Un hombre camina con bolsas de las rebajas en una calle de Madrid. / Óscar Chamorro

La economía española creció un 5% en 2021

El adelanto del INE apunta al mayor alza en 21 años, pero no se logra recuperar ni la mitad del desplome sufrido en el año de la pandemia

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

El año llamado a marcar un punto y final en el impacto de la pandemia sobre la economía no cumplió finalmente con las expectativas. El PIB creció un 5% en 2021, según los datos de contabilidad nacional adelantados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata del mayor avance anual desde el año 2000, pero no ha logrado recuperar ni la mitad de lo perdido con el desplome económico de 2020 (-10,8%).

La referencia era muy esperada tras el tira y afloja que el Gobierno ha mantenido con los organismos internacionales, y con el propio INE, en torno a las previsiones. Finalmente, el dato se ha quedado muy por debajo del 6,5% esperado por el Ejecutivo, aunque también ha superado los peores augurios que anticipaban algunas grandes instituciones.

El FMI fue el último en ajustar su previsión hasta el 4,9%, algo más generoso que el 4,5% que manejaban el Banco de España y la OCDE. De los pocos que apostaban por que el crecimiento se situaría por encima del 5% destacan los analistas de BBVA Research, con una estimación del 5,1%.

Más allá de aciertos y errores, las cifras evidencian cierto parón en el ritmo de recuperación en el último trimestre del año, lo que pone sobre la mesa el impacto de la variante ómicron y del repunte inflacionista sobre la actividad. Según los datos conocidos este viernes, la economía creció un 2% entre octubre y diciembre, seis décimas menos que en el trimestre anterior.

Mucho tuvo que ver aquí la ralentización experimentada por el consumo que, tras dos trimestres al alza, disminuyó un 1,2% en la recta final del año a pesar de concentrar el periodo de compras navideñas. Tras este pobre comportamiento del último trimestre, el gasto de los hogares en el último trimestre habría aumentado solo un 2,4% respecto al mismo periodo de 2020.

Pese a ello, desde el Ministerio de Economía valoran positivamente las referencias. Es más, si se observan los datos en el conjunto del año, el consumo creció un 4,7%, su mayor avance anual desde 1999. «Este cierre de año nos pone en una buena situación de partida para que el crecimiento en 2022 sea mayor, impulsado por las inversiones y reformas del Plan de Recuperación», explican desde el departamento dirigido por Nadia Calviño.

Pese a que sus previsiones se han 'pasado' en 1,5 puntos del dato adelantado del INE, confían en que 2022 y 2023 mantengan un ritmo de crecimiento intenso, «lo que nos va a permitir ser uno de los motores del crecimiento, como pronostican los principales organismos internacionales».

Si se desgranan las referencias, se observa cómo la demanda nacional aportó 4,6 puntos al PIB en el conjunto del ejercicio, 13,2 puntos más que el año anterior, mientras que la demanda externa contribuyó con 0,4 puntos, 2,6 puntos por encima.

El gasto público se incrementó un 3%, tres décimas menos que en 2020 pero acumulando ya siete años consecutivos de crecimiento. Por su parte, la inversión retornó a tasas positivas el año pasado al crecer un 4,1%, en contraste con el desplome del 9,5% que experimentó en el primer año de pandemia.

Por sectores, servicios lideró el rebote con una mejora de su valor añadido bruto del 7,5% en el último trimestre, con especial fortaleza en comercio, transporte y hostelería. En cambio, construcción y agricultura registraron descensos del 5% y del 4,3%, respectivamente.

En términos de empleo, las horas trabajadas crecieron apenas un 2,9%, lo que contrasta con un mayor crecimiento, del 6,4%, registrado en los puestos de trabajo a tiempo completo. Unos datos que reflejan, quizá, el exceso de optimismo de los empresarios tras el fin del estado de alarma (recuperando plantilla a un ritmo mayor que el que finalmente ha presentado la demanda).

Tasa interanual

A precios corrientes, el PIB de 2021 se situó en 1.202.994 millones de euros, un 7,2% más que en 2020. En tasa interanual, el PIB del cuarto trimestre creció un 5,2%, casi dos puntos por encima del trimestre precedente (3,4%), gracias a una mayor aportación de la demanda nacional y de la demanda externa.

En concreto, la contribución de la demanda nacional al crecimiento del PIB interanual fue de 3,6 puntos, 1,1 puntos más que en el tercer trimestre, en tanto que la demanda externa contribuyó con 1,7 puntos, ocho décimas más.

En todo caso, el INE explica que por diversas razones relacionadas con el calendario de disponibilidad de algunas de las fuentes utilizadas en el último trimestre del año, el volumen de información adelantada en el avance de datos de este viernes ha sido menor que en ocasiones anteriores.Este hecho, precisa, unido a la dificultad que ha supuesto para la medición estadística un cambio de coyuntura como el de la crisis del Covid, «hace prever que las futuras revisiones de los resultados hoy publicados puedan ser de una magnitud mayor que la habitual».

Desajuste

Lo cierto es que tanto el Gobierno como los principales organismos siguen sorprendidos por el aparente desajuste entre el ritmo de recuperación en términos de PIB y el impresionante empuje de indicadores como el empleo o la recaudación fiscal, aunque los datos del cuarto trimestre ya dan síntomas de que la brecha se ha cerrado.

Aun así, el crecimiento económico en el ejercicio compara con unos datos mucho mejores de creación de empleo. En concreto, España despidió el año con más de 20,18 millones de ocupados tras crear 840.600 puestos de trabajo, una cifra nunca vista desde 2005. Y los ingresos tributarios aumentaron un 15,1% gracias, precisamente y sin subidas de impuestos, a la mejor evolución de la economía.

Algunas voces apuntan a que el cálculo del PIB no se ajusta correctamente a una realidad en la que la pandemia ha generado un cambio brutal que costará tiempo contabilizar. Por ejemplo, el teletrabajo y su impacto en las horas trabajadas o la compraventa de viviendas de segunda mano, que generan recaudación, pero con un impacto marginal en el PIB al no ser nueva construcción.

Desde el Gobierno reconocen que llevan tiempo estudiando esta anomalía. Y en el Ministerio de Hacienda deslizan que «sin riesgo de confusión» en indicadores como la recaudación «que no son previsiones», habrá que revisar las cifras de crecimiento, lo que coloca de nuevo en el foco al propio INE, responsable de unas cuentas nacionales que sirven de base para las previsiones de otros organismos.

Golpe de realidad

Pese a las buenas perspectivas iniciales, que apuntaban a un crecimiento del 9% en 2021, la realidad terminó imponiéndose trimestre a trimestre, obligando a que el Gobierno rebajase a ese 6,5% su estimación.

El temporal 'Filomena' y la crisis de suministros global pusieron en jaque la recuperación en el primer trimestre. Y después, en verano y tras el fin del estado de alarma y el levantamiento de las restricciones, las nuevas variantes retrasaron la esperada recuperación del turismo, que aún debe andar un largo camino para recuperar sus niveles de actividad.

El Ejecutivo confía ahora en que la expansión se traslade a este 2022 y mantiene que la economía crecerá un 7%. Una estimación bajo la que también se han elaborado los Presupuestos más expansivos de la historia. De momento, los datos de empleo y el incipiente inicio del despliegue de los fondos europeos obligan a elevar un tono optimista a los expertos. Solo queda esperar a que el PIB elimine ese desajuste que aún persiste con otros indicadores.