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Rusia mantendrá cortado el gas si siguen las sanciones mientras impulsa su precio

El coste sube un 12% hasta los 245 euros/Mwh y vuelve a tirar de la tarifa de la luz mientras el Gobierno insiste a la industria que no habrá cortes

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Rusia ha admitido públicamente lo que todos los europeos temían desde hace varias semanas: que el corte del suministro de gas a Europa por el Nord_Stream I, anunciado el pasado viernes, no será temporal, sino indefinido. Al menos, hasta que la UE, EE UU y Canadá levanten las sanciones impuestas contra Moscú por la invasión de Ucrania. «El colectivo occidental tiene la culpa de que la situación haya llegado a este punto», afirmó este lunes el portavoz de Putin en una comparecencia informativa.

Su justificación es que las sanciones han acabado con las posibilidades técnicas de que el gasoducto pueda operar en buenas condiciones. «Todo se apoya en una única unidad que necesita un mantenimiento serio», insistió. A lo que se refiere Rusia es al hecho de que la turbina reparada en Canadá y trasladada a Alemania, donde se encuentra, necesita un compromiso occidental de que se suprimirán las sanciones para ponerla en marcha en territorio ruso. Como eso no parece que vaya a ocurrir, el Kremlin mantedrá sin gas a Europa.

No por esperada durante todo el fin de semana, la primera reacción del corte del gas que Rusia anunció a última hora del viernes ha ido exactamente por el peor camino posible. El precio del gas natural en el mercado internacional repuntó ayer de forma considerable: un 12% hasta situarse en el entorno de los 245 euros/Mwh. En algunos momentos de la sesión llegó a aproximarse a los 300 euros/Mwh, cerca de los 340 que marcó a mediados de agosto, en lo que fue su récord histórico.

El enésimo susto con la factura llega hoy mismo. El precio medio de generación eléctrica se incrementará un 20% hasta por encima de los 291 euros/Mwh. Se acercará así a los 300 euros/MWh, aunque se mantendrá aún lejos de los niveles máximos de principios de la semana pasada, cuando rozó los 490, el más alto desde la entrada en vigor de la 'excepción ibérica'. Sin el tope del gas, el coste total habría ascendido hasta los 364_euros/Mwh, un 21% más de lo que realmente se va a pagar. El recibo de la luz de agosto ya fue el más caro de la historia. El de septiembre va por el mismo camino.

Las empresas piden auxilio

En este contexto, el sector industrial y el comercial mantuvieron este lunes sendas reuniones con las ministras de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto. Lo hicieron para abordar las medidas del plan de contingencia de suministro, que el Gobierno está preparando para enviar a Bruselas, con las acciones a tomar en diversos escenarios; entre ellos, el del corte total del suministro en España en invierno.

La Alianza por la Competitividad de la Industria Española, constituida por organizaciones como Anfac y Sernauto (automoción), AOP (refino), Apapel, Feique (química y farmacia), FIAB (alimentación y bebidas), Oficemen (cemento), Primigea (minerales) y Unesid (siderurgia), pidió a las ministras incorporar nuevas ayudas, como dar una solución a la situación «insostenible» de la cogeneración; un cambio en el sistema de ajuste del tope ibérico para la industria; la reactivación de los mecanismos para paradas voluntarias y retribuidos para el gas y para la electricidad; o un plan de renovación de vehículos. «La situación es crítica», ha advertido Elisabet Alier, quien representó a la organización en el encuentro.