Un hombre conduce un vehículo de alta gama en Puerto Banús, la zona de mayor lujo en Marbella. / afp

La crisis no va con el lujo

El mercado de alta gama superará este año el nivel prepandemia con hasta 320.000 millones de euros en ventas a nivel mundial y España como motor europeo de este turismo

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVO Madrid

Los ricos también lloran, pero mucho menos. Se nota en sus negocios y en su ocio. La industria de productos y servicios de lujo facturó 281.000 millones de euros en 2019, su máximo histórico. En 2020 sus ventas cayeron un 26%, acusando la casi imposibilidad de viajar a otros países –uno de los principales motores en el gasto de este estamento social–, y este año reverdecerán laureles logrando otro récord.

Pero, ¿de quienes hablamos? Pues la cifra varía según la medición. El último informe de la consultora inmobiliaria Knight Frank sobre riqueza global situaba a España en el undécimo puesto de esa lista con 11.685 grandes fortunas residentes a finales de 2021. Y la gestora de inversiones Capgemini los eleva a 246.500 personas, contando a todo el que tenga más de un millón de dólares (954.000 euros), lo que situaría esa cifra en 22,5 millones de individuos a nivel mundial.

Se les suele mirar con recelo, más en tiempos de crisis. En España, el 10% más adinerado de la población tiene casi el 58% del patrimonio total. Sin embargo, son el motor de una poderosa industria con un peso creciente en la economía nacional.

En el turismo de alta gama, España es el país europeo donde aporta más al Producto Interior Bruto (PIB), el 2% frente al 0,9% en promedio, según la consultora especializada Bain & Company que cuantifica esa contribución en 25.000 millones de euros al año, un 26% de los ingresos totales de la industria turística patria (en la UE el 22%):entre 70.000 y 95.000 millones de euros según el baremo.

En toda Europa, esos viajeros de lujo mueven entre 130.000 y 170.000 millones de euros, lo que supone el 72% de esta excelencia a nivel mundial y le ha validado la consideración de 'Silicon Valley' de la alta gama. Y es en este mar de ganancias donde España podría pescar aún más. Según la presidenta del Círculo Fortuny–la principal asociación nacional de este sector–, Xandra Falcó, «posee todos los ingredientes para liderar el turismo de excelencia no solo en Europa, sino también a nivel mundial».

Generación de valor

Buena parte los datos de ese estudio de Bain avalan su estimación. Así, mientras el turista tradicional dedica el 39% de su presupuesto a compras ('shopping'), el de alta gama destina el 50% al mismo fin, el 26% a alojamiento –España es el tercer país europeo con más peso de hoteles de cinco estrellas, el 4% del sector– y el 20% a restauración. Precisamente el 54% los viajeros apuesta por experiencias gastronómicas de excelencia –228 restaurantes españoles tienen estrella Michelín-, frente al 8% que se inclina más por la propuesta de sol y playa, la más famosa a nivel general. Asimismo, en oferta deportiva, de naturaleza y 'spa', es el quinto país del mundo con más visitantes que buscan 'wellness'.

La parte débil es el valor añadido que genera este tipo de turismo, con todo mucho mayor que el tradicional. Mientras el promedio europeo lo multiplica por ocho, en España es 'solo' cuatro veces más de lo que se gasta, considerando que el desembolso diario de un viajero de este tipo es de 860 euros en España, frente a 1.000 en Alemania, 2.000 en Francia y 6.000 euros en Italia.

Respecto al mercado de bienes personales de lujo (joyas, automóviles, moda, perfumería y cosmética), su mal sueño pandémico ha quedado atrás. En 2021 su facturación creció un 15,5% en España (un 19% a nivel global) pese acusar aún la escasa afluencia de viajeros de China, Corea del Sur, Japón, EE UU y Latinoamérica por la covid, según un estudio de EAE Business School.

Fijación de precios

En 2022 la recuperación ha seguido al alza pese a «un entorno muy turbulento» con la guerra en Ucrania, la amenaza mundial de una posible recesión y una inflación disparada, afirma Claudia D'Arpizio, socia de Bain. Aunque advierte como valor positivo «el gran poder de fijación de precios que tienen estas empresas».

Por eso esta consultora maneja tres escenarios, todos al alza, en el negocio mundial del lujo en 2022. El más optimista supondría un crecimiento anual del 15% hasta un máximo de 330.000 millones de euros en ingresos; el más conservador, solo un 5% de mejora hasta los 305.000 millones y el medio elevaría esa cifra a 320.000 millones, un 10% más.

En los cálculos se considera ya la fuerte caída del consumo ruso de alta gama, castigado por las sanciones de la UE tras la invasión, junto a la atonía del chino. por las restricciones pandémicas (aún así en 2021 supuso el 21% de este mercado). Y eso lo acusan las grandes firmas del sector en la Bolsa: el índice S&P Global Luxury baja un 19% el último año.

Colaboración del diseñador Balenciaga con el videojuego 'Fortnite'. / r. c.

Las industrias más exclusivas también se apuntan al nuevo mundo virtual para potenciar su negocio

El sector del lujo es uno de los mayores conversos del mundo digital. Si hace dos décadas estaba casi por obligación, sin tener claro la porción de su negocio que supondría el comercio electrónico, hoy es de los más entusiastas con el metaverso, el nuevo mundo virtual que pretende liderar Mark Zuckerberg.

Según el banco Morgan Stanley, el mercado de artículos de lujo virtuales podría alcanzar el 10% de sus ventas en 2030 y crecer en 300.000 millones de dólares. Varias marcas de talla mundial han dado el salto virtual, en especial en la moda.

El año pasado los usuarios de la Red adquirieron productos de ese tipo por valor de 50.000 millones para 'customizar' a sus avatares en los videojuegos habituales donde participan. Y en 2022 se espera triplicar esa suma. Por ejemplo, Balenciaga lanzó una colección de prendas digitales (las llaman 'skins') para el popular 'Fortnite'. El éxito le llevó a crear su propio videojuego, 'Afterworld', donde presentó su colección de otoño de 2021.

Su dueño es el emporio francés Kering, que pretende expandir por el metaverso otras famosas marcas suyas como Gucci, Saint Laurent y Bottega Veneta. En el extremo contrario, el grupo LVMH (Louis Vuitton) es aún escéptico, aunque ha creado un programa de 'blockchain' (Aura) junto a Cartier y Prada para combatir la falsificación de sus artículos en el universo digital.

Los NFT, activos digitales exclusivos y no intercambiables, ya han dado réditos jugosos a Maison Henessy y su coñac de colección, Lamborghini o firmas de belleza como Guerlain o Clinique. También las mansiones de lujo han llegado a este mundo:en los cuatro principales metaversos se venderán en 2022 inmuebles por 1.000 millones.