Antonio Armas, en el acto de inauguración de la terminal de pasajeros de La Luz en enero del 2020 explicando el proyecto a las autoridades. / COBER

Canarias llora la pérdida de un «visionario» y un empresario de raza que nunca se rindió

Antonio Armas logró a fuerza de trabajo, sacrificio, esfuerzo y una inteligencia emocional para los negocios fuera de lo común, dar el salto a Europa desde la isla de Lanzarote y convertirse en uno de los principales navieros del continente. Unió Canarias a través del mar y fomentó su desarrollo

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El mundo político y empresarial lloraba este martes la muerte de Antonio Armas, al que todos definían como un empresario afable, de talante dialogante y sobre todo, un luchador. Un visionario que, a fuerza de trabajo, sacrificio, esfuerzo y una inteligencia emocional para los negocios fuera de lo común, logró desde la pequeña isla de Lanzarote dar el salto a Europa y convertirse en uno de los principales navieros del continente.

Además era un hombre de buen humor y socarrón, que siempre tenía anécdotas que contar de sus más de 50 años al frente de la naviera canaria. El presidente del Grupo Domingo Alonso lamentaba la marcha de un «hombre muy grande» al que Canarias debe mucho al haber unido a todos a través del mar. «Siempre que iba a alguna comida trataba de acercarme a él porque era un encanto sentarse con él. Era muy simpático y siempre tenía anécdotas que contar. Es una pena porque se están yendo muchos grandes que han contribuido a hacer grande Canarias, como Lizardo Martel», indica.

Hoy, como advertían otros empresarios, Canarias no sería la misma sin Antonio Armas y esa capacidad de tirar para adelante en la adversidad y abrir nuevas vías y nuevas rutas para conectar las islas entre ellas, la península, el continente europeo e incluso África. « Seguía luchando y trabajando por su empresa como si hubiera empezado ayer mismo con ella. Era una persona con mucha fuerza, mucha creatividad, esfuerzo, sacrificio y una tremenda generosidad», indicaba Agustín Manrique de Lara, presidente del la CCE y del Círculo de Empresarios, al que pertenecía Antonio Armas.

«Hizo grande el mundo de la empresa canaria y deja un legado tremendo», asegura Manrique, que apunta que es un ejemplo para otros empresarios canarios al haber dado el salto a Europa «desde unas pequeñas islas».

El presidente de Astican, Germán Suárez, estaba consternado con la noticia. «Se nos ha ido un hombre brillante, un empresario de raza y con una inteligencia emocional que pocos tienen y que no se aprende. Con ella se nace», indicaba. Suárez recordaba que siempre que lo llamaba -desde que falleció en 2019 su padre, Germán Suárez, con mucha frecuencia- bromeaba con él y le decía «que lo que fueran a hablar le iba a costar dinero». «Era muy listo y sabía negociar como nadie», afirma el presidente de Astican, que pone como ejemplo la compra de Trasmediterránea. «Compró la Iberia de los mares y ¡era canario!», resalta.

Desde la Autoridad Portuaria, su presidente, Luis Ibarra, estaba visiblemente emocionado. «Por muchos problemas que tuviera siempre trasladaba una broma. Era vitalista y muy luchador», apunta Ibarra, que destaca que Antonio Armas «siempre decía las cosas a la cara y de igual forma que hablaba de los problemas aportaba soluciones». Ibarra destacaba las facilidades que daba Armas para alcanzar un entendimiento. Gracias a ella, precisamente, fue posible la primera terminal de pasajeros de inversión privada en un puerto español, que construyó Armas en La Luz. «El puerto pierde pero Canarias pierde más. Él llevaba la conectividad en las islas en las venas. Fue un precursor», manifiesta Ibarra.

El presidente de Oneport, José Mayor, destaca su «valentía, su capacidad de lucha y su trabajo». «Rompía moldes», afirma Mayor, que asegura que Armas «arriesgaba» y los otros empresarios ibamos detrás. «Tiró mucho de su tierra. Él arriesgaba y ponía las líneas y las rutas y esto hizo que creciéramos el resto y toda Canarias. Una gran pérdida», manifiesta.