Un avión de Jet2, este martes pasado, despegando desde el aeropuerto de Lanzarote. / JOSÉ LUIS CARRASCO

La cuarentena «frena en seco» las reservas turísticas británicas en Canarias para el invierno

Las cancelaciones desde Reino Unido «ya son importantísimas», aunque la gran preocupación está en la temporada alta

José Miguel Pérez
JOSÉ MIGUEL PÉREZ Las Palmas de Gran Canaria

El destino canario empieza a notar las consecuencias de la decisión del Gobierno británico de someter a cuarentena a los que regresen de España. Los hoteleros reconocen que han comenzado a llover las cancelaciones de las aún escasas compras turísticas que se iban registrando desde el principal país emisor para las próximas semanas. Admiten además que las reservas británicas para el invierno se han «parado en seco» debido a la incertidumbre que ha generado la decisión de Reino Unido de desaconsejar los viajes a España, incluidos los dos archipiélagos.

La estrategia británica de desalentar los viajes de sus ciudadanos a España por el aumento de la tasa de contagios en nuestro país -que en el caso de Canarias siguen muy por debajo de los que se registran en Reino Unido- ha llevado además a paralizar la reapertura de gran parte de los hoteles que permanecían en el letargo a la espera de una mínima reactivación del mercado turístico extranjero.

Pero el presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo (FEHT) de las Palmas, José María Mañaricua, destaca dos aspectos claves para contextualizar el impacto real de estas restricciones. En primer lugar, recuerda que los primeros vuelos entre Canarias y Reino Unido se retomaron hace apenas dos semanas, y que las ocupaciones de esos aviones «ya eran muy bajas antes de que el Foreign Office impusiera el pasado fin de semana 14 días de cuarentena para quienes finalmente lo hagan».

El efecto a corto plazo sobre los ya de por sí escasos ingresos turísticos que preveía el sector antes de la cuarentena decretada por Reino Unido, por tanto, aunque no es desdeñable, sí es relativo en el contexto actual.

La segunda clave que determinará las consecuencias de la decisión británica es la temporal: de prolongarse las restricciones, sí que se verían seriamente afectadas las previsiones de reactivación del destino, teniendo en cuenta que uno de cada tres visitantes procede de Reino Unido. «El problema es que no hay un escenario claro. El Gobierno británico va a monitorizar a España para tomar decisiones semana a semana, por lo que de un día a otro podría cambiar todo y levantarse la cuarentena. Y quién sabe si podrían suprimirla para un territorio como Canarias, con una incidencia de contagios muy inferior a la del propio Reino Unido», insiste Mañaricua.

Lo que sí está claro es que «se han congelado» las reservas para el invierno desde el primer emisor turístico. Y el tiempo corre en contra del destino: «Muchos compran en agosto las vacaciones para octubre, noviembre y diciembre. Y tampoco podemos obviar el riesgo de que los británicos opten por comprar otros destinos ante las dudas de si podrán volar o no a las islas. Pero todo puede cambiar de la noche a la mañana», reitera Mañaricua.

El presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Comercio de Gran Canarias, Santiago de Armas, confirma que las cancelaciones desde Reino Unido que se registran «son importantísimas». El también presidente de IFA y consejero del grupo Lopesan, añade que de mantenerse Reino Unido en sus trece, el desplome de este mercado «no se podría compensar con otros». «A corto plazo no hay posibilidad de reordenar los destinos para sustituir los ingresos que se van a perder por el parón británico por otros». Los empresarios turísticos coinciden también en que al Gobierno de Canarias le toca quemar todas sus naves lanzando una «gran campaña de promoción en Reino Unido para que conozcan la situación sanitaria en esta comunidad. Es imprescindible, advierten, para «salvar el invierno».

Los aeropuertos canarios tenían previsto ayer operar 30 vuelos -15 llegadas y otras tantas salidas- desde Reino Unido, aunque desde el sector reconocen que los aviones aterrizan con una ocupación mínima. Básicamente, llegan para devolver turistas a sus lugares de procedencia.