las viviendas en España (104 m²) y el número de hogares con calefacción de gas natural (32,3 % del total), hemos determinado la demanda de calefacción media en España a partir de la cual se ha obtenido el consumo de gas a nivel nacional.

Después, repetimos los cálculos reduciendo cada vez un grado la temperatura base para determinar el ahorro de gas al modificar la consigna del termostato.

El impacto de la bajada en el consumo nacional

Según nuestras estimaciones, bajar el termostato de 20 a 19 grados provoca una reducción de un 2,9 % en el consumo total de gas a nivel nacional. Dicha reducción no es constante: poner el termostato a 15 grados reduciría el consumo en una cantidad proporcionalmente menor, un 11,8 % del consumo total a nivel nacional. Esto se explica porque al reducir cinco grados, hay una reducción de solo el 2,2 % por cada grado.

La medida también lleva implícita la reducción de emisiones, siendo en promedio de 2,2 millones de toneladas de CO2 por cada grado en el intervalo mencionado, comparable con las emisiones de CO2 de todos los coches de España durante 10 días.

Además, a nivel doméstico, bajar la temperatura de casa un grado conllevaría una reducción media del consumo por hogar de 477 kWh/°C y un ahorro medio anual de unos 30 euros por cada grado menos, teniendo en cuenta la actualización de precios y los impuestos.

Por otro lado, la medida analizada produciría una reducción media de las emisiones de CO2 en cada hogar de 120 kg CO2/°C, lo que supondría recortarlas un 3,5 % (datos para un hogar medio en 2019).

Conclusiones

Teniendo en cuenta los estudios de economía conductual y la menor reducción relativa del consumo al disminuir más la temperatura en la vivienda, bajar un grado el termostato se puede considerar una medida de ahorro eficaz. Sin embargo, no es aplicable a hogares vulnerables que ya están infraconsumiendo, es decir, los hogares en pobreza energética oculta.

Por otro lado, la baja dependencia de España del gas ruso no nos tiene que desviar de dos de los objetivos principales de la transición energética en el sector residencial: mejorar el aislamiento de las viviendas y descarbonizar los sistemas de climatización para reducir drásticamente la huella de carbono.

Este artículo también está firmado por:

Eva Arenas Pinilla, profesora e investigadora de la Cátedra Rafael Mariño de Nuevas Tecnologías Energéticas, Universidad Pontificia Comillas

José Carlos Romero Mora, coordinador de la Cátedra Energía y Pobreza, Universidad Pontificia Comillas

José Ignacio Linares Hurtado, catedrático de Ingeniería Energética, Universidad Pontificia Comillas

Este artículo ha sido publicado en 'The Conversation'.