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Efe

La economía europea mejoró en primavera, con España tirando del bloque

La actividad creció un 0,3% de abril a junio y la inflación ya va en ligero descenso, llegando en julio al 5,3%, una tasa que aún dobla la nacional

Lunes, 31 de julio 2023, 11:17

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La economía de la zona euro creció más de lo esperado esta primavera. En concreto, el PIB de los países del euro registró una expansión del 0,3% en el segundo trimestre tras el estancamiento (0%) económico del primero, según adelantó este lunes la oficina europea Eurostat.

Un ritmo de expansión ligeramente menor al que registró España en este mismo periodo, del 0,4%, que sorprendió a la baja pese a la recuperación de una demanda nacional muy afectada por las subidas de precios en los dos trimestres anteriores. A pesar de ello, España es de los países que mejor desempeño tuvieron en un segundo trimestre marcado por la ralentización. Solo le superaron –de entre los países con datos disponibles– Francia (0,5%), Lituania (2,8%) e Irlanda (3,3%), mientras que potencias como Alemania, Portugal o Italia han visto cómo su crecimiento se ha estancado de abril a junio o, incluso, ha retrocedido.

Es el caso de Italia, que registró un recorte del -0,3% de su PIB frente al crecimiento del 0,6% con el que cerró el primer trimestre. Alemania, por su parte, se estancó (0%) después de la contracción del -0,1% del primer trimestre. Portugal también presentó un crecimiento nulo (0%) tras la expansión del 1,6% de los tres primeros meses del año.

Unas tasas de crecimiento en las que influye bastante el ritmo de la inflación de cada país, ya que el consumo de las familias varía en función de las subidas de precios. En el conjunto de la eurozona, la tasa de IPC se ha moderado al 5,3% en el mes de julio, dos décimas menos que en junio, según datos de Eurostat publicados también este lunes, su mínimo desde enero de 2022, aunque la subyacente –que excluye energía y alimentos frescos y, por tanto, es la que mejor refleja la subida de precios del día a día– sigue sin ceder y se mantuvo en el 5,5% en julio.

La reducción de los costes energéticos (-6,1%) sigue siendo la principal razón de la desaceleración de los precios en los países que comparten el euro, ya que por parte de los alimentos el encarecimiento fue del 9,2%, dos décimas más que el mes anterior. También se encarecieron los servicios –en un mes turístico como es julio– un 5,6% respecto a los precios de hace un año, dos décimas más que en junio.

El panorama es muy distinto al de hace un año, en julio del 2022, cuando el precio de la energía aumentaba a un ritmo del 40%, disparando la inflación a niveles récord.

Aún así, la inflación sigue comportándose de forma muy dispar en los países del euro, lo que dificulta los intentos del Banco Central Europeo (BCE) por contenerla por debajo del 2%. España (2,1%) se mantiene entre los países con menor inflación, solo por detrás de Luxemburgo (2%) y Bélgica (1,6%), aunque es el único de los analizados por Eurostat en el que los precios subieron de junio a julio.

En el este de Europa, en cambio, la tasa supera el doble dígito y se sitúa en torno al 10% en Eslovaquia y Lituania. Otros como Croacia también superaron el 8% de inflación. Entre las grandes potencias, Alemania e Italia registraron una fuerte subida de los precios del entorno del 6,5%.

Pérdida de competitividad

El dato de inflación de julio confirma los augurios del BCE, que hace solo unos días volvió a subir los tipos de interés hasta el 4,25% con el objetivo de atajar la tasa de inflación por la caída de la demanda. En algunos países como España está teniendo ya su efecto, aunque los expertos vaticinan que el gran impacto de la subida de tipos llegará a nuestro país en la segunda mitad del año.

De hecho, la brecha de inflación entre España y el resto de Europa había favorecido la competitividad de las empresas exportadoras, pero el repunte del IPC nacional ha recortado en siete décimas el diferencial de precios favorable a España. Es una ventaja que podría ir a menos si la tasa de inflación de España sigue al alza los próximos meses como vaticinan los expertos.

Durante el primer trimestre del año España se vio favorecida por unos vientos de cola que provenían de un aumento de la demanda internacional de bienes y servicios, lo que supondrá un crecimiento del PIB anual mayor del previsto por el efecto arrastre pese a la desaceleración del segundo trimestre. El turismo ha sido el principal motor de crecimiento de la economía en lo que va de año, pero el resto de exportaciones también han aportado significativamente al PIB por el nivel de precios en comparación con otros competidores.

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