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La crisis anticipa una mayor presión fiscal para los gigantes empresariales

La crisis anticipa una mayor presión fiscal para los gigantes empresariales

La urgencia por financiar la recuperación acerca el acuerdo para aplicar un impuesto mínimo de carácter global

Sábado, 24 de abril 2021, 23:26

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Los multimillonarios planes de estímulo para sacar a la economía mundial del abismo de la crisis han dado paso a la búsqueda de fórmulas para evitar que este histórico gasto se convierta en una enfermedad estructural para déficit global, en vez de ser su vacuna. En este escenario, EE UU ha dado un paso que revolucionará la fiscalidad de numerosos países con su propuesta para establecer un impuesto mínimo global que grave los beneficios de las grandes empresas en el extranjero. ¿El objetivo? Evitar el 'dumping fiscal' con el que las multinacionales crean complejas estructuras societarias para limitar al máximo el pago de impuestos, tributando sus beneficios en los países con mayores ventajas fiscales.

De paso, la Administración Biden se aseguraría la mejora en la recaudación, ante el colosal plan de 1,9 billones de dólares que ha lanzado para rescatar su economía. Un 40% del presupuesto federal. «Los estados se han dado cuenta de que necesitan más dinero, entre otros motivos por la covid, y en EE UUcoincide con un momento en el que la fiscalidad del trabajo ha ido subiendo y la de las empresas no (la recaudación por este último concepto se ha reducido del 2% al 1% del PIB en los últimos años)», explica Pelayo Oraa, socio del área de Fiscalidad Corporativa de KPMG Abogados. «También quiere subir el impuesto de Sociedades del 21% al 28%, lo que puede provocar que las empresas se deslocalicen, se vayan a otros países, así que le beneficia que cada país introduzca ese impuesto mínimo a nivel mundial», añade.

Tributar al 21%

La secretaria del Tesoro del país, Janet Yellen, propuso elevar al 21% la tributación mínima por los ingresos de las empresas en el exterior. «Estamos ante una economía competitiva en la que un número considerable de países, se había centrado en bajar impuestos para incentivar las inversiones», explican los expertos de KPMG. Pero eso se acabaría con esta propuesta que, como efecto colateral, limitaría el registro de beneficios en filiales establecidas en paraísos fiscales. Según el último informe de Tax Justice Network, los Estados dejan de ingresar al año 360.000 millones de euros por la evasión y los abusos fiscales de los grandes grupos corporativos.El agujero en España se acerca a los 3.700 millones, en un momento en el que la recaudación por Sociedades se ha desplomado. En concreto, un 27%en 2020, hasta apenas superar los 17.000 millones de euros. La cifra era de 44.000 en 2007.

Desde la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf), Antonio Barba explica que este «órdago» de EE UU cambiará por completo las reglas fiscales mundiales. «Por ejemplo, ahora, la filial de Apple en Irlanda tributa a un 12,5% por sus beneficios allí y, como ya los ha pagado, EEUU no recauda nada por ellos. Con un impuesto mínimo, Apple tributaría al 12,5% en Irlanda y EE UU se quedaría con la diferencia hasta el mínimo global que se acuerde». Y lo mismo ocurriría en el resto de países. El FMI, España y Alemania están entre los que han mostrado su apoyo a la medida. De hecho, la OCDE lleva años estudiando un sistema similar a través del conocido como Pilar 2, aunque el mínimo propuesto hasta ahora se limitaba al 12,5%. Fuentes el Gobierno indican que «obviamente, la propuesta de EE UUle suena bien a España, pues defiende una mayor coordinación fiscal». Durante un reciente foro organizado por Lefebvre, Silvia López Ribas, subdirectora general de Impuestos sobre las Personas Jurídicas del Ministerio de Hacienda, adelantó que a mediados de junio «ya habrá una legislación modelo para su implantación», señalando a las empresas con una cifra de negocio global superior a los 750 millones como los principales contribuyentes del impuesto. «Los países son conscientes de que esto representa una carga fiscal relevante para las multinacionales y aún se están analizando los mecanismos de simplificación a incorporar», añade.

En España, según estimaciones de Aedaf, las empresas soportan una fuerte presión fiscal con un tipo efectivo de entre el 21,5%y el 22,6%muy próximo al tipo nominal de partida del 25%, uno de los más altos de los países del entorno. Si la propuesta sale adelante, tendrán que hacer frente a este pago y al mínimo acordado por sus beneficios en el exterior.

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